Cuando el Dortmund era la 'cantera' del Bayern de Guardiola: "Llamó a Gotze y le dijo '¿por qué no tener al Neymar alemán?'"
Felipe Santana atiende a Relevo antes del duelo en el Signal Iduna Park de su exequipo ante el Atlético de Madrid.

Felipe Augusto Santana (Rio Claro, Brasil, 17 de marzo de 1986) es reconocido en España como el verdugo del Málaga. Y él lo sabe bien, porque viene mucho a España, sobre todo a Granada, cuando vuelve a Europa y la gente le hace bromas y le dice que es el que "dejó fuera al Málaga de la Champions". Siempre en tono de broma, claro. Y él lo acepta.
Tras muchos intentos de contacto con él, conseguimos ponernos de acuerdo para una videollamada y, desde Florianópolis, atiende a Relevo en la previa de la vuelta de cuartos de final de la Champions League entre Borussia Dortmund, su exequipo, y el Atlético de Madrid. En la charla salen muchos temas: el favoritismo para el partido de hoy, la relación con Klopp, su llegada a Alemania, cómo era Gundogan, la llegada de Sahin al Madrid o por qué sus compañeros se iban a Múnich.
Felipe, ¿cómo pasa de jugar un chico de 20 años del Figuerense al Borussia Dortmund?
Es muy difícil, a día de hoy, entender las cosas que sucedieron conmigo. El equipo de Figuerense, donde yo jugaba y donde vivo hoy, en Florianópolis, hizo una muy buena temporada 2007, quedamos sextos en la liga y llegamos a la final de Copa de Brasil contra Fluminense. Éramos un equipo pequeño de Primera división pero al llegar a la final de Copa nos empezaron a respetar.
¿Te vinieron a buscar directamente? ¿Te llevó algún representante?
Yo tenía 20 años y era el capitán del equipo, de un equipo con mucha experiencia. Cuando empezaron a mirar a Figuerense, el primer equipo que me llamó fue el Leverkusen, fueron los primeros que se interesaron por mí. Muchos brasileños jugaban allí. Juan, Lucio, Ze Roberto, Roque Junior... eran mis ídolos. Nosotros mirábamos al Leverkusen mucho más, era finalista de Champions League.
¿Y por qué no fuiste al Leverkusen?
Cuando llega el interés del Leverkusen estaba muy contento, pero cuando vinieron los scouters, me echaron tarjeta roja y dijeron que no me querían. Entonces llegó el Borussia Dortmund, un scouter que vive en España, y se quedó desde enero hasta marzo, viendo los entrenamientos, mi entorno, qué hacía yo fuera del campo, los partidos, conociendo a mi familia, todo. Que por qué era muy pequeño y era capitán. Entonces él mandaba la información a Dortmund, ganamos el estadual y cuando empezó la liga brasileña, llegó el director deportivo y cerramos la venta para irme a Alemania.
Pero el Borussia Dortmund no es el Borussia Dortmund de hoy. ¿Cómo fue tu llegada?
Exacto, Borussia no era el Borussia Dortmund de hoy. En liga no iba muy bien, no ganaba. Yo fui con el corazón abierto y queriendo las mejores cosas. Cuando nos encontramos en Alemania porque la primera entrevista que yo hago en Alemania, digo que vengo para ganar títulos. Y los alemanes dijeron que no, que no teníamos un equipo fuerte en la liga, que era muy dura. Yo llegué en 2008 y en 2010 ganamos el primer título, en el 2011 ganamos el segundo y después la final de la Champions. Todo en tres años. Las cosas fueron como yo había dicho.
No puedo evitar preguntarte por la afición del Borussia Dortmund. Cuéntame cómo fue tu primer contacto con ellos.
El primer contacto que tuve con la afición del Dortmund fue un entrenamiento abierto, el día de la presentación de los fichajes nuevos. Ese día había 60 mil personas, imagínate. Muchos de los que llegamos ese día hicieron historia conmigo: Klopp, Subotic, Hummels... llegaba un paquete de niños para intentar hacer las cosas buenas en Dortmund y los mismos que llegamos, ganamos. Para mí fue especial. Y en partido, fue contra el Stuttgart, en mi debut, tuve la oportunidad de marcar un gol. Mi arranque en Dortmund fue un sueño, cuatro partidos, cuatro goles, entonces después de eso me quedé tranquilo, me dio aire, me dejó respirar.
Sé que no eres objetivo, pero ¿en qué lugar pones a la afición del Dortmund?
La afición del Dortmund es la más brasileña de toda Alemania. Es la que más grita, la que más fiesta hace, los mejores mosaicos que mira todo el mundo... Para mí es la mejor afición de Europa la de Borussia Dortmund.
A Dortmund llegas junto a Klopp, que hoy es una leyenda del club. ¿Cómo fue tu relación con él?
La primera charla fue difícil porque yo no hablaba alemán pero tenía un traductor que se quedaba conmigo y estaban los brasileños, por ejemplo Dede, que era una leyenda en Dortmund. Los dos brasileños que estaban me ayudaron mucho. Con él tuve una buena relación. La única relación que me dejó triste en esa época, porque hoy no, hoy tenemos una muy buena relación, fue el tema de quedarme en el banquillo en la final de la Champions, por todo lo que estaba viviendo en ese momento particular con mi familia y todo lo que había vivido dentro del campo, marcando goles. Esperaba la oportunidad de la final, fue una decisión del entrenador. Yo esperaba tener la oportunidad de ser titular en la final.
Eran tres centrales para dos puestos. ¿Fue un problema?
