La última gesta que acaba con el estigma de Ancelotti y confirma el relato de Guardiola
El italiano, con la Liga en el bolsillo, se planta en 'semis' de Champions con un equipo roto por los cruzados y al que ha convertido en una roca. Pep le elogió antes de la ida: "Que no se crea a los que le llaman gestor".

Los titulares en este jueves de feliz resaca para el Real Madrid los copan los futbolistas, después de la actuación portentosa de Lunin, el ejercicio de resiliencia de Rüdiger y Carvajal, el despliegue de Valverde o el don de Rodrygo para aparecer en los momentos de dificultad. Pero el pase a semifinales de los blancos lleva impreso el sello de Carlo Ancelotti, que se reivindicó por enésima vez ante los que le colocan la etiqueta de gestor con tono peyorativo y que recelan de su extraordinaria capacidad táctica. Esta temporada, con un equipo roto por los cruzados, sometido a la agresiva política de contención de gastos del club y sin un delantero de élite, ha dado su enésima lección.
La eliminatoria ante el City condensa gran parte de esos méritos. Sin Courtois ni su pareja titular de centrales cuando empezó el curso (Militao y Alaba), el preparador sorprendió a Guardiola en la ida con su planteamiento y se agarró en la vuelta a su "única posibilidad": resistir, primero en bloque medio y después metido atrás, al asedio de un rival que te somete con la pelota y que remató 33 veces. El Madrid compitió de forma casi heroica en los minutos finales, aguantó de pie en la prórroga con Lucas Vázquez de extremo y sin Bellingham ni Vinicius y triunfó en unos penaltis en los que primó la experiencia.
Antes del partido del Bernabéu, Guardiola puso en valor a su homólogo, unas palabras que cobran todavía más valor después de apear al de Santpedor. "Jamás podré considerar que Carlo es un mal entrenador en la pizarra. Si no, nunca hubiera puesto a Pirlo o Kroos de mediocentro en la base o adaptado la posición de Bellingham. En Mánchester lo tenemos claro. Le digo que no se crea a los que le llaman gestor de manera despectiva", aseguró el técnico catalán. En los días previos, Ancelotti trabajó una variación en su esquema (destapada por Relevo horas antes) que pilló a Pep con el pie cambiado: colocar a Rodrygo en la banda izquierda y a Vinicius en punta junto a Bellingham. El experimento salió bien (marcó Goes) y se repitió con idéntico resultado en el Etihad.
El preparador detectó el sensacional momento de forma de Rodrygo y le entregó el costado zurdo, su posición favorita y en la que suma más registros. Antes, con la mano izquierda que le caracteriza, charló con él y con Vinicius para hacerles entender el movimiento y explicarle a este último que, como delantero, recorrería menos metros y necesitaría menos toques para hacer gol. Con humildad, Vini comprendió las indicaciones de Carletto y jugó un papel esencial para posibilitar la victoria del Madrid en el global. Tampoco parece sencilla la tarea de convencer a estrellas como los brasileños o Bellingham de que se desfonden hacia atrás y corran hasta que no puedan más, y también lo consiguió.
Fue un triunfo más para el míster, que se apoya enormemente en su staff (especialmente en su segundo, su hijo Davide, y en Luis Llopis, entrenador de porteros) para el análisis del rival y la toma de decisiones. Este curso, sin que sus deseos de fichar a Harry Kane o Havertz y a un central después de la lesión de Alaba se cumpliesen, ha demostrado de nuevo que casi ningún técnico del mundo puede mirarle a la cara en cuanto a maestría e inteligencia en el manejo de las situaciones.
Un muro
Ancelotti se vio obligado a lidiar desde el inicio con complicaciones estructurales que dificultaron enormemente su labor. Primero, y aunque suene ya a tiempos pretéritos, con la salida inesperada de Benzema, tras la que pidió a Florentino Pérez y José Ángel Sánchez la incorporación de un '9' de primer nivel europeo (Kane o, en detrimento, un perfil como Havertz). El único regalo que recibió fue Joselu, un ariete low cost y que arribó en calidad de cedido desde el Espanyol, y tuvo que inventarse soluciones desde la propia gira por Estados Unidos.
