Cómo Xavi intentó emular a Nagelsmann y por qué no funcionó
El Barça batió su marca más alta de centros laterales con 50 y se quedó en la cifra más baja de disparos del curso.
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Xavi lo tenía claro. El plan parecía no tener fisuras sobre el papel. Dembélé abriría el campo, Roberto cerraría en línea de 3 para que el francés tuviese todo el carril mientras, al otro lado, Raphinha se situaría a la espalda de Barella y Marcos Alonso se encargaría de ser el jugador más profundo en el perfil izquierdo. Xavi intentó emular el planteamiento de Nagelsmann en la primera jornada ante el Inter que le dio una plácida victoria. Dembélé haría de Coman, Roberto de Pavard, Alonso de Davies y Raphinha de Sané. Spoiler: no funcionó.
El Barça terminó centrando más que nunca (50 veces) pero, paradójicamente, rematando menos que nunca (7 veces, la cifra más baja este curso). Para un equipo que viene promediando 17 remates, esta cifra es bajísima, y más si se tiene en cuenta que el Barça tuvo el 71% de la posesión. Los ingredientes estaban claros, hasta las proporciones, pero a la hora de empezar a cocinar el Barça no encontró lo que deseaba. El resultado fue, a todas luces, decepcionante. Pero detrás había un plan inicial con sentido, aunque quizás con una mala elección de los roles. Raphinha ejercería de interior zurdo a la espalda de Barella y Pedri, cerca de Busquets, serviría de trampa para que el italiano quedase sujetado. ¿Qué falló? Que ahí el brasileño no es amenaza. O no lo fue. Resumiendo: no es Leroy Sané.
El alemán es un jugador diferencial recibiendo en zonas interiores. Es rápido, ágil, fino y con mucho gol. De hecho, Sané fue el jugador que el Inter no supo defender en su partido ante el Bayern, un encuentro que siguió un guion parecido, con un Inter defendiendo muy cerca de Onana y el rival empujando. Pero Xavi no contó con algo que es esencial: los desmarques. Hubo pocos y los que se dieron fueron mansos, sin esa cota de agresividad necesaria para dañar al rival. Puede que un Ferran Torres en esa zona, experto en hacer daño a través del movimiento, hubiese dado más frutos, sobre todo porque el plan de Xavi se basaba en un Dembélé atrayendo la atención, por lo que el perfil opuesto quedaba mucho menos protegido.
Gavi y Pedri ante su reto personal
En un partido en el que se acumula tanta posesión y el rival defiende cerca de su portería, necesitarás amenazar al rival de muchas formas para provocar que su defensa reaccione, se mueva y, así, encontrar grietas en las que colarte. Pedri y Gavi se fueron con 0 disparos. Si tu extremo (Dembélé) solo busca línea de fondo y tu 9 (Lewandwoski) no puede entrar en juego, necesitarás encontrar otras opciones para desordenar la línea defensiva rival. Y ahí es donde Xavi debe encontrar en sus interiores una amenaza desde la frontal.
El centro como arma principal contiene un mensaje: si no ganas las segundas jugadas va a costarte más disgustos que alegrías te dará. Y así fue. Lewandowski sigue acostumbrado al Bayern, y cuando el equipo centra él se sitúa a la espalda del lateral zurdo, entendiendo que el área se ocupará por jugadores de segunda línea, que ahí es más fácil poder entrar en contacto con el balón. Pero el Barcelona ocupó terriblemente mal la zona de remate ante el Inter y Robert, entre tanta zamarra neroazurra se quedó sin poder participar. Y el frío dato es el siguiente: si Lewandwoski no marca, el Barça tampoco lo hace: Rayo, Bayern e Inter.
El reto definitivo es entender qué hacer con tanta pelota. Gestionar los tempos y no caer en la tentación que supone tener a un velocista como Dembélé abierto a banda, un futbolista que te anima a mirarlo, a dársela para que todo acelere. El Barça debe aprender a pausar y entender que verticalizar no siempre se debe al 1x1 de su extremo. Hay más formas, aunque lleven más tiempo y trabajo. La semana que viene Xavi necesitará probar otras cosas y el tiempo apremia más que nunca.