Subotic, Hummels y yo cambiábamos mucho porque los tres nos complementábamos mucho. Hummels, de los tres, era con certeza el más técnico, yo tenía mucha fuerza y era muy rápido, además del balón aéreo. Y Subotic tenía más estrategia para jugar. Él tenía las tres opciones para elegir, dependiendo del rival, podía jugar con eso. No pasaba nada entre nosotros, estábamos muy bien. La prensa decía en Alemania que era un problema de lujo.
¿Cómo eran los entrenamientos de ese Dortmund?
Defender a Lewandowski era muy duro en los entrenamientos. Imagina que tienes a Hummels en la defensa suplente. Cuando empezamos, el titular era Lucas Barrios y Lewandowski estaba a mi favor. Pero después estaba Lucas Barrios contra nosotros. Y Gundogan era el suplente de Sahin. Y teníamos a Kagawa y Gotze contra nosotros, que era rapidísimo, buenísimo. Esos entrenamientos era como jugar un partido todos los días, todos los días un partido difícil.
Y Gundogan, un jugador de clase mundial, era suplente en ese equipo.
Gundogan era más joven pero tenía la misma calidad y Sahin llevaba mucho más tiempo en el club, por eso jugaba más. Cuando Sahin se va, Gundogan estaba preparado. A Gundogan lo van a buscar cuando estaba en el Nuremberg para ser suplente, Sahin se va al Madrid. Salían jugadores y compraban. Teníamos una filosofía y eso ayudaba muchísimo en el tema de la compra y los jugadores que salían. Cuando se va Lewandowski, llega Aubemayang, después Haaland, después Sancho. Para el Borussia Dortmund es muy fácil porque está la filosofía del club.
¿Por qué fracasó Sahin en el Real Madrid?
No me sorprendió pero me dejó muy triste porque sabíamos la calidad que tenía Sahin. Pero el campeonato español era totalmente distinto del alemán, un campeonato que se queda mucho más con el balón. Sahin con balón era mágico, pero era una liga más táctica, menos técnica la alemana. Y en Alemania él estaba mejor porque era más táctico. No sé lo que pasó, es difícil, llegó con una carga tremenda, con la camiseta '5' de Zidane, como la gran promesa y no funcionó. Después en Liverpool lo mismo, entonces nos quedamos tristes porque queríamos verlo haciendo las mismas cosas que hacía en Dortmund.
¿Qué va a pasar con dos leyendas como Hummels y Reus?
Creo que será la última temporada de Marco, creo que sí, no sé si el próximo paso será retirarse o jugar un año más en otro equipo. Porque Marco Reus siempre fue muy fiel, es de Dortmund, tiene una historia muy linda, yo no sé si Reus haría otro paso más. Creo que puede hacer como Totti, me voy a quedar aquí, fiel, no voy a jugar.
Y Hummels, por lo que hablé, creo que va a jugar otro año y yo quiero que haga un año más en el Dortmund y después termine. Creo que las cosas en el Dortmund son más fáciles, creo que para él quedarse en Dortmund aunque no juegue siempre es especial. Yo quiero que se queden los dos un año más para cerrar.
¿Se enfadaban ustedes con los compañeros por irse a Múnich?
La ida a Munich era como si fuera el próximo paso. Nosotros habíamos ganado todo en la liga alemana y el próximo paso era una cosa más grande. Y Mario Gotze y Mats Hummels fueron a Munich por Guardiola. Creo que el sueño de todos nosotros, jugadores o exjugadores, es trabajar con Guardiola. Para Mario creo que fue eso. Ganó el Golden Boy y cuando Guardiola lo llama, yo estaba al teléfono, estábamos en Ibiza. Y le dice: 'Mario, te quiero. Yo quiero dos personas pero uno tengo la certeza que no va a venir a Alemania, Neymar. El otro eres tú. Por qué no tener al Neymar alemán'. Cómo se va a decir que no a una propuesta de esas, imposible.
¿Quién es favorito en Champions, el Atlético o el Borussia Dortmund?
Yo animaba mucho para que el Dortmund hiciese un buen partido en el Metropolitano, porque iba a ser difícil como fue pero salió con un resultado buenísimo. Por todo lo mal que fue el partido, una cosa increíble, Hummels, Schlotterbeck... Haciendo las cosas que hicieron, hacía mucho que no sufrieron goles. Nosotros no creíamos que iban a fallar como falló la defensa. Pero, a pesar de todo, el resultado fue bueno. En el partido en Dortmund, el Borussia tiene una pequeña ventaja por la afición pero juega contra un equipo que tiene como especialidad el tema defensivo, a pesar de todos los goles recibidos, sabe jugar sufriendo. El Atleti es especialista en jugar 90 minutos sufriendo, para los hinchas es una locura pero para ellos es tranquilo. El Borussia jugará contra el tiempo, aunque vaya pasando y no haga goles, se empieza a abrir y el Atlético tiene a Griezmann, Morata, quizá Memphis... Creo que hará todo lo posible para estar en la vuelta.
Por último, cuéntame, ¿por qué no jugaste en la selección?
Yo no tuve oportunidades con la selección. La oportunidad que no tuve fue por las decisiones. Cuando salgo del Dortmund y voy al Schalke, tenía la ilusión de jugar allí bien y jugar el Mundial 2014. En 2013 cuando le marco al Málaga me llama Scolari, que estaba viendo el partido. Tenía la decisión de llevar a Thiago Silva y David Luiz. Pero había dos para llevar, dos más: Dante, Henrique y yo. Estábamos peleando por dos puestos. Y por eso me quedé triste porque hablé con Klopp la posibilidad de jugar con la selección y estaba viviendo un maravilloso momento, pero fue la decisión del entrenador. Dante jugó la final con el Bayern y fue al Mundial. Después de eso fue más difícil, Brasil había recibido siete goles... después fue difícil, nada era bueno, había que cambiar todo, después llega Marquinhos y otros. Es una de las pocas cosas que me faltó probar en mi carrera.