BENFICA 4 - ATLÉTICO DE MADRID 0

Radiografía de un batacazo que muestra las debilidades del Atlético

Como aquella noche de Múnich en 2020, el Atlético volvió a recibir una goleada en Champions.

Los jugadores protestan el segundo penalti del partido. /REUTERS
Los jugadores protestan el segundo penalti del partido. REUTERS
Marcos Durán

Marcos Durán

LISBOA-. El Cholo Simeone, a la pregunta de un compañero en rueda de prensa sobre si los problemas del derbi y todo lo que se habló lunes, martes y miércoles (con la sanción) afectó al equipo, afirmó que no, que no tenía nada que ver, que esto es fútbol, que el Benfica había sido mucho mejor y que por eso habían perdido.

Conociendo como lo conocemos a Simeone, esa era la respuesta indicada para él. No hay otra. El argentino no va a poner excusas para una derrota así. ¿Explicaciones? Tampoco dio muchas, felicitó al rival, dijo que fue el máximo responsable, se subió al avión y a otra cosa. Pero en el fondo sí debe estar preocupado, sí debe haberle dicho cosas a los jugadores y sí se las dirá en el primer entrenamiento de la semana.

Pero esta derrota esconde algunas cosas y problemas que ya vimos ante Celta o Rayo Vallecano fuera de casa. Contra estos equipos el Atlético no jugó bien, pero intentó ser certero y fiable atrás. Contra el Benfica no pudo en ningún momento mostrar esa fiabilidad. La baja de Le Normand se notó, porque el equipo, que volvió a la línea de cinco defensa, jugó de nuevo muy atrás, casi pegado a Oblak.

La línea de cinco

Comenzamos por ahí. Los jugadores cada día se sienten menos cómodos con esta formación. En el primer tiempo ante el Benfica por momentos el equipo se plantaba 5-2-3 de manera clara que pasaba a ser 5-4-1 con Correa, Álvarez y Griezmann intercambiando posiciones. De Paul - Koke, la pareja de mediocampistas, se veía superada y Llorente y Lino nunca llegaban a los apoyos. Es más, un error de Lino en la salida encuentra a Llorente subiendo, no dándole tiempo a bajar y de ahí llega el primer gol del Benfica.

La línea de cinco, para mí, debería tener fecha de caducidad y para quitarla hay que solucionar algunos inconvenientes, pero parece que los futbolistas se sienten más cómodo sumando un centrocampista, volviendo al 4-4-2 que por momentos se jugó esta temporada y a, partir de ahí, crecer.

Fuera de casa no se puede regalar nada

Una victoria en los últimos 10 partidos fuera de casa en Champions es un bagaje muy triste. En Europa no se puede competir fuera como cuando lo haces en la liga (y más esta temporada con el nuevo formato y la clasificación), con desplazamientos que solucionas por la mínima o con un destello (Bilbao y Vigo). En Europa los equipos te están esperando y muchas veces trabajan pensando más en ti que en el fin de semana.

Una derrota 4-0 contra el Benfica es una derrota muy dura. Porque iguala las peores derrotas en Champions, la de 2020 vs Bayern, 2018 vs Dortmund, 2009 vs Chelsea y 1974 vs Bayern también. Porque el prestigio que fue ganando el club esta última década en los campos europeos no puede evaporarse así. Por eso mismo el equipo tiene que dar un cambio lejos del Metropolitano pero Simeone lleva más de dos años sin dar con la tecla para ello.

Los cambios del Cholo

Cuando en el minuto 60, con 2-0 abajo en el marcador, quitas a tu delantero, mandas un mensaje a todos: a jugadores, hinchas en el estadio, aficionados en casa... a todos. Seguro que tiene su explicación, pero quitar a tu jugador más emblemático en ese momento en el campo es mandar el mensaje de que bueno, que esto es muy complicado.

Y es obvio que lo es, que antes tampoco habían funcionado las sustituciones y que tres en el descanso parecen muchas. Más habiendo utilizado una con Llorente en la primera parte. Simeone quitó a tres pesos pesados del equipo, a Koke, a De Paul y a Griezmann. Nada más y nada menos. ¿Buscaba una reacción grupal? ¿Más piernas? ¿Más rapidez? Lo que queda claro es que Simeone, con ese cambio, demuestra que su planteamiento inicial no le deja contento y mueve todo lo que tiene.

0 tiros a puerta... como contra el Inter

En la ida de octavos de final contra el equipo italiano de la pasada temporada el Atlético tampoco tiró a puerta, como ayer en Lisboa. Aquella noche dijimos que era casi imposible que el equipo pase y remonte en Madrid, pero lo hizo con épica. En aquel partido el Atlético se salvó y ni tiró a puerta, algo que volvimos a ver contra el Benfica.

Es cierto que hubo un centro chut de Lino al larguero, pero palo no es puerta. Y el Atlético, con Alvarez, Griezmann, Correa, Simeone, De Paul o Lino no se puede ir de un campo como el del Benfica sin tirar a puerta ni crear peligro serio durante los 90 minutos. Simeone pidió tiempo para 'aprender' a atacar, algo en lo que deben mejorar, pero parece que ese tiempo se va acabando porque la gente quiere ver goles, quiere ver juego de ataque, quiere ver algo diferente.

Chaqueta fuera y a pensar en la Real Sociedad

¿Y si Simeone estaba pensando ya con el 2-0 en el partido del domingo? Por supuesto que no le vino bien al equipo jugar el domingo a las 21:00 horas el derbi. Los horarios hay que trabajarlos más por parte de la liga. Pero no es excusa. Cuando estaba finalizando el partido, Simeone se quitó la chaqueta y pedía a los suyos terminar, el partido estaba finalizado y no quería más sorpresas, quería irse al vestuario para pensar ya en el próximo partido. Sabiendo que tiene muchas cosas que mejorar, que es la primera derrota de la temporada pero que, el Atlético de Madrid, no puede perder de esta manera.