Más tarde se encontró con los contratiempos de las lesiones de Courtois, su guardián bajo los palos, y Militao, defensa de garantías. El Madrid volvió a optar por no firmar a ningún reemplazo, la misma línea que siguió cuando Alaba cayó en diciembre contra el Villarreal. El equipo se quedó con sólo dos centrales (Rüdiger y Nacho, suplentes en el inicio) para afrontar un tramo decisivo de la temporada, con el cruce de octavos ante el Leipzig, la Supercopa de España en Arabia y duelos importantes por la Liga. Ancelotti consideraba que existía un déficit y solicitó a la cúpula la contratación de un joven top o un veterano con experiencia. La respuesta, idéntica a las anteriores: 'No'.
"Lo mejor de Ancelotti es que encuentra la manera para que juguemos con libertad. Muchos otros equipos son estructurados en la manera en la que hacen pases y en sus patrones de juego. Carlo nos da calma y confianza".
— VarskySports (@VarskySports) April 18, 2024
🗣️ Jude Bellingham. pic.twitter.com/IAZg0UHjV2
Pese a todo, Ancelotti tiró hacia adelante y ha logrado construir a uno de los mejores Real Madrid en defensa de toda su historia. Los datos en competición doméstica son asombrosos (20 goles encajados en 31 jornadas) y se consiguen en base al compromiso y al sacrificio defensivo de todos, desde la punta hasta la meta. Sin piezas claves a nivel individual, el cuerpo técnico ha potenciado la solidaridad colectiva, como demuestran los datos. En el 4-0 del Etihad la campaña pasada, Benzema presionó 15 veces; en el 3-3 del Bernabéu esta temporada, Bellingham se fue a las 42. Lo mismo pasó con Modric y Camavinga (14 vs. 37) y con el sacrificio global, estirando las presiones hasta los 169 segundos de media (por 134 en las eliminatorias de Champions de la 22-23, según cifras de StatsBomb).
Así, con a priori menos argumentos para batallar, Ancelotti ha convertido a su escuadra en una roca que no para de sumar éxito tras éxito: ganó la Supercopa, tiene encarrilada la Liga (ocho puntos de ventaja sobre el Barça) y se ha plantado en 'semis' de Champions tras eliminar al vigente campeón y líder de la Premier.
En su carta de aciertos se enmarca de forma especial la transformación de Bellingham, que ha pasado de ser un interior con llegada en su periplo por el Dortmund a erigirse en un goleador que actúa más bien en la delantera. Ancelotti y su brigada se cansaron de ver encuentros del Borussia y detectaron que en el alma de Jude había tanta pólvora como cerebro. Su readaptación ha sido todo un éxito, como la de Fede Valverde, que ha encontrado su sitio ideal pegado a la banda. En Mendy, al que el club quería vender, ha confiado y ha acertado; ha potenciado los roles de Rodrygo, Camavinga y Tchouameni; ha sido capaz de sentar a todo un Balón de Oro como Modric y lidiar con los cabreos del croata... Bellingham se rindió después a él en TNT: "Como persona, te llena de calma y confianza. Antes del partido le pillé bostezando. Le dije: 'Míster, ¿estás cansado?'. Y me respondió: 'Sí, tenéis que espabilarme en el campo'. Nuestra mayor fortaleza es que nos permite jugar libremente".
Y de la misma forma que en Mánchester, replegado y protegido, ganó la Decimocuarta, primando la defensa sobre el ataque y contragolpeando como nadie en Europa. Quién sabe si bajo el mismo guion se acercará a la Decimoquinta. De terminar así, en una temporada que nació entre la crisis que provocó Brasil y susurros de distanciamiento con los que mandan, pocos le podrían discutir el trono entre los entrenadores… porque como gestor, como reconoció Guardiola, ya es "el mejor". Después del frenesí de la batalla, su respuesta a los periodistas acerca de cómo se tomaría la noche lo dijo todo: "Me tomaré una cerveza". Sin reclamar los focos ni pretender atenciones, y mientras algunos en el madridismo babean con la aparición estelar de Xabi Alonso, Ancelotti volvió a ser el motor de un Madrid que se postula seriamente para el Doblete.