COPA DEL REY

La pitada al himno de España que tensó a un país entero y provocó un terremoto en TVE: "Viví un linchamiento"

Julián Reyes habla por primera vez en 15 años de lo que sucedió en la final de Copa de 2009, que le llevó a ser destituido como jefe de Deportes de la cadena pública.

Momento en el que sonó el himno durante la final de Copa de 2009./EFE
Momento en el que sonó el himno durante la final de Copa de 2009. EFE
Gonzalo Cabeza

Gonzalo Cabeza

La final de la Copa del Rey de 2009 pasó a la historia por los pitos al himno de España. Jugaban el Athletic y el Barcelona y cuando empezó a sonar la marcha real, Mestalla estalló en ruido. Era la primera vez que sucedía algo así en el gran partido. Los espectadores, en sus casas, no pudieron verlo: Televisión Española, que emitía el encuentro, silenció el momento. En el descanso se dio la secuencia con sonido, pero ya era demasiado tarde para que no se montase un terremoto. Los días posteriores hubo un aluvión de comentarios y ataques. Para aliviar la tensión se decidió destituir al director de Deportes, Julián Reyes. Desde entonces y hasta ahora, han pasado quince años, Reyes no ha comentado públicamente lo que pasó y lo que vivió. Ya está fuera de TVE, ha redirigido su vida a la formación de líderes y, tras años de negativas, de entrevistas no concedidas, ahora cree que es momento de echar la vista atrás. Esta es su historia.

Por ubicar la situación antes del día D. ¿Cómo llega a ser director de Deportes de TVE?

Como muchas personas que inician la vida en una profesión, comienzan siendo becario. Lo hice con mucho gusto en Radio Nacional durante un tiempo. Entonces me fichó Radio Nacional, y después pasé a Televisión Española. Hay un momento en el que un director de informativos me nombra jefe de Deportes de los servicios informativos y, poco tiempo después, el presidente de Radio y Televisión Española me nombra director de Deportes. Sin más. Un proceso normal. Viniendo de familia humilde, por añadir todo.

Ser periodista es diferente a ser director, y más en Televisión Española, que es un gran ente, con mucha negociación, mucha producción... ¿Qué tal llevaba esa parte de ser director de Deportes?

La verdad es que me fui acostumbrando poco a poco, porque es verdad, y esto lo comparto mucho ahora que estoy en entornos directivos diferentes, que una cosa es cumplir bien o muy bien con tu ejercicio profesional, que en este caso es el de periodista, y otra muy diferente dirigir personas. Para mí lo fundamental en este puesto es la dirección de personas. Y, como dicen de los padres y las madres, a nadie le enseñan a hacerlo. Al final tienes que dirigir en grandes equipos, en grandes eventos deportivos, y gran parte de los buenos resultados depende de la dirección de las personas.

En ese puesto se coordinan grandes eventos como el Mundial o los Juegos, pero también la Copa tiene su cosa, es un partido con mucha audiencia. En aquella final de 2009 jugaban Athletic y Barcelona. ¿Cómo se plantean esa semana?

Con el planteamiento que se hace con los grandes partidos o con los grandes momentos deportivos, pones todos los medios posibles. Creces en cuanto a medios, tienes más cámaras, unidades móviles, puestos de directo... En definitiva, una cobertura más acorde al evento que se está transmitiendo.

¿Había alguna previsión de que podía haber problemas en el himno?

Yo creo que quienes han puesto en la agenda que puede haber pitos en el himno, sea la cadena que sea, es por esa final. Ese fue el punto desde el que posiblemente quien tiene que decidir una cobertura de la final de la Copa del Rey tiene que pensar en eso, no antes. De igual manera que ahora, por ejemplo, cuando uno va a preparar una cobertura de según qué equipo en la Champions, ya prevé que puede haber incidentes con sus aficionados. Es decir, a priori no planteas un dispositivo especial en el que pueda haber incidentes en la Plaza Mayor hasta que un día se producen esos incidentes, la siguiente vez ya sabes que puede que se monte y entonces tienes ese ojo despierto en esa dirección.

Fue a partir de esa final cuando ya se podía poner en agenda, dependiendo de los equipos participantes, que se produjesen ese tipo de situaciones. Pero esa, esa no. Y entonces, a tu pregunta. ¿Teníais algo preparado por si se podían producir pitos? La respuesta es no, porque era una cosa que no se había producido, que no existía hasta entonces. Después ya imagino que lo habrán preparado ya con otra mirada.

Supongo que antes de la final hubo decenas de reuniones

Sí, lo normal. Al final es una cobertura normal para los que ya estamos muy acostumbrados en el mundo televisivo. Cuando ya has hecho muchas finales, muchos campeonatos del mundo MotoGP, el operativo es razonablemente normal desde el punto de vista de su ejecución: los puntos de directo son los puntos de directo, la transmisión es la transmisión, los horarios de comienzo... Es decir, no hay nada digno de ser mencionado como especial, más allá de intentar que resulte lo mