Ancelotti ha creado un problema que es insostenible
Kepa y Lunin, que habían estado a gran nivel, han cometido dos errores de bulto cuando están en el centro del debate.

Ancelotti bracea en chicle con la gestión de la portería. El italiano, en su intento por mantener la armonía, ha entrado en un laberinto que a él mismo le pone nervioso, como evidenció después de la derrota en Copa ante el Atlético al contestar con mal gesto a algunas preguntas de los periodistas, un comportamiento muy poco habitual en él. Explicar la gestión de los porteros le incomoda porque él mismo sabe que ha entrado en contradicciones constantes.
La polémica la comenzó Carletto el 26 de noviembre, tras una contundente victoria (0-3) del Real Madrid en Cádiz. Lunin había suplido con garantías a Kepa, que afrontaba la recta final de la recuperación de la lesión muscular que sufrió en el calentamiento contra el Valencia. A pesar del buen rendimiento del ucraniano, el técnico fue tajante: "Si Kepa está bien, va a jugar".
Esa contundencia le supuso un tirón de orejas doble a Ancelotti: por parte del club y del propio vestuario. ¿Por qué? Aquellas declaraciones se consideraron una falta de respeto hacia Lunin, que trabajó con profesionalidad exquisita a pesar de que el club sólo tardó unos pocos días en buscarle un sustituto que le quitara el puesto cuando en verano se lesionó Courtois de gravedad. Que el preferido del entrenador es Kepa era un secreto a voces en la caseta y buena parte del vestuario compartía la visión del italiano, pero hacerlo público era innecesario.

El propio Carletto, diplomático como pocos, se dio cuenta del error que había cometido al poco de finalizar aquella conferencia de prensa en Cádiz. A partir de ahí, para enmendar la metedura de pata, ha encadenado una decisión contradictoria tras otra. Aquel "va a jugar Kepa" mutó en el discurso de que había competencia en la portería, para después despedir el año anunciando que en enero decidiría quién iba a ser el titular y que no repetiría lo de Diego López y Casillas, que alternaron en la portería durante su primera etapa.
Cambio de discurso tras la Navidad
Sin embargo, la Navidad le hizo cambiar de opinión y volvió de las fiestas con un nuevo giro de guion: "Decidiré en cada partido", anunció el entrenador. Dicho y hecho: Kepa ha jugado dos encuentros en 2024 (Arandina y Atlético) y Lunin, tres (Mallorca, Barcelona y Atlético). ¿El resultado? Los dos han perdido la confianza al verse constantemente en el foco.
Si lo que quería Ancelotti era que la competencia les hiciera mejores, el efecto ha sido justamente el contrario. El examen permanente al que se ven sometidos ha provocado que ambos cometan errores de bulto muy parecidos en momentos de máxima presión. Primero fue Kepa, ante el Atlético en la Supercopa, quien falló en una salida y este jueves ha sido Lunin quien en otra acción en la que debía atrapar la pelota la dejó suelta en el derbi copero del Metropolitano. Ambas jugadas acabaron con gol del rival y el Madrid contra las cuerdas.
Casualidad o no, lo cierto es que los dos porteros blancos han cometido fallos garrafales en dos acciones muy similares, de esas en las que se ve la confianza que tiene un portero. Después de una temporada notable (incluso sobresaliente por momentos) de Kepa y de Lunin, sus peores partidos han llegado en el momento en que Carletto les ha colocado en el centro del debate. Lo que era un bendito problema (elegir entre dos porteros que estaban en un gran momento) se ha convertido en un marrón para Ancelotti, porque ahora los dos están con dudas. La situación es insostenible.
El vestuario, sorprendido
"Tenemos dos porteros de alto nivel, están demostrando que están capacitados para jugar en el Real Madrid. Hemos vivido una situación rara con la lesión de Courtois, pero tienen la confianza del míster y de todos los compañeros", dijo Nacho en zona mixta tras caer eliminados en Copa. A pesar de este respaldo público, en el vestuario también miran con extrañeza la gestión de Ancelotti. La de portero es, probablemente, la demarcación más delicada, donde más influye la confianza y antes o después el técnico debe decantarse por uno de los dos para quitarles del centro del debate.