Las dos partes que le enseñan el camino a Luis Enrique para remontar al Barça
El técnico asturiano cambió el plan en el descanso tras un inicio fallido.

No hay dos partidos iguales. Nunca. Y en la Champions League, un territorio espinoso en el que las eliminatorias cambian con cada suspiro, resulta imposible adivinar hacia dónde pueden avanzar los partidos. Lo que parece evidente es que la prueba de Luis Enrique en la ida no se repetirá en la vuelta, no solo porque el resultado es adverso (2-3), sino porque no logró lo que buscó y el Barça, en muchos tramos, le dio la vuelta. En París fue Xavi quien venció en la pizarra, y ahora es turno de Luis Enrique tocar la tecla adecuada.
El técnico asturiano fue valiente. Dejó en el banquillo a Bradley Barcola y Zaïre-Emery para dar entrada a Marco Asensio y Kang-In Lee porque imaginó un escenario en el que el Barça apretaría muy alto y el espacio estaría a su espalda. Dembélé y Mbappé, los dos jugadores más desequilibrantes de los parisinos, iniciarían abiertos, y Asensio y Kang-In, centrados, imaginando que Xavi saltaría muy arriba y que con ambos en esa zona, los espacios se multiplicarían y el caos se coronaría en el equipo azulgrana.
El plan que no fructificó
Al staff de Luis Enrique le sorprendió la puesta en escena del FC Barcelona. El Barça jugó un partido distinto al imaginado, defendiendo mucho más cerca de su portería (39 metros) que de costumbre, presionando solo en algún tramo concreto y no como norma general, con un orden y estructura defensiva desconocidas hasta la fecha. Eso deshabilitó el plan de Lucho porque Asensio se tornó en inofensivo, Mbappé estuvo muy bien controlado con Koundé y Araújo y al no haber casi nadie que cargase el área las ayudas se podían alargar sin demasiado temor.


Fueron ocasiones contadas las veces en las que el PSG pudo correr en el primer tiempo, y tampoco tuvo demasiado peligro porque careció de ese punto de amenaza extra para castigar los espacios que su rival cedía. En el centro del campo, sin Zaïre-Emery, se quedó corto y cuando el Barça la tocaba, estuvo lejos de poder recuperar y rehacerse en un bloque medio potente. Si a eso se le añade que Marquinhos jugó de lateral, con Achraf sancionado, el desguise fue evidente.
En el descanso, Lucho cambió. Entró Barcola, que lleva un tiempo siendo de los mejores futbolistas del PSG, pasando a Dembélé al centro, lo que redobló la amenaza para el Barça, que vio tanto como Roberto y Christensen veían amarilla tratando de controlar transiciones del rival. Ya sin Asensio, Luis Enrique tuvo al equipo de Xavi contra las cuerdas hasta que Pedri frotó la lámpara en el minuto 62.


El camino que puede seguir Luis Enrique
El aviso para Xavi estuvo en esos 15 minutos. Lo lógico es pensar que Lucho buscará, de alguna forma, replicar lo visto, abriendo mucho el campo, con más desmarques de sus interiores y con el asterisco de si el asturiano meterá de inicio a un delantero centro como Gonçalo Ramos para incomodar a los centrales y ganar presencia en el área a cambio de prescindir de un extremo (Barcola) o de un interior para situar a Ousmane Dembélé en esa zona.
Con las bajas de Roberto y Christensen y tras recuperar in extremis a De Jong y Pedri, Xavi tiene poco margen de maniobra de cara a la final ante el PSG. El guion, salvo sorpresa, parece claro. En cambio, a Luis Enrique le toca mover ficha tras la ida, y se espera un cambio de planteamiento inicial. El retorno de Hakimi en el lateral diestro es una amenaza para el Barça y permitirá a Lucho sobrecargar ese sector con un jugador que amenace la profundidad y los espacios interiores para aislar más a Cancelo y demandar un esfuerzo extra a quien cubra esa zona. Todo abierto y muchos interrogantes que se resolverán una vez la pelota empiece a rodar.