Clemente seguro que disfrutaría con el 'inédito' 1-5-5 del Cholo

La gambada (metedura de pata) de Gil Manzano en Mestalla fue definida por Carlo Ancelotti como una situación inédita en sus cuarenta y pico años de profesión, sumando los de jugador y entrenador. La ocupación de los espacios con la que el Atlético acabó su partido contra el Betis también se puede considerar como tal: 'inédita'. Sí, un estrafalario 1-5-5 para defender metido en su propio campo el gol de ventaja que mantenía desde la primera parte. Y lo curioso fue que plantado de esa forma tuvo sus dos mejores ocasiones de gol en una segunda parte, en la que el equipo se olvidó de atacar y solo se dedicó en achicar espacios y balones. Caprichos del fútbol: cuanto más defiendes, mejor atacas.
Lo verdaderamente extraño es que se puede encontrar una nueva u original disposición táctica en una pizarra de Simeone. Se antoja casi imposible. Pocos técnicos existen tan ricos en maniobras, en cambios de sistema, en permutas de posiciones en un mismo partido, como él. En sus once años como técnico rojiblanco, el Cholo ha manejado todos los sistemas habidos y por haber y sus combinaciones numéricas han parecido y parecen contraseñas de cajas fuertes. Avanzaba el encuentro y el Betis se hacía dueño del balón y de los espacios desde los pies y la cabeza de un excelente futbolista, William Carvalho. Por cierto, algún día tendría que explicar el portugués por qué siendo tan bueno se ha quedado a mitad de camino. Simeone sufría desesperado e iba parcheando su once como podía a base de cambios. Buscaba físico, músculo para frenar a un adversario lanzado.
El colmo llegó en el minuto 86. Quitó a Morata, la única referencia ofensiva que le quedaba en el equipo y metió a Savic, el quinto central, para pasar a Witsel a la teórica posición de mediocentro que realmente era un sexto 'stopper'. Javier Clemente, ex de muchos y entre ellos del Atleti, seguro que disfrutó de lo lindo si estaba viendo el encuentro. Con lo que a él le gustaba jugar con sus torres gemelas en la defensa. El Cholo ya había ido quitando antes, sucesivamente, a Memphis y Lino, que desde su carril izquierdo es la otra variante ofensiva del equipo. Es decir, que para el último arreón, los rojiblancos, en su estadio, en clara deuda con sus aficionados después del fracaso de San Mamés en la Copa, se metían en una trinchera con una clave extraña: 1-5-5.
A saber, Oblak, que salvó los tres puntos, en la portería. En una primera línea defensiva: Molina-Savic-Paulista-Hermoso-Reinildo. Y por delante, en una segunda línea de contención, escalonados, otros cinco escudos también de derecha a izquierda: Barrios-Llorente-Witsel-Riquelme-Saúl. Eso sí, los dos teóricos interiores, Llorente y Riquelme 10 metros más adelantados que sus compañeros de vagón y con permiso para pasar el centro del campo. Obedecieron y cuando lo hicieron a punto estuvieron de cerrar el partido.
Es lo que hay. Tres puntos más en casa. La cuarta plaza de la Liga más apuntalada y a esperar a la noche europea contra el Inter, donde algo tendrá que pasar en el club que nunca pasa nada. Y en el que el entrenador apunta que lo importante es luchar por el cuarto puesto, porque es lo que le exige la entidad. Seguiremos informando. Pero el 1-5-5 ya está ahí para los amantes de las pizarras tácticas.