COPA DE LA REINA

Las hazañas del primer Barça que ganó una Copa: "Núñez nos recibió como obligado... El mérito llegó con los años"

África Ocaña y Luis de la Pena, jugadora y entrenador de este equipo de leyenda, recuerdan el primer título oficial de las azulgranas hace 30 años.

Jugadoras del Club Femenino Barcelona celebran la primera Copa de la Reina conseguida en Madrid en 1994. /FC BARCELONA FEMENINO
Jugadoras del Club Femenino Barcelona celebran la primera Copa de la Reina conseguida en Madrid en 1994. FC BARCELONA FEMENINO
Mayca Jiménez

Mayca Jiménez

Hubo un tiempo, en los años 80 y 90, en el que los trofeos del Barça femenino -entonces llamado Club Femenino Barcelona e integrado de manera oficiosa en el club- iban de casa en casa sin que nadie en la entidad culé quisiera lucirlos en sus vitrinas oficiales. Hablamos de los primeros avisos que dio el equipo azulgrana como gran club a nivel nacional. Aunque su historia fue ignorada hasta hace poco, la leyenda se extiende mucho más atrás, hasta 1970, con el partido de las pioneras del Barça en el Camp Nou. Veinticuatro años después de aquel hito, en 1994, las ahora veteranas del Barça fueron campeonas de la Copa de la Reina. Era el primer título oficial del equipo azulgrana, que ahora domina el palmarés de esta competición.

"El trofeo, como todos los que ganábamos, se lo quedó Núria Llansà -pionera e impulsora del equipo-. Cuando empezó el fútbol femenino un poquito más en serio, la Junta Directiva se preocupó de buscar el primer trofeo y está en el museo con la historia del equipo que lo conseguimos. Habíamos ganado bastantes trofeítos de torneos y Núria los iba repartiendo entre las jugadoras. Un día te decía: '¿Quieres esta copa? Pues tómala'", cuenta África Ocaña (59 años), una de las estrellas, aunque ella lo niegue, de aquel equipo campeón de Copa de la Reina.

Con ella y con el entrenador, Luis de la Pena (73 años), Relevo vuelve a ese 26 de junio de 1994. A la final disputada en la Dehesa de Navalcarbón de Las Rozas (Madrid) ante el campeón de la Liga y favorito, Oroquieta Villaverde, al que ganaron por 2-1. "Íbamos con miedo porque perdimos una final en las que nos cogieron de pardillas. A esta llegamos más mentalizadas, pero con muchos nervios y miedo. Además, nos costó mucho porque estábamos muy cansadas", destaca Ocaña, que era una de las integrantes de un equipos formado por Roser, Ana García Carrión, Enriqueta Pulido, Mari Ángeles, Olga Huertas, Mari Isabel, Carol, Esther, María Teresa, Mari Carmen Arias, Ari, Anna, Silvia, Olga Moreno y Rosa.

Acta final de Copa de la Reina en 1994.  ARCHIVO LUIS DE LA PENA Y ÁFRICA OCAÑA
Acta final de Copa de la Reina en 1994. ARCHIVO LUIS DE LA PENA Y ÁFRICA OCAÑA

Aun así, la exjugadora y sus compañeras rompieron con todos los pronósticos y el partido tuvo su historia. Las azulgranas se adelantaron en el marcador, pese a que Megía Dávila, árbitro del partido y ahora delegado arbitral del Real Madrid, expulsó a Mari Ángeles. "Hizo un corte de mangas porque le insultaron. Nos reímos mucho con eso porque lo hizo con tanta fuerza que tenía un morado en el brazo", destaca Ocaña, que tomó la responsabilidad sin titubear para sumar el 2-0 de penalti después de un primer tanto de Olga. "Era la única a la que no le daba miedo tirar. Las compañeras se iban para atrás para no tirarlo", recuerda.

Mari Mar Prieto acortó distancias al inicio de la segunda mitad y, ya en el descuento, la misma delantera del Oroquieta -entonces considerada la mejor jugadora de España- dispuso de un penalti. "La presidenta ya había bajado para darnos la Copa y nos pitaron el penalti en el minuto 91 o por ahí. Si nos empataban, era prórroga y pillé tal cabreo que tiré todos los balones que tenía en el banquillo al campo", destaca Luis de la Pena.

