FINAL COPA | BARÇA 8 - REAL SOCIEDAD 0

Las 48 horas en Zaragoza que demuestran que el Barça femenino es un oasis en medio del desierto

Nada perturba la paz que envuelve al conjunto dirigido por Jonatan Giráldez.

Las jugadoras del Barça celebran el título de campeonas de la Copa de la Reina. /EFE
Las jugadoras del Barça celebran el título de campeonas de la Copa de la Reina. EFE
Sandra Riquelme

Sandra Riquelme

Mientras Aitana Bonmatí, Alexia Putellas y compañía llegaban a Zaragoza el viernes pasado, Can Barça ardía (otra vez). Las palabras de Xavi Hernández en la previa del encuentro ante el Almería habían sentado como un tiro en las altas esferas del club blaugrana y habían provocado la que parecía la destitución del técnico al final del curso.

El Barça femenino es la cara y el masculino, la cruz. A todos los niveles y en todos los aspectos. Dos realidades paralelas a las que une el escudo. El fin de semana en Zaragoza transcurrió con normalidad: el Barça arrasó (otra vez) y levantó su décima Copa de la Reina. En Barcelona, también: los cimientos del club culé se volvieron a tambalear en la enésima crisis del curso.

«El Barça bueno»

El viernes, sobre las 19:30h, el Barça saltaba al verde de La Romareda. Xavi Puig, el máximo responsable de la sección femenina del club caminaba presenciaba el entrenamiento con el teléfono pegado a la oreja. A su lado, Jordi González, también de la Comisión del Fútbol Femenino. Ambos intercambiaron impresiones durante el entrenamiento, al menos, durante los 15 minutos abiertos a los medios de comunicación. Quién sabe si sobre lo que estaba aconteciendo a menos de tres horas de allí o si sobre vaya usted a saber qué.

Al día siguiente, los periodistas encargados de cubrir la actualidad blaugrana encaraban la jornada a caballo entre la llegada de Laporta al cuartel general del Barça en la capital maña y la final de la Copa de la Reina. El presidente apareció en el hotel al mediodía -casi a la misma hora a la que Xavi Hernández comparecía en sala de prensa- y haciendo caso omiso a las preguntas de los medios de comunicación. Después, tal y como informó Mundo Deportivo, él y algunos de los miembros de la directiva de mayor confianza del presiente fueron a comer a un céntrico restaurante. Elena Fort, vicepresidenta del FC Barcelona, Xavi Puig, Josep Ignasi Macià o Xavier Barbany, según citó el medio catalán.

Mientras tanto, al otro lado, calma. Y así transcurrió el fin de semana, con ese contraste de emociones como subfondo. 48 horas que demostraron que el Barça femenino es un oasis en medio de un desierto y que nada tienen que ver con su homólogo masculino. Durante el partido, había alguno que bromeaba en la grada diciendo que él ya sólo animaba al "Barça bueno".

Lo cierto es que pocas -o ninguna- crisis se le recuerda al Barça femenino. El contexto, por supuesto, ayuda. Sin rival en España, ganando todos los títulos de calle y ganando la última Champions y en la final actual. Ni la salida de Jonatan Giráldez rumbo a los Estados Unidos al final del curso ni la incertidumbre sobre el futuro de Alexia Putellas (ya resuelto) -su buque insignia -tal vez los dos temas más sensibles en los últimos cursos- han perturbado la paz que envuelve al Barça femenino.

Tampoco los escándalos del Barça masculino. Y no es empresa fácil mantenerse inmune al ruido que rodea a Laporta y compañía de forma -casi- habitual. Sin embargo, las de Jonatan Giráldez han demostrado ser las mejores también en esto.