El Barça se enfrenta una vez más a los goles y las burlas de su verdugo de la última década
El dorsal '25' del Bayern de Múnich es el futbolista que más goles le ha anotado al club blaugrana en la competición europea.

Las historias futbolísticas, como cualquier historia común, tienen un inicio, un nudo y un desenlace. El botón de encendido del FC Barcelona y Thomas Müller se puso en verde en las semifinales de la Champions League de la temporada 2012/2013. El Bayern de Múnich asolaba los hogares blaugranas metiéndoles tres goles en el Camp Nou. La eliminatoria ya era dolorosa con un primer parcial de 4-0 en el Allianz Arena y, en el estadio que tantas alegrías les brindó a las gradas culés, el futbolista bávaro -con tres tantos y una asistencia entre la ida y la vuelta- y sus compañeros fulminaron con un contundente cómputo global (7-0) a la generación de oro de la Ciudad Condal.
El prólogo tuvo una línea continuista a lo largo de este cuento. Aunque antes de centrar la atención en la ristra de partidos que finalizaron con lágrimas en los ojos de los futbolistas y aficionados barcelonistas, hay que rescatar la aguja del pajar. En la campaña debut de Luis Enrique y del tridente Messi, Luis Suárez y Neymar, el Camp Nou disfrutó cada minuto y cada segundo de la venganza contra Müller y los germanos en la ronda previa a la final de la competición europea. Ganaron con aparente superioridad y con dos goles del argentino y uno del carioca. En la vuelta perdieron y con otro tanto del alemán, pero no fue suficiente para impedir el posterior título culé.
Tras superar ese curso, el Bayern de Múnich, liderado por el delantero teutón, no volvió a torcer el brazo contra el club catalán. Cuartos de final y dos cruces en la antigua fase de grupos perpetraron el dominio alemán con diez victorias a su favor entre todos los enfrentamientos y dos escasos triunfos para el Barça. Además, Müller se convirtió en el máximo verdugo de un equipo de Champions Legue a los culés con ocho goles y dos asistencias en una decena de partidos. Lo que era un clásico entre dos de los equipos con mayor palmarés de la historia del fútbol, se transformó en un David contra Goliat.
El punto de no retorno se produjo en Lisboa en la celebración de los cuartos de final en una sede neutral por el Covid-19. El aluvión de goles de los jugadores de, precisamente, Hansi Flick, en ese entonces entrenador del Múnich, no tuvo freno. Terminaron endosándole un 8-2 al Barcelona con dos tantos más y una asistencia de Müller. Impensable. "Dominamos brutalmente sobre todo jugando contra la pelota, casi no les dimos espacios. Hicimos lo que queríamos y eso es algo que rara vez se puede decir en un partido de la Liga de Campeones", así lo relataba el teutón en los medios de comunicación tras el pitido final.
Y lo peor para los blaugranas no fue ese suceso, que también, sino que a partir de ese choque, el Barcelona, a lo largo de cuatro encuentros, no ha vuelto a ser capaz de traspasar la línea de la portería bávara. Se quedaron a 0. Mientras, Thomas prolongaba su idilio con su rival y aumentaba sus registros. Después de tantas derrotas y una supremacía ferviente, el futbolista del Bayern de Múnich aprovechaba los micrófonos de la prensa y sus redes sociales para hacer leña del árbol caído con burlas e ironías.
Para más argumentos, su anotación 50ª en la Champions League lo celebró ante los culés en 2021. "Contra el Barça siempre fluye de alguna manera", declaró tras su consecución. No se quedó ahí. Ese mismo año, sin notar ni una pizca de rebelión en sus duelos se decantó por decir con tono jocoso que le encantaba jugar contra los catalanes: "Me encanta jugar contra el Barça". Y finalizó enterrándolos en el pozo, desmereciendo su trayectoria y su filosofía: "El Barça no puede afrontar la intensidad. Técnicamente lo tienen todo, grandes jugadores, a nivel técnico y táctico. Pero no pueden competir en el fútbol de máximo nivel".
Su excompañero, Robert Lewandowski, se unió a las filas del Barcelona para darle un vuelco a la situación. Y esta fue la reacción de Müller al fichaje de su amigo con otra "broma" hacia los culés: "Le deseo a Lewandowski que tenga buena suerte en Barcelona. Quizá en vez de 8-2 pierdan ahora 7-2". Pero, el primer intento del polaco contra el Bayern falló. Todo seguía con el mismo guion. Y esta temporada Hansi Flick arribó en la ciudad española para transformar las caras de desesperación en hambre de ganar. El desenlace está alcanzado el cenit y Thomas, tras el horizonte, comienza a visualizar la retirada. ¿Seguirá todo igual o, finalmente, los culés darán un golpe de efecto?