Iñaki Sáez y Luis Suárez: conocer y haber entrenado a los jugadores no es sinónimo de éxito
Sus casos, en el 2004 y 1990, son muy parecidos al de Luis de la Fuente. Llegaron a la absoluta después de picar piedra con éxito en la Sub-21, pero no se consolidaron en el primer equipo

El caso de Luis de la Fuente tiene precedentes muy parecidos en el fútbol español. Entrenadores que hicieron carrera y triunfaron con las selecciones inferiores y que, sin embargo, no terminaron de consolidarse con la absoluta. Si una de las razones primordiales por las que la Federación ha apostado por el técnico riojano es su exhaustivo conocimiento de esta generación de futbolistas y haberlos dirigido personalmente, el razonamiento, válido y aceptable, por desgracia, no tiene obligatoriamente una directa relación causa-efecto.
Así lo demuestran dos ejemplos no tan lejanos en el tiempo como para caer en el olvido. En agosto de 2002, tras la dimisión de José Antonio Camacho después del Mundial de Corea y Japón, Iñaki Sáez fue nombrado seleccionador por Ángel Villar. Hasta ese momento, el técnico vasco, tenía 59 años, era el responsable de las selecciones inferiores de la Federación y dirigía directamente a los Sub-21. A su tarjeta de visita se le caían los títulos. Su trayectoria con la Selección absoluta comenzó regular, clasificándose para la Eurocopa tras superar una repesca contra Noruega, y finalizó mal tras ser eliminado en la primera fase de de Portugal 2004.
Unos cuantos años antes, Luis Suárez Miramontes ya había vivido los sinsabores de la selección 'A'. Ni su contrastada categoría futbolística, avalada por un Balón de Oro y un rosario de grandes títulos con el Inter, ni su positiva trayectoria con la Sub-21, le permitieron sobrevivir a los malos resultados. Después de una notable fase de clasificación para Italia-90, en el Mundial quedó eliminado en octavos, como ahora, y aunque se mantuvo en el cargo -tenía contrato en vigor hasta 1994- su continuidad tenía fecha de caducidad y acabó despedido.
No está de más pormenorizar en estos dos casos que Luis de la Fuente, por su experiencia, conoce perfectamente. Iñaki Sáez se presentó como seleccionador nacional con un palmarés envidiable. En sus seis años como técnico de las selecciones inferiores había sido campeón de Europa Sub-21 (1998), campeón del mundo Sub-20 (1999), medalla de plata en los Juegos de Sidney (2000) y campeón de Europa Sub-19 (2002). Por sus manos habían pasado muchos de los jugadores utilizados por su antecesor Camacho y él, como era lógico, decidió confiar en otro buen puñado de su 'chicos', como él solía decir. Hasta 12 jugadores hizo debutar en su etapa de máximo responsable: Aranzubia, Reyes, Fernando Torres, Gabri, Xabi Alonso, Capdevila, Contreras, Juanito, Marchena, Orbaiz, García Calvo y Raúl Bravo.
En su primera lista contó con una decena de futbolistas que habían jugado el Mundial. Retirados Luis Enrique y Fernando Hierro y lesionados Baraja, Albelda y Tristán, agitó la convocatoria con cinco novedades y la repesca de jugadores que no habían estado en Corea y Japón, pero ya habían sido internacionales. La fase de clasificación no fue buena. Se enredó desde el principio (cinco victorias, dos empates y una derrota) y acabó en una repesca a doble partido contra Noruega donde los de Sáez dieron lo mejor de sí: 2-1 en casa y 0-3 fuera.
En la citación definitiva para la fase final, junto a los insustituibles: Casillas, Puyol, Baraja, Raúl, Morientes, Etxeberria... aparecieron sorpresas como Raúl Bravo (Real Madrid) y Gabri, suplente en el Barça. La mezcla daba una selección joven, de 25 años de media. España ganó el primer partido a Rusia (1-0), empató el segundo contra Grecia (1-1) y perdió el tercero contra Portugal (0-1). Terceros de grupo, A casa. Uno de los suyos, Xavi con 24 años, no jugó ni un minuto.Su balance fue 23 partidos, 15 victorias, seis empates y dos derrotas. Continuó en la Federación como seleccionador sub-21. Le sustituyó Luis Aragonés.
Luis Suárez tenía 53 años cuando le llegó la oportunidad de dirigir a la Selección. Sustituyó a Miguel Muñoz tras la Eurocopa de 1988 . Su rodaje no era malo. Ocho años con la Sub-21 y dos finales. Perdió la primera contra Inglaterra (1984) y le ganó la segunda a Italia, en los penaltis, (1986). Había formado parte también del equipo técnico en el Mundial 86 al lado de Muñoz y Miera y había tenido sus experiencias en los banquillos italianos (Cagliari, Inter...). Al dar el salto, 'Luisito', como le llamaban en Italia, controlaba varias generaciones de jugadores: desde la Quinta del Buitre a los Zubizarreta, Salinas (Patxi y Julio), Roberto, Fernando, Francisco, Eusebio, Quique Flores... Había materia prima y con casi todos ellos contó al llegar al cargo.
La fase de clasificación para el Mundial de Italia fue más o menos convincente, pero el debut ante Uruguay (1-1) dejó bastante que desear. Reacción ante Corea del Sur (3-1) con los tres goles de Míchel y nueva victoria ante Bélgica (2-1). Ya en octavos, cruce con Yugoslavia, en su última participación como nación en un gran torneo. La Selección jugó su mejor partido, pero una falta directa de Stojkovic, actual seleccionador serbio, en la prórroga fue decisiva. Luis Suárez, con contrato cuatro años más, continuó en el cargo, pero los malos resultados en la fase de clasificación para la Eurocopa 92, le costaron el puesto. La Federación, además, se negó a pagar lo establecido en su contrato por considerar que era un puesto de alta dirección. Pleiteó y lo ganó con lo que la indemnización al técnico fue mínima.