En este momento, apareció la heroína de la final: Roser Serra. La portera del Barça, lesionada desde el inicio del encuentro por una rotura de fibras en el muslo derecho, adivinó el lanzamiento de Mari Mar. Y la celebración de su gran intervención bajo palos casi acaba en desgracia para las catalanas. "Estuvieron a punto de marcarnos, porque estaban todas en el suelo y ellas se fueron a tirar el córner. Sacan el córner y las mías estaban todavía tiradas en el suelo abrazando a Roser", rememora el ex técnico culé, que a día de hoy ha vuelto a los banquillos para dirigir un equipo de veteranas. "Me han liado", bromea.

La lotería y un sponsor por dos millones de pesetas: «Al Barça no le interesábamos»

A diferencia de lo que se pueda pensar, no hubo una gran celebración por este histórico título. "¿Celebrar? Tuvimos una cena, en la que le quitamos la barba a Luis y justo al llegar a Barcelona, serían las cuatro de la mañana, fuimos directas a la casa de Núria Llansà, que no pudo venir con nosotras porque estaba enferma. Yo creo que llegamos a ir hasta con el autocar", indica Ocaña, que agradece todo el sacrificio de la que sufragó durante años los gastos de aquel equipo.

"Nos manteníamos gracias a Llansà y a la venta de lotería y luego Luis consiguió un sponsor que nos dio dos millones de pesetas para mantenernos unos años. Al Barça no les interesábamos demasiado. Nos dejaban el campo, nos dejaban la equipación y los médicos, pero nada más. No se preocupaban por nosotras", remarca Ocaña.

Después de la casa de Llansà también quedó sitio para algún acto institucional y para la felicitación del Gobierno por carta a través del director del gabinete de la presidencia, Antonio Zabalza. En este contexto, las jugadoras fueron recibidas por el presidente de la Generalitat de Catalunya y por el que fuera presidente del Barça, Jose Luis Núñez. Aunque el recuerdo con este último no dejó buen sabor de boca. "Sentíamos que nos recibió forzado. Tampoco lo vimos como muy contento, digamos, un poco como que estaba obligado a hacerlo. Solamente nos dio enhorabuena", dice Ocaña, que además de esto señala "una bronca" que le echó el ex mandamás culé a Luis.

La bronca con Núñez: «Hay cosas que en la prensa no se pueden decir»

"¿Por qué te echó la bronca?", le preguntamos al entrenador. Ambos se ríen y vuelven a aquel momento: "Porque en una entrevista que me hicieron en Madrid dije que desde el Barça solo teníamos instalaciones deportivas, material deportivo y médicos, y que no se preocupaban mucho de nosotros monetariamente. Me dijo que había cosas que en la prensa no se podían decir. Y yo le dije: ¿Es que es mentira?. Me pegó un poquito la bronca".

De la Pena sabe de lo que habla. Durante años, tras cada entrenamiento, hacía de chófer, ya que muchas jugadoras no tenían coche. "No teníamos sueldo y era ir a entrenar después de trabajar todo el día", subraya Ocaña, a la que se une Luis profundizando en el sacrificio que hacían cada día para mantener vivo a aquel equipo: "Hacía 50 o 60 kilómetros repartiendo jugadoras en sus casas después de los entrenamientos". Su esfuerzo se tuvo en cuenta con los años. "Ahora nos bombardean un poco más para saber cómo fue aquello", admiten dos de los pilares de aquel equipo que siguió abriendo puertas para todo lo que ha venido después.

Hubo que esperar hasta el octavo aniversario de esta Copa, el 26 de junio de 2002, para que el Barça diera un paso definitivo integrando al fútbol femenino entre sus secciones. Fue el siguiente capítulo en la historia del Barça femenino. Después llegó la profesionalización, en 2015, y una apuesta seria desde la entidad azulgrana para ser campeones de todo: Ligas, Copas y Champions. Aunque aquella primera Copa, la de 1994, fue tomando relevancia con los años. "Tan fácil no sería cuando tardamos 17 años en ganar la segunda", apuntó Luis de la Pena. Y lo cierto es que el gran dominio copero del equipo azulgrana no se entendería sin su equipo en un éxito eterno. Porque las primeras veces nunca se olvidan.