REAL MADRID - MANCHESTER CITY

Rüdiger, el anti Haaland que un día gritó a un canterano "¡he is not a striker!"

El Real Madrid se encomienda al alemán para frenar a Haaland. Excéntrico y bromista, no le gusta perder ni los partidillos.

Antonio Rüdiger, durante un entrenamiento con el Real Madrid./Reuters
Antonio Rüdiger, durante un entrenamiento con el Real Madrid. Reuters
Jorge C. Picón
Hugo Cerezo

Jorge C. Picón y Hugo Cerezo

Nada más llegar empezó a marcar territorio. Todavía hay quien no puede aguantar una mueca mitad asombro mitad sonrisa cuando recuerda cómo en uno de sus primeros entrenamientos con el Real Madrid se enfadó con Latasa por su rendimiento en la sesión. "¡He is not a striker!", gritaba desatado, ante la incredulidad de algún veterano. Latasa, 21 años el verano pasado, era uno de los canteranos que viajó a la gira. A Rüdiger hay que calmarlo con asiduidad.

Excéntrico, muy buen tipo, le pierde la cabeza la competición. Y para él, los entrenamientos también son competición. Entradas, pujas, un punto más de lo habitual en Valdebebas en los últimos años. Su (pen)última víctima, Vallejo. Encontronazo y gritos con 'Suli', posiblemente el jugador más 'bueno', humanamente hablando, que ha pasado por ese vestuario en décadas. Antonio es así.

Sus gritos sorprendieron a propios y extraños en sus primeras sesiones. No para de dar voces para indicar, colocar o, simplemente, generar aturdimiento en el rival, también en los partidillos. Y muy bromista. al principio alguno lo miraba raro. No todos entendían muy bien su humor, pero no tardó demasiado en ganárselos en Valdebebas. Eso sí, deja el chiste cuando pierde. Su alegría se convierte en enfado cuando acaba un entrenamiento sin celebrar, aunque le dura poco. Especialmente cuando se junto con Kroos o Alaba, sus principales confidentes en la caseta.

Rüdiger bailando en el vestuario del Real Madrid.

Su temporada en el Madrid alcanzará su momento más exigente este martes en el Bernabéu. Sin Militao, le toca bailar con Erling Haaland. Territorio comanche en el que se siente muy cómodo. El papel que le ha otorgado Ancelotti no es poca cosa, como demuestran los 47 partidos que ha jugado, pero su fichaje se llevó a cabo para citas como la del martes. Alguno incluso puede pensar que el alemán se juega gran parte de su honra delante de un Nacho al que aman en Chamartín y al que relegó en la rotación.

Adoración por Ancelotti

Por suerte para él, cuenta con la confianza total de Carletto. La relación entre ambos es magnífica y empezó cuando el entrenador fue a casa de su pupilo nada más llegar a Madrid. "Nunca nadie había hecho algo así", reconoció Rüdiger en una rueda de prensa. De ahí que el central adore al italiano, por el que siente auténtica admiración. Le encanta su forma de entender el juego y, sobre todo, su carácter tranquilo ante cualquier situación. A sus 30 años, aprende mucho a su lado.

Aterrizó en Valdebebas el pasado verano porque para él suponía el mayor reto y, a la vez, el más grande hito de su carrera. Rechazó a PSG, Barcelona o Juventus porque, cuando apareció el Madrid en las negociaciones, no quiso escuchar a nadie más. Contra el City se encuentra con una buena oportunidad para demostrar que no se equivocó eligiendo y para meterse a la afición en el bolsillo. Frenar a Haaland para coronarse en el Bernabéu.