Cómo desapareció 'La chica del As', la polémica contraportada del diario deportivo: "Había famosas que mandaban sus fotos para salir"
La histórica sección del periódico nació en 1967 como un guiño a la farándula, pero su deriva con los años y las protestas feministas provocaron su desaparición en 2019.

El 6 de diciembre de 1967, la actriz Concha Velasco aparecía fotografiada en la penúltima página de As, dibujando un acrobático salto en el aire con el Palacio Real de fondo. La captura era de Julián Torremocha y la enmarcaba una entrevista con la popular intérprete, firmada por el periodista Hebrero San Martín: "Me gustan los hombres de una pieza", afirmaba Conchita Velasco en el titular. Después de ella aparecerían en ese mismo espacio otros rostros célebres: Lola Flores, Lina Morgan, Carmen Sevilla, Raquel Welch... Fueron las pioneras de lo que popularmente conocemos como la chica del As, aunque la sección tuvo ese nombre sólo en un breve periodo y con un planteamiento muy distinto. Su evolución a lo largo de las décadas, hasta desaparecer en 2019, funciona como una suerte de espejo —a menudo deformado— de la realidad social y política del propio país.
En realidad, durante muchos años la pieza se llamó Buenos días: un espacio refrescante donde las celebridades del mundo del espectáculo y la farándula se mezclaban con el comentario ingenioso y la actualidad deportiva, para darle algo de colorín a una España gris. Así lo define Alfredo Relaño, director del diario entre 1996 y 2019 y ahora presidente de honor: "El nacimiento de la chica del As estuvo relacionado con la campaña Contamos contigo, un lema lanzado por Juan Antonio Samaranch, entonces Delegado Nacional de Deportes, para promocionar la actividad deportiva entre la población". Concha Velasco apoyó la iniciativa con su popular imagen y su ejemplo: "Participó a instancias de Samaranch y brilló en algunas disciplinas que ella practicaba: paracaidismo, cama elástica, además del ballet y otras especialidades", apunta Relaño.
De ahí que As la escogiera en su primer número como guiño del deporte a la mujer, una relación entonces en estado casi germinal. "Era una especie de canto a la liberación del cuerpo, y también de libertad, todo asociado a la práctica del deporte en un momento en que la censura aún ejercía un papel notable", indica el ex director del diario, quien se reconoce lector de As desde el primer número: "Con 16 años empecé a leer los periódicos y era habitual de Marca. En su aparición, As se distinguía por la impresión en huecograbado y la calidad de las imágenes. Y tenía rasgos marcados de modernidad: la chica de As era un signo progresista, de liberación de la mujer y del cuerpo frente a la mirada mojigata y pecadora de esos años: la mujer apenas estaba en el deporte y las pocas que practicaban por ejemplo el baloncesto lo hacían con pololos".
En este punto conviene hacer algo de memoria sobre los orígenes de As. La cabecera fue en realidad un semanario deportivo durante los años 20 y 30 del pasado siglo, cuando lo fundó Luis Montiel Balanzat, junto a otras publicaciones como la revista Estampa o el diario Ahora. Montiel fue hombre de aguda filiación republicana y la llegada al poder del general Franco provocó la abrupta interrupción de sus proyectos periodísticos. En febrero de 1940 lanzaría también la revista Semana. Y cuando refundó el As como diario, en 1967, esas conexiones editoriales adquirieron protagonismo: el primer director del nuevo periódico deportivo fue Luis González Linares, quien también lo era de Semana. Y la tarea de redactar los textos adjuntos a las fotos de las actrices en la penúltima página se la encargó a Germán Hebrero San Martín, quien ejercía ya como reportero en la misma publicación.
🎬🎬 Apunte que me hace llegar @moisestve: Concha -Conchita- Velasco fue la primera 'chica AS' que posó para @diarioas: fue el 6 de diciembre de 1967, tenía 28 años recién cumplidos, muchos sueños por delante y la entrevistó Hebrero San Martín y fotografió J. Torremocha 📸 pic.twitter.com/HfpNn49Ts4
— David Felipe Arranz (@dfarranz) December 4, 2023
"Hebrero era redactor de una agencia llamada Hispania Press —precisa Julián García Candau—. Él hacía la última página del diario Madrid, que se titulaba Noches de Madrid. Después la hice yo una temporada, antes de que el Madrid pasara a ser del Opus. Y más tarde, Hebrero se fue a escribir a Semana, donde publicaba este tipo de artículos relacionados con el mundo del espectáculo, el teatro, el cine, etc.". Hebrero San Martín conversaba con la gente del espectáculo y lo mismo publicaba reportajes con José Luis López Vázquez o un autor teatral que con Rita Hayworth, en una visita de la actriz norteamericana a Toledo. A su lado, la cámara de Julián Torremocha, el fotógrafo de Concha Velasco en la plaza de Oriente.
