Un gol en tres pases y nueve segundos que acerca al Barça a lo que no siempre quiso ser
El 4-1, obra de Raphinha, muestra un equipo feroz y preciso al contraataque, más peligroso con espacios que sin.

Como el primer Liverpool de Jürgen Kloop, el Real Madrid o el Chelsea de Mourinho, incluso aquel Barça de la MSN con Luis Enrique, el 4-1 de los azulgrana ante el Bayern de Munich podría haber llevado la firma de cualquiera de aquellos conjuntos, incluso seguro que, repasando la hemeroteca, se encontrarían secuencias similares. Es lo que ha conseguido Hansi Flick, aunar distintos estilos en uno propio y salir de convencionalismos, porque este Barça puede avasallarte con el balón (64% de media en LaLiga) o reventarte con espacios, como uno de los goles más icónicos ya de la corta pero intensa era del técnico alemán en el banquillo. El 4-1 de Raphinha.
Presionado por dos contrarios a escasos diez metros del área propia, Pedri necesitó tres toques para encontrar a un Lamine Yamal que entiende los apoyos como nadie. El canterano de 17 años recibió el balón en el perfil derecho y en dos toques le metió un pase profundo a Raphinha, que controló con el pecho, orientó la conducción hacia la portería y superó cruzado a Neuer. Habían pasado nueve segundos, con nueve toques de balón y tres pases: un ataque vertical, silencioso.
Un estilo que se ha ido repitiendo en numerosos encuentros porque este Barça entiende perfectamente el arte del contragolpe: ante el Sevilla se repitió la jugada que acabó en el gol de Pedri. El mismo canario anotó ante el Rayo Vallecano así, tras recuperación y salida rápida, mientras que la sociedad Lamine Yamal y Raphinha se unió de nuevo ante el Valladolid para hacer el 5-0 y en Vila-Real para marcar el 1-5.
Es su temporada.
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) October 23, 2024
Es su momento.
Es su noche.
Raphinha le enchufa tres al Bayern 🎩✨.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/QKlsUOh8Xe
Las palabras de Xavi, es matiz de Luis Enrique y los datos claros
El contraataque de Flick recuerda al que implantó Luis Enrique, que se aprovechó de contar con jugadores como Leo Messi, Luis Suárez y Neymar, que incluso lograron que ilustres como Xavi Hernández se rindieran a este estilo cuando ya estaba fuera de la entidad. Tras un partido de exhibición en Qatar comentó que "antes nos costaba más salir a la contra. Ahora podemos defender en nuestro campo y la gente de arriba puede salir a una velocidad muy bestia. Ahora dominamos incluso más facetas del juego. Tal vez no controlamos tanto la posesión como antes, pero es que los tres de arriba no necesitan 30-40 pasees para hacer jugadas de ataque", dijo.
De hecho, la faceta del juego en la que el Barcelona destacó más que el Bayern en Montjuïc el miércoles fue en los kilómetros recorridos, hasta 124, cinco más que el Bayern y 22 más que el Real Madrid la noche anterior ante el Borussia. La precisión en el pase fue de un 83%, por 88% de su rival, y los azulgrana completaron 313 pases por los 551 de la Liga. "Pero a mí me gusta pasar, filtrar la bola, elaborar, estar más en contacto con la pelota. Me resulta más divertido y la gente se lo pasa mayoritariamente mejor. Prefiero divertirme y divertir", añadió recientemente el exentrenador del Barça. "La nueva dirección es fundamental y el presidente está de acuerdo conmigo en esto. Se necesita un cambio profundo. Hay un método que está agotado. Tenemos que descubrir a alguien que rompa con el pasado de una vez por todas y avance hacia un nuevo paradigma", señaló Deco en la revista Nascer do Sol el curso pasado, aunque luego dijo que se malintepretaron. El tiempo reforzó su decisión.
Lo que escondía el "no estoy lejos de la idea del Barça" de Flick
El propio entrenador ya advirtió que si idea de juego era parecida a la que desarrollaba el Barça, pero atisbó matices en su presentación en julio: "No estoy lejos de la idea de la que ha venido jugando el Barça. Quiero un equipo en el campo que sea activo. Con o sin balón, quiero que sea activo y sepa qué hacer. Marcar el ritmo del partido. Da igual que juguemos 4-3-3, 4-2-3-1. Queremos un fútbol ofensivo y que cuando alguien se tiene en la televisión vea un equipo reconocible".
El Barça, donde siempre se ha hablado del ADN y de una manera de jugar a fútbol determinada, se amolda a lo que le da la victoria y ahora es el estilo Flick, con muchos aspectos que coinciden y otros nuevos, quien le ha añadido una vertiente como en su día Luis Enrique, y el entorno lo abraza aunque en ocasiones lo haya mirado con sospecha.