La gran agonía tras la gesta de la Real Sociedad ante el Atlético: "Me caigo, me caigo..."
El equipo txuri-urdin eliminó a las rojiblancas y estará en la final. Después del partido, el cansancio hizo mella: "Mis piernas".

"Necesito sentarme. Mis piernas", dijo Emma Ramírez mientras esperaba a su turno para atender a la prensa después del partido. Una vez que la euforia empezó a bajar, el cansancio se fue apoderando de las jugadoras de la Real Sociedad que terminaron el partido contra el Atlético de Madrid desfondadas. "Me caigo, me caigo", expresó Nahia Aparicio una vez terminó de atender a la prensa y emprendía su -duro- camino para salir del Reale Arena e irse a casa tras una noche en que la Real Sociedad hizo historia tras clasificarse para la final de la Copa de la Reina.
El partido hizo mella en ambos equipos, además, el Atlético de Madrid tuvo que añadirle al mal resultado el desgaste emocional que conlleva quedarse a las puertas de una final. Nahia Aparicio fue el mejor ejemplo de ello. Tras el encuentro, Natalia Arroyo y ella se enfundaron en un abrazo más largo de lo normal. "Es espectacular. El abrazo que le he dado ha sido porque desde el minuto 70 estaba agonizando", se sinceró en rueda de prensa la entrenadora txuri-urdin.
"Es del 2024, tiene 20 años, es la primera vez en Anoeta", matizó. También puso en valor el sufrimiento de la canterana en el partido que la Real jugó contra el Levante en Valencia: "Solo ella sabe cómo sufrió con Andonova. La he abrazado porque estaba vacía y no tenía nada más. Yo no quería quitarla, solo la hubiera quitado si hubiese pedido el cambio y no lo ha pedido. Es producto de construir un filial".
Como resultado de dejarlo todo en el campo, la Real se marchó a casa haciendo felices a sus aficionados. "Hoy han defendido muy bien. Hoy y en toda la eliminatoria, aquí y en Madrid", decía un anciano que, acompañado por su mujer, esperaba al ascensor para bajar y abandonar el estadio. Por los pasillos del Reale Arena lo que más había eran niños y niñas pequeñas que no dejaban de cantar el nombre de su equipo mientras ondeaban la bandera.
Reuniones y un 7-1 en contra que fue clave
Natalia Arroyo confesó en rueda de prensa que el 1-7 en el Alfredo Di Stéfano marcó el rumbo del equipo y un giro en los planes de la Real, que empezó la temporada peor de lo esperado. Tras el batacazo ante el Real Madrid, comenzaron las reuniones con Roberto Olabe, director de fútbol del club. "Vamos a seguir hablando", confesó.
Además, también puso en valor el esfuerzo extra que sus jugadoras hicieron a partir de aquel momento. "Quisieron invertir, entrenar más y pasar por el peaje de que los entrenos cuestan y que las piernas iban a estar cansadas", dijo. Si algo se ha caracterizado la Real esta temporada ha sido por el hecho de no rendirse y firmar partidos como el de los cuartos de final contra el Levante, donde se vio la mejor cara del equipo: "Tiene mucho que ver cuando nos hemos sentido abofeteadas no nos hemos conformado. No nos hemos sentido menos".
En el túnel de vestuarios, jugadoras, staff y personal del club se vaciaron a abrazos mientras la música empezó a sonar desde dentro del vestuario, protagonizando la viva imagen del resultado de un partido en el que duró la tensión hasta el último momento.