COPA DEL REY

Si Argentina lo hizo, por qué no el Athletic

Los rojiblancos vuelven hoy a la Copa del Rey, el título que llevan años buscando y en el que han llorado tantas finales como lo hicieron Messi y sus compañeros durante años.

Villalibre, desolado entre jugadores realistas, tras perder la final de Copa del Rey 2020./Reuters
Villalibre, desolado entre jugadores realistas, tras perder la final de Copa del Rey 2020. Reuters
Patxo De la Rica

Patxo De la Rica

"Pregúntale a Mascherano si para ser campeón está dispuesto a jugar con otra selección. Te dirá que no, que quiere ser campeón con Argentina. Pues yo quiero ser campeón con el Athletic y si me ofrecieran otro destino que me asegura títulos, no me interesa, mi ambición es ser campeón aquí". La frase es de Óscar de Marcos en una entrevista con Deia publicada tres días después de que Argentina cayese en la final del Mundial 2014. Después de esa declaración, Masche, Messi y sus compañeros volvieron a perder dos finales de Copa América ante Chile.

En Argentina, tras tres finales perdidas consecutivamente -además de las Copa América de 2004 y 2007- y con casi 30 años sin títulos, se instaló la leyenda de que no podían triunfar en las finales. La presión por ganar y contentar a todo un país enloquecido con el fútbol era demasiado grande. Ni con el mejor del mundo eran capaces. Cada final era un tormento. Un 'nos volvimos a ilusionar' para acabar siempre igual: llorando por ver el trofeo escurrirse entre los dedos.

"Ya está para mí la selección, ya se terminó. La peleé mucho, lo intenté muchas veces el ser campeón con Argentina. Son cuatro finales y no pude ganarlas. Hice todo lo posible. Me duele más que a ninguno pero es evidente que no es para mí", dijo Messi en 2016, tras perder en penaltis en Estados Unidos la Copa América Centenario. Un día más se había quedado en la orilla. Llorando una final más perdida. Finalmente volvió y se le dio.

Esta sensación la conocen bien en Bilbao. En 1983-84, con Javier Clemente en el banquillo, ganaron el doblete. Desde entonces, no pudieron volver a celebrar un título, a excepción de las dos Supercopas ganadas en 2015 y 2021. Los rojiblancos perdieron la final de Copa en 1985 ante el Atlético de Madrid y en el nuevo siglo fueron acumulando derrotas en partidos decisivos: cinco finales de Copa (2009, 2012, 2015, 2020 y 2021) y una final de Europa League también ante el Atlético (2012).

La Gabarra espera, como esperaba el Obelisco de Buenos Aires a Messi. En el Maracaná, ante Brasil, Leo y los suyos se sacaron esa espina de tantos años. Y volvieron a respirar. Se sacaron un peso histórico de encima, se liberaron y en año y medio han celebrado tres títulos para hacer historia. En el vestuario bilbaíno, igualmente, la presión ha ido ganando terreno a la ilusión. Las semanas previas a una final son interminables.

Los mensajes de aficionados, amigos o familiares les encogen el corazón. Las calles y los balcones engalanados con banderas les recuerdan cada día previo que pueden hacer historia. Cuando llega el día, ya sea con Joaquín Caparrós, Marcelo Bielsa, Ernesto Valverde o Marcelino, el resultado es el mismo. Pero cada año, con las primeras rondas coperas, inicia el sueño una vez más. Hoy (21:00 horas) en Sestao volverá a rodar el balón en un derbi pensando en luchar por una final más. Y si Argentina lo consiguió, por qué no el Athletic.

Con los titulares

Ernesto Valverde no guardará nada en la visita a un campo histórico como Las Llanas. El calendario le permite jugar con el equipo de gala, con excepción de la portería, donde Julen Arrizabalaga se postula como titular en el torneo copero. La duda es si los hermanos Williams, que se incorporaron más tarde por su presencia en el Mundial, saltarán de inicio o si los mantendrá en el banquillo por si el partido se complica.

En la zona ofensiva, Gorka Guruzeta se ha ganado la titularidad. El delantero anotó tres goles en sus dos últimos partidos antes de la cita mundialista y ha mantenido la racha en los amistosos de preparación con otras tres dianas. En el lado negativo, Ander Herrera es la baja más sensible, nuevamente con problemas físicos. Iñigo Martínez también ha tenido molestias esta última semana y Vivian podría acompañar a Yeray como pareja de centrales.

El Sestao es un rival de menor categoría, pero el conjunto vizcaíno está demostrando solidez esta temporada, siendo líder destacado en 2ª RFEF y firme candidato a ascender de categoría. "La clave es competir a un alto nivel ante un rival muy motivado que ve una gran oportunidad en este encuentro y que no tiene nada que perder", avisó Valverde, que regresa a la que fue su casa en 1985, cuando compartió equipo con José Luis Mendilibar, entre otros, y entrenado por Jabo Irureta.