REAL MADRID 4 - REAL SOCIEDAD 4 (5-4)

Cómo fue la locura que acabó en prórroga: caraja con roce Vinicius-Ancelotti, el fuego amigo de Alaba, subidón... y cantada del peor Lunin que se recuerda

El equipo blanco se vio fuera tras 20 pésimos minutos, pero lo solucionó con una remontada. Rüdiger dio el pase a la final en el 115'.

El gol de la Real que lo metía en la eliminatoria./AFP
El gol de la Real que lo metía en la eliminatoria. AFP
Jorge C. Picón

Jorge C. Picón

Cuando el Real Madrid parecía tener el partido controlado y la eliminatoria encarrilada, entró en una de sus ya habituales carajas y estuvo a punto de echarlo todo por la borda. Todo comenzó con un cambio, el de Endrick, que estaba siendo el mejor de los blancos. Al Bernabéu no le gustó y lo demostró con pitos desde la grada, pero no fue nada sorprendente teniendo en cuenta el historial de Ancelotti. El problema es que desde ese preciso momento (66') hasta casi el final (82'), el equipo rozó la tragedia.

El delantero brasileño se marchaba al banquillo con 1-1 en el marcador. Entraba Mbappé y, sin motivo aparente, el equipo se le empezó a ir de las manos a Ancelotti. Jugadores haciendo la guerra por su cuenta, una defensa demasiado hundida y ninguna oportunidad de ampliar la ventaja. Se veía que, en cualquier momento, la Real podía dar la sorpresa.

Así fue: en el 72' una buena jugada de Pablo Marín -aprovechando además un resbalón de Camavinga- sirvió para empatar de nuevo la eliminatoria. Aunque el gol se lo metió Alaba, pues el jugador Txuri-urdin puso un balón al área que rebotó en la pierna del austriaco y se colaba en la portería de Lunin. El ucraniano vivió una noche aciaga, de las peores que se le recuerda, totalmente desacertado.

En ese momento, el Madrid se deshacía. No sólo en lo futbolístico, sino también en lo mental. Ancelotti se desesperaba en la banda, e incluso discutía con un Vinicius que se olvidó de ser futbolista por unos minutos. A Valverde tampoco le gustaba que el técnico lo mandase al lateral cuando sentó a Lucas para poner a Modric. Y la defensa, a la que le temblaban las piernas, daba unas sensaciones pésimas.

Tanto es así que en el 80' Oyarzabal certificaba la remontada. Una nueva acción con algo de fortuna -tocó de nuevo en Alaba antes de entrar- sirvió a los visitantes para ponerse por delante y acercar la clasificación. Toda la plantilla celebraba sobre el terreno de juego, pues se veían con un pie en la final de Copa.

Este tercer gol sirvió para que el Madrid se enchufase el partido cuando nadie lo esperaba. Como si en ese momento decidiesen que querían ganar el partido. Dos minutos tardó Vinicius en hacer una de las suyas por la banda y darle el gol en bandeja a Bellingham, que empató la eliminatoria. Cuatro después de aquello, el tercero, esta vez de Tchouameni y de cabeza. Con épica, volvían a festejar el pase.

Oyarzabal no quería que acabase ahí la cosa y volvió a marcar, ya en el descuento. Esta vez, la cantada fue de Lunin, que salió tarde y mal para dejarlo rematar solo. Un tanto que ponía el 3-4 en el marcador y llevaba la definición a la prórroga. 20 minutos de auténtica locura en los que tanto el Madrid como la Real se vieron en la final antes de tiempo. Ya en la prórroga, los blancos se metieron de cabeza en la final de Copa, gracias a un testarazo de Rüdiger.