En definitiva, el bagaje de San Martín le sirvió para trasladar a As un toque de proximidad con el mundo de la farándula, con el que estaba tan familiarizado: "Escribía textos muy ocurrentes: era una especie de Tomás Guasch pero con ese punto de relación con el artisteo", define Pablo Mialdea, profesional de As desde 1976 hasta su retirada hace unos pocos años. Hebrero le agregaba a la sección un tono levemente procaz, más próximo al descaro cómplice con las protagonistas que a la grosería: "Aquella sección podía desviarse fácilmente hacia la procacidad, pero Hebrero escribía textos muy ingeniosos", explica Relaño.
San Martín se mantuvo a cargo de la sección más de dos décadas y media: una exhibición de profesionalidad y permanencia que los ajenos podrán tomarse a la ligera, pero apreciable para cualquier periodista que haya conocido sobre su cabeza la espada de cerrar cada noche una sección diaria. Hebrero San Martín lo hacía sin falta, como explican Mialdea y Relaño: "En agosto, el Buenos días cambiaba de nombre y se llamaba "En agosssto, guapasss al rossstro". Y antes de irse de vacaciones, Hebrero dejaba preparados los artículos: si se iba 30 días, dejaba hechas las 30 páginas para que fueran apareciendo esas semanas", recuerdan ambos periodistas.
"La primera chica del As fue Concha Velasco en 1967: en aquel tiempo era un signo progresista, de liberación de la mujer y del cuerpo frente a la mirada mojigata y pecadora de aquellos años"
Ex director de AsEran los años 70 y, para entonces, la sección había comenzado a derrapar en todas las curvas posibles: acéptese el término en su acepción original —recodo en el camino— y en la figurada —los derivados anatómicos de la curva praxiteliana—. Se alejaba a menudo de las protagonistas de los primeros días, arrastrada por las corrientes liberadoras que habían modificado la industria del espectáculo: venía el destape. Entonces glosó con entusiasmo a Natiuska Nadlovska ("desde Rusia con inquietud", escribió), uno de los rostros del cine cada vez más atrevido que se hacía en España. De acuerdo a aquel artículo Nadiuska, como se la conocería siempre, aún tenía 20 años. Aparecía vestida de tenista, aunque con una raqueta de bádminton. Lo más notable era el deliberado contraste entre el inmaculado blanco de su conjunto y la sugerente postura en el sillón. Su peinado en dos coletas subrayaba el guiño fetichista.
Era lo que había. Conforme el país mudaba la piel y se adentraba en esa feria de los prodigios que fue la década, Hebrero salpimentaba su sección con las estrellas del cine más picante: la argentina Mirta Miller, Silvia Tortosa, Susana Estrada, Barbara Rey, Norma Duval, Blanca Estrada... Todas vestidas, porque el top-less y los desnudos más o menos parciales aún no eran comunes en las páginas. Pero esos nombres bastan para definir una época: el bandazo desde la reciente censura a la impudicia sin reparos en las pantallas. El tiempo ha despojado a aquellos productos cinematográficos del aura de liberación moral que los prestigiaba entonces, para incorporar la obligada perspectiva de la explotación de sus protagonistas.
Décadas después del cine del 'destape', sus actrices hablan para explicar la realidad de aquellos años. Mañana a las 19h #enlaAcademia, Mujeres sin censura + encuentro con su directora Eva Vizcarra, la actriz Sandra Alberti y la periodista Eva Peidró. https://t.co/OxYZqgHTY4 pic.twitter.com/BnlMKYQUxJ
— Academia de Cine (@Academiadecine) June 26, 2024
A lo largo de esos años, en el Buenos días hubo sitio para todo o casi todo. Apareció por ejemplo María Casal, una de las llamadas secretarias en el Un, dos, tres, concurso televisivo de éxito arrollador y también cantera de lo que entonces se llamaba —en término hoy ya demodé— sex symbols domésticos. El vestuario de las azafatas de Chicho Ibáñez Serrador y sus enormes gafas impregnaban un programa de entretenimiento familiar con algunas gotas de sensualidad para pater familias rijosos. Otras veces, Hebrero se ponía bromista y se la jugaba a sus ávidos lectores: como cuando en 1977 sacó al humorista Joe Rigoli vestido de bailarina hawaiana; o en aquel burdo montaje con el boxeador Alfredo Evangelista en la imagen.
Camino de los 80 la ropa fue cayendo, las retratadas pasaron a ser modelos a menudo desconocidas y en la penúltima página arreció el aroma espeso de los calendarios picantes y las cabinas de camionero. Desde 1981 la dirección del diario la había asumido Rafael Gómez Redondo Rienzi, hijo de un prestigioso periodista del semanario As, de quien heredó el seudónimo. Rienzi se había educado también como periodista en el diario Madrid hasta su llegada a As, donde ejerció como subdirector de González de Linares. En esos tiempos, la firma del Buenos días pasó a ser la de Rasputín: "Yo creo que seguía siendo Hebrero, que por algún motivo pasaría a firmar con ese nombre", apunta Pablo Mialdea. El estilo no variaba: una mínima percha para comentar algún detalle de la actualidad deportiva y, al final, el requiebro sobre la desconocida de la foto. Por ejemplo, si el comentario trataba sobre la controversia entre Schuster y Breitner, caía una modelo alemana. Y todo así.
El largo trayecto iniciado en términos de ingenioso entretenimiento había derivado en culto carpetovetónico de la figura femenina. Hasta que llegó al diario Julián García Candau. Periodista con una extensísima carrera, tanto en deportes como en la crónica parlamentaria, entre otros géneros, García Candau escribió y dirigió en un sinfín de cabeceras y medios: desde Las Provincias, El Alcázar y Ya hasta ser uno de los fundadores de El País, jefe de Deportes en ese mismo medio, en la agencia Efe y más adelante en La Razón. También ejerció como director de Deportes en RTVE y llegó a recibir de manos de Samaranch la medalla del Barón de Coubertin, en reconocimiento por su trayectoria de coberturas olímpicas desde Múnich 72. Antes incluso, en los años 60, ya firmaba crónicas de la Selección española de fútbol.
Dirigió As entre 1993 y 1996, años difíciles en los que la potencia económica de Marca había reafirmado su condición de líder histórico de la prensa deportiva. "Tomé el cargo el 14 de abril de 1993, coincidiendo con la fecha de proclamación de la República, que tanto para mí como para la familia Montiel tenía un gran significado", cuenta en referencia al fundador del semanario en los años 30. Las convicciones de Candau le llevaron a poner pie en pared y suprimió de un plumazo el Buenos días: tanto la fotografía de la chica como su correspondiente texto.
"Aquello lo quité del diario porque nos pareció que no era propio de un periódico deportivo, era un acto de machismo que no tenía sentido y éticamente resultaba indefendible"
Ex director de As"Nos pareció que no era propio de un periódico deportivo, un acto de machismo que no tenía sentido. No era de recibo y éticamente resultaba indefendible", defiende. "En esos años las mujeres casi ni ejercían el periodismo: recuerdo como pionera en el As a Mari Carmen Izquierdo, pero el papel de la mujer parecía limitado al de folklóricas y poco más", razona García Candau. Aunque reconoce que hubo protestas de los lectores ("llegó alguna carta en la que nos llamaban ridículos y cosas así... pero no duró demasiado"), la decisión de retirar la veterana sección de la penúltima página no le creó ninguna duda: "El hundimiento de As no tuvo nada que ver con eso, sino con el hecho de que Marca fue comprado por una empresa muy potente que lo relanzó. El As empezó a morir de éxito: los dos redactores jefe no se hablaban y las reuniones de redacción eran un desastre. No querían cambiar nada". Como Candau suprimió las fotos subidas de tono e introdujo la información taurina, entre los puretas de la redacción se hizo común el siguiente adagio: "Nos ha quitado a la chica y nos ha puesto los cuernos".
Cuando se marchó García Candau y Prisa se hizo con la propiedad del diario, llegó Alfredo Relaño como director. "Yo quité los toros y recuperé el boxeo y a Sarmiento Birba", cuenta en referencia a otro de los periodistas clásicos del As, lugarteniente de Rienzi en los 80. "Quería volver a hacer algunas cosas que habían sido tradicionales en el As, porque siempre me ha parecido que las tradiciones tienen una importancia". La chica volvió, pero redefinida: "Lo que hicimos fue crear en la contra una columna de comentario de actualidad, pero desde la perspectiva femenina. Se la encargamos a una persona de fuera del diario, María Álvarez Fernández, que era escritora y había publicado libros infantiles. Ella se encargaba de escribir la pieza con ese tono distinto, una mirada de la mujer sobre el deporte", detalla Alfredo Relaño. El resto de la contra alternó fórmulas: primero aparecía El soplo de Manuel Esteban Manolete, con su catálogo de rumores sobre fichajes y chismes del fútbol; más tarde, sueltos aportados por los corresponsales internacionales del diario con noticias del fútbol de otros países. "Aquello, sin embargo, no funcionó", sintetiza Relaño.
Los 'años duros'
Tras la infructuosa tentativa, el director resolvió prescindir de la sección, que dejó de publicarse. Entre 1997 y 2003 no hubo ninguna foto, ni artículo, ni ninguna variante del modelo. "En esos años buscamos redefinir la contraportada -cuenta Carmelo Ruiz, al frente de la sección Más Deporte desde su llegada al diario en octubre de 1996-. Todos los días nos llegaban varios tabloides ingleses, The Sun llevaba a su chica en la página 3 y en Deportes, como los clubes de fútbol habían cerrado mucho el acceso a los medios, había mucho chismorreo en torno al fútbol, las novias de los jugadores, etc.". Los contenidos de la contra de As adaptaron ciertos elementos de aquel planteamiento, hoy ya también desaparecido de la prensa popular inglesa. Y ahí fue cuando Relaño reinstauró las fotos de mujeres en la última página, estratégica por su condición de segundo gran escaparate del periódico; y, para muchos lectores que tienen la costumbre de empezar a leer por detrás, aún más resonante que la propia portada.
Esos fueron, si vale el término, los años duros: cuando la sección se convirtió (con escaso disimulo) en una ventana diaria de modelos sexualizadas, con la excusa de alguna mención puramente ornamental al deporte. El truco era tan obvio que se daba por descontado. Pero la elección de la foto constituía una parte más del trabajo de elaboración del periódico cada día. Una decisión editorial como cualquier otra: y no menor, porque la sección arrastraba muchos lectores. De forma inevitable, el proceso daba lugar a multitud de pequeñas intrahistorias en el día a día de la redacción, exabruptos inconfesables y escenas muy recordadas, entonces naturales pero que hoy resultan fuera de lugar. Como diría el replicante de Blade Runner, allí se vieron cosas que vosotros no creeríais.
Por caricaturesco que pueda sonar contado así, nadie se tomaba aquello a la ligera. Ni los editores gráficos encargados de hacer una primera selección de las candidatas (en la sección de Fotografía había también mujeres y la tarea recaía a menudo en ellas); ni los mandos intermedios que ponían sobre la mesa las fotos para decidir en la reunión de portada de la tarde. El encuentro a última hora es el momento crítico para enfrentar criterios periodísticos y tomar las decisiones que darán forma al periódico del día siguiente. Y, en medio de ese ejercicio estrictamente profesional, el equipo de As tenía que decidir qué muchacha iban a poner en la contraportada. Como cualquiera puede imaginar, a veces los argumentos afectaban grosor y apasionamientos extemporáneos, por la propia naturaleza del ejercicio: había que ponderar el aspecto exterior de la pieza, sacrificarla sin remilgos, eviscerar, destazar y seleccionar el corte más jugoso. Salir del mostrador con el delantal impoluto no era posible. Pero no había otra forma de hacerlo.
Llevan décadas perpetuando la visión sexualizada de la mujer en la contraportada del periódico. Todos los días, no falla, contraportada hipersexualizada en un periódico que habla teóricamente de deportes. Hoy amanece con logo y web morados, ¿para apoyar el #8M2021 @diarioas? pic.twitter.com/PrdgdHgHzS
— José Vega de los Reyes (@VegadelosReyes) March 8, 2021
De los pies de fotos se ocuparon profesionales diversos según momentos y ocasiones. "El texto fue cambiando y terminó siendo totalmente plano", resume Alfredo Relaño. Por irónico que parezca, también hubo mujeres encargadas de escribir los pies de foto de las chicas de la contra. Durante mucho tiempo la herencia de Hebrero San Martín la asumieron dos profesionales de larga trayectoria en el periódico: Maite Martín, redactora de Fútbol, cronista del Rayo y especialista en deporte paralímpico; y su compañera Patricia Cazón, cronista del Atlético de Madrid desde 2016, tras haber pasado por diversas secciones del diario: "Lo hice durante seis años, todos los días. Si la modelo era conocida o había algo de información, podías tirar. Pero recuerdo especialmente una ocasión en que lo único que llevaba eran unos guantes de boxeo. Y no sabía nada de ella: me costó una eternidad llenar esas tres líneas", recuerda Patricia Cazón.
"El texto tenía que ser neutro. Mucho más que neutro, en realidad —dice, antes de referir una anécdota de su primer día a cargo de la sección—. En el pie me dediqué a describir la fotografía, lo que llevaba la modelo, etc. Cuando lo revisó Carmelo (Ruiz), vino escandalizado. "¡Noooo, pero qué haces!". Y ahí me dio la consigna, que era muy clara: "Texto frío, foto caliente". Todo el proceso era puramente profesional, sin asomo de frivolidad. "Cuando lo hacía, era mi trabajo: no me importaba asumirlo porque se trataba de un contenido más del diario y la mayoría de los días me pedía la contra o me la daban, y era lo primero que hacía para luego ponerme con todo lo demás", explica Patricia. La periodista reconoce cómo el tiempo ha variado su percepción: "Después, te das cuenta de que aquello no estaba bien, que formaba parte de un comportamiento y de una sociedad que ya no existía: me gustó mucho la forma en que Alfredo lo cambió para darle a la mujer el protagonismo que merecía en el deporte".
La Chica del AS: Emily, fan de las carreras en Ascott http://t.co/yQN9vjBqNw pic.twitter.com/RYFjUMNVej
— Diario AS (@diarioas) February 20, 2014
En esos años crecía el ruido en una sociedad cuya sensibilidad se transformaba. Al tiempo, en determinadas fechas a Relaño lo ganaba el pudor: "En Navidades, Semana Santa y así parecía poco adecuado mantener aquello. Hicimos incluso una sesión de fotos con varias de las mujeres que trabajaban en el diario, otro tipo de imágenes por supuesto, reivindicándolas como auténticas chicas del As", relata el ex director. Aquella era una decisión arriesgada, aunque las fotos no tenían nada que ver con lo habitual: rezumaban gusto en la concepción y la ejecución. Además del texto, que asumía Juanma Trueba, uno de los cronistas principales del diario. Como era previsible, la idea no contentó a todo el mundo. Ni siquiera puertas adentro de la redacción, revelan. Entre los lectores, no hace falta ni decirlo: si le das a elegir, el pueblo siempre prefiere que liberen a Barrabás.
"Cuando por algún motivo la chica desaparecía de la contra, en mi pueblo me gritaban hasta desde los andamios... era una locura"
Redactor jefe de Relevo y ex periodista de AsLa paradoja se enseñoreaba de esos momentos: "Cuando por algún motivo la chica desaparecía de la contra, a mí en mi pueblo me gritaban hasta desde los andamios: era una locura", recuerda Alfredo Matilla, hoy redactor jefe de Relevo y durante años parte de la redacción de As. El espacio concitaba además intereses añadidos: "Nos llegaban incluso propuestas de famosas que nos enviaban sus fotos porque querían salir en la sección", cuenta Pablo Mialdea. En la redacción aún se recuerda el caso de la modelo y agente de jugadores cuya aparición enfadó a su marido de entonces: "Hubo que explicarle que el material nos lo había mandado ella misma para salir". Pero, en general, ciertos límites nunca se traspasaron: "Nos negamos a eso como nos negábamos a poner anuncios de contactos sexuales y clubes de alterne —matiza Alfredo Relaño—. Y entonces estaban aún en todos los periódicos".
Durante un tiempo, las quejas no pasaron de ser ocasionales. "A la izquierda más puritana siempre le pareció mal, algún amigo con más conciencia te decía alguna cosa —desvela el ex director—. De vez en cuando llegaba alguna protesta de aquí y allá. Pero muchas veces vinieron de visita o invitábamos a comer para algún evento a políticos de todo signo, incluso mujeres... hasta Pablo Iglesias estuvo allí con nosotros: y nunca recibí ningún comentario ni ningún reproche", señala Relaño. "Tampoco lo hubo desde la redacción o desde las cabezas principales de la empresa. Habría gente a la que le parecería mejor o peor, desde luego, pero nunca hubo un clamor".
Sin embargo, con el tiempo ni la tradición ni la innegable popularidad de la sección ("cada vez que se ha quitado ha habido quejas de lectores") se sostenían frente a la evidencia de los argumentos en contra. Además, como reconoce Alfredo Relaño, en ocasiones se daban situaciones de incómoda incoherencia: "Por ejemplo, durante un tiempo teníamos un convenio para, un día a la semana, meter un suplemento de deporte de cada territorio en el que se publicaba edición local de As. En esos casos se regalaba el periódico en los colegios... y, claro, a veces llegaban protestas por introducir ese tipo de contenido en un entorno escolar".
Y la contraportada de hoy de @diarioas es una árbitra; la primera en la Bundesliga. Genial el cambio pic.twitter.com/b5zIw8MMci
— palomadelrioTV (@PalomadelrioTVE) September 8, 2017
Así hasta que una serie de denuncias, desde organizaciones y sectores feministas, detonaron el proceso que llevaría a la definitiva supresión de la chica del As. En diciembre de 2016, Alfredo Relaño había recibido una carta de la Secretaría de la Mujer y el sector de Comunicación de FSC-CCOO. En ella, el sindicato denunciaba "la utilización de estereotipos sexistas en diferentes secciones del Diario As". Y se apoyaba en varios artículos de la Ley General de Comunicación Audiovisual y la Ley General de Publicidad, donde se establecía la obligatoriedad de "erradicación de conductas favorecedoras de situaciones de desigualdad de las mujeres" y se declaraba "ilícita la publicidad que presente a las mujeres de forma vejatoria".
En un primer momento, Relaño respondió haciendo alusión a "viejas tradiciones del periódico" y usó argumentos ligados a lo que el deporte tiene de "liberación del cuerpo, que se expresa en él sin ataduras". La réplica fue considerada "paternalista y soberbia" por parte de CCOO, que presentó una denuncia contra el periódico ante el Instituto de la Mujer. "Ahí vino el apretón y empezamos a ser más cuidadosos. Opté por mantenerla, pero la cambiamos para que aparecieran mujeres de verdad deportistas". Un giro redentor que exponía a las protagonistas, pero sin el morbo que sí se había usado antes con imágenes de tenistas como Maria Sharapova y, especialmente, Anna Kournikova; o en los días de las Ronaldinhas Susana Werner y Milene Domingues, entre otras. Ahora la idea consistía en darles un espacio ante su creciente protagonismo en muchas disciplinas.
"La decisión de retirar la sección fue un proceso de concienciación que me llevó a darme cuenta de que aquello no podía seguir: la chica del As ya no era de este tiempo y prolongarlo no tenía sentido"
Ex director de AsEn el fondo resultaba insuficiente, porque su aparición seguía estando segregada de la verdadera información deportiva. Y el espacio, rebautizado como Chica Tikitakas, se trasladó a las galerías de la edición online. Conforme el papel y la consideración de la mujer en el deporte se transformaba a gran velocidad, los movimientos feministas y la sensibilidad social se comportaron como la línea de zagueros del Milan de Sacchi: el As quedó en estado crónico de fuera de juego. "Fue un proceso de concienciación que me llevó a darme cuenta de que aquello no podía seguir: la chica de AS ya no era de este tiempo. No habríamos hecho bien prolongando aquello", admite Alfredo Relaño, quien concluye: "Personalmente estoy contento de las dos decisiones: mientras mantuve la sección y cuando la quité". Hacia junio de 2019 desapareció por completo. Relaño dejó entonces el diario y Vicente Jiménez se convirtió en el quinto director de As.
Dos años antes, las fiestas de celebración del 50º aniversario habían reunido a ídolos deportivos de todas las épocas: en Barcelona fueron homenajeados los medallistas olímpicos españoles; y en Madrid se reconoció a los mejores de las cinco décadas de vida de As: de Orantes a Mireia Belmonte y Rafa Nadal, la saltadora de altura Ruth Beitia, futbolistas del oro olímpico en el 92 y ganadores de la Copa del Mundo de 2010, un mito del medio fondo como Sebastian Coe y otro de la portería como Iribar... Los Reyes de España presidieron la gala en el Ayuntamiento de Madrid. Pero los festejos los cerró la mayor estrella de todas: Concha Velasco, la primera chica de As, quien visitó la redacción y fue recibida con una ovación espontánea, plena de significados. La entrevistó Carlos Morán, quien le hizo exactamente las mismas nueve preguntas que Germán Hebrero San Martín cincuenta años antes. Y ahí la actriz dejó un titular de bandera: "Es más importante ser chica As que chica Bond".