El plan de Wembley está claro: mismos héroes con Nacho al frente y paso al "number one" Courtois
Ancelotti no quiere tocar nada del bloque que ha vuelto a elevar al Real Madrid pese al nivelazo de su plantilla. Sólo cambiará en la portería: no vuelve un guardameta cualquiera, sino el mejor.

La dulce resaca del Real Madrid mezcló dos temas de conversación en la jornada de descanso de la plantilla, tras una larga noche de celebración, y en el día de fiesta nacional oficiosa que declaró con argumentos el madridismo. Por un lado, nadie dejó de comentar los históricos hechos vividos de nuevo en el Santiago Bernabéu el miércoles. Da igual que fuera en las redacciones, en el supermercado o en la barbería. No había otro tema de conversación. Y por otro, fue imposible disimular en Valdebebas las certezas que ya tiene Ancelotti de cara a la final de Wembley del 1 de junio. La Decimoquinta está a un paso, a solo 90 minutos de distancia, y nadie en el club blanco se quiere despistar.
Por un lado, el técnico italiano ya ha deslizado a su gente de confianza, entre la que se incluyen directivos e importantes pilares de la dirección deportiva, que en Londres se han ganado jugar el grueso de los héroes que han tumbado al City y al Bayern con una personalidad alabada en el mundo entero. Ya no hay dudas. Si durante toda la temporada el triángulo Nacho-Tchouameni-Camavinga siempre ha tenido foco en el debate y permaneció bailando en las quinielas, esa controversia se acabó. El internacional español se ha ganado con hechos ser la pareja de Rüdiger en una línea de cuatro donde Carvajal y Mendy vuelan y, según las fuentes consultadas, que Tchouameni se vaya olvidando de disfrazarse de defensa: seguirá liderando el centro del campo junto a Kroos (si se recupera de lesión de estrés que sufre en el pie izquierdo).
En el Madrid, sobre todo a los que llevan muchos años al mando y han vivido de todo, emociona incluso hablar de Nacho. El central, si nada cambia a última hora como ya sucedió el curso pasado, vivirá su último partido de blanco ante el Borussia Dortmund, con un final en el club de su vida que todo profesional hubiera firmado de antemano. Su nueva exhibición frente a Kane, y con De la Fuente en el palco, le ha valido para confirmarse como el capitán de un día para el que la afición ya vive con los nervios a flor de piel. Si todo sale como está planeado y como señalan las apuestas por la categoría de los finalistas, Nacho podría igualar a Gento con seis Copas de Europa junto a Carvajal, Modric y Kroos.
Como ya ha pasado en otras ocasiones, Nacho acabará la temporada de una manera muy diferente a cómo la empezó, cuando fue suplente en los seis primeros partidos de Liga. Según ha ido avanzando el curso se fue creciendo, ayudado por las bajas, hasta ser indiscutible. Una progresión que le podría llevar a la Eurocopa de Alemania cuando ya nadie contaba con él. Ni siquiera el hecho de que Militao ya esté totalmente recuperado le va a apartar de ser titular en Wembley. A ojos de todos los técnicos, no es que simplemente se haya ganado este premio, es que es la alternativa más fiable en este momento por su colocación, concentración, salida desde atrás, poderío en el juego aéreo y rapidez en la salida al corte.
Parece lo mismo y no lo es
Lunin sería un caso similar al de Nacho. Sin embargo, Ancelotti se ha esforzado por explicar con su naturalidad de siempre que tiene sus diferencias. Todo el mundo, dentro y fuera del club, incluido hasta el portero ucraniano, reconoce que Courtois no es un portero más, sino que se trata del mejor del mundo. "El number one". Y por lo tanto, a los mejores no se les puede dejar en el banquillo por capricho, con el máximo respeto a Lunin, que ha crecido una barbaridad y es un profesional mayúsculo. Para explicarlo y que se entienda que no es un feo a Lunin, al que el Madrid le está eternamente agradecido y por eso le van a firmar una renovación que ya está cerrada hasta finales de esta década, varias voces autorizadas ponen el ejemplo de lo que ocurriría con una estrella de campo. Un Vinicius de turno. Si el brasileño hubiera estado lesionado de larga duración como el belga y, en su lugar jugadorazos como Brahim o Joselu hubieran aprovechado su ausencia para brillar y reivindicarse, nadie debatiría si Vini tendría que ser titular en la final en el caso de que se hubiera recuperado a tiempo y con garantías como Thibaut.
Es cierto que los jugadores de campo pueden convivir al haber diez puestos y no uno, y los porteros sólo pueden actuar uno u otro al mismo tiempo, pero la realidad es que Ancelotti (y Florentino Pérez) vive mucho más tranquilo con Courtois y cree que hay muchas más posibilidades de victoria si él es el titular. Y eso, ganar y levantar títulos, es por lo que le paga el Real Madrid como él mismo ha reconocido. No para que el vestuario sea una especie de ONG donde todo el mundo esté contento, impere la justicia como en un tribunal y se opere a golpe de corazón y no de cabeza. De ahí que, de manera sintomática, tenga en mente darle los próximos partidos de Liga para que se ruede. Si Courtois juega ante el Granada, Alavés, Villarreal y Betis la incógnita quedaría despejada.
La confianza en Courtois es tal que llegó a haber conversaciones informales en los últimos días en la Ciudad Deportiva para ponerlo de inicio antes de tiempo. Lo hizo frente al Cádiz, y con una gran actuación (3-0 y parando un mano a mano clave), pero si no se le incluyó antes en la alineaciones en Liga o después en la Champions fue para no crear un problema que no hay, elevar la incertidumbre y truncar el excepcional ambiente que se vive en la caseta y en el que cabe la felicidad por el estado de forma que vive Lunin y por su renovación -que se anunciará en breve- y también por el regreso del mejor guardameta del mundo. También el míster le preguntó, como que no quería la cosa, antes del Bayern cómo se sentiría si tuviera que salir en un momento determinado. Nadie olvida que es el mismo que fue determinante en la final de París de 2022 ante el Liverpool y que podría volver a acaparar todas las portadas dentro de 21 días en Londres por su reciente historia de superación.