CHAMPIONS LEAGUE

Osimhen asalta el país que no le esperó para intentar cambiar la historia

El nigeriano fichó por el Wolfsburgo en 2017 procedente de Nigeria pero su aventura alemana no cuajó y Bélgica lo rescató.

Osimhen celebra el gol ante el Eintracht. /REUTERS
Osimhen celebra el gol ante el Eintracht. REUTERS
Marcos Durán

Marcos Durán

Su madre falleció cuando él era un niño, su padre en el año 2020 mientras él jugaba en en el Lille.Nació y creció cerca de Lagos, en un pueblo llamado Olusosun, un lugar muy humilde, donde pasó dificultades, como él mismo afirmó en su llegada al Nápoles.

La infancia de Victor no fue fácil. A los tres meses del fallecimiento de su madre, el padre se quedó sin trabajo. Osimhen tuvo que salir a vender agua por las calles de Lagos para ayudar a sus hermanos y hermanas. "Vengo de un lugar donde no hay esperenza, donde ninguno te dice de creer en ti".

Durante su infancia en Lagos, Osimhen jugaba en las calles de la ciudad y en la Ultimate Strikers Academy. En 2015 fue el máximo goleador de Nigeria en el Mundial Sub-17 de Chile con 10 tantos. Muchos clubes llamaron a su puerta, pero fue el Arsenal de Wenger (en persona) el que más pujó por él. Para Osimhen era un orgullo, pero ir al fútbol inglés tan pronto era demasiado, sabía que iba a jugar poco. Y optó por Alemania, concretamente por el Wolfsburgo, que pagó 3,5 millones de euros por su fichaje.

Ir a la Bundesliga parecía lo ideal. El club le proporcionaba un proyecto, un crecimiento. "He visitado al equipo en Wolfsburgo y con las promesas que me hizo el entrenador cuando visité el estadio, creo que Wolfsburgo es mi destino", dijo en su momento. Pero en dos temporadas tan solo disputó 16 encuentros y jugó 333 minutos, un bagaje bastante pobre.

Entonces, el fútbol belga llamó a su puerta. Pero no fue fácil, porque le rechazaron dos equipos, como él mismo confirmó. Primero fue el Brujas el que le dijo que no, después el Zulte. 

Entonces, llegó el Charleroi. Allí marcó 20 goles en 36 partidos y el Lille no dudó en su contratación, pagando 22,4 millones de euros, convirtiéndose de lejos en la venta más cara del club belga. Durante su estancia en Charleroi y en una entrevista con RTBF, el jugador no dudó en decir que su sueño era jugar en el Real Madrid.

En Francia, más de lo mismo: 18 goles en 38 encuentros. Pero llegó la pandemia y lo paró todo. A pesar de eso, De Laurentiis apostó por él y pagó 75 millones de euros al club francés. Cuando llegó al sur de Italia, en una entrevista con los medios oficiales del Nápoles, habló claro: "Juego al fútbol porque creo que es la única esperanza para que mi familia y yo tengan una vida digna. Mi infancia fue dura, a diferencia de otros niños, que a lo mejor la han disfrutado. Yo, al contrario, luchaba por sobrevivir. No hubo nada que me gustara de verdad. Me fui de casa muy joven, era siempre una lucha, me ha ayudado a convertirme en lo que soy".

Osimhen celebra el gol ante el Eintracht.  AFP
Osimhen celebra el gol ante el Eintracht. AFP

Esa entrevista, realizada en octubre de 2020, muestra la madurez con la que contaba el nigeriano. Ayer volvió a Alemania, ese lugar donde no pudo triunfar, y marcó el primero de los dos goles del Nápoles ante el Eintracht. El conjunto de Spalletti quiere romper el maleficio y jugar por primera vez en su historia los cuartos de final de la máxima competición europea.

También en esa entrevista hablaba de su sueño. ¿Ganar un Mundial? No. ¿Ganar la Champions? Tampoco. Su sueño era otro: "Mi sueño es ganar el premio al mejor jugador africano del año. Todavía falta mucho pero estoy trabajando mucho para ello. Pienso estar en el camino correcto".

Victor Osimhen todavía no ha ganado el premio a mejor jugador africano del año, pero en 2023 es serio candidato. Su ídolo, Drogba, lo ganó dos veces. Él quiere igualar ese número o quién sabe, superar los cuatro galardones que tienen Eto'o y Yaya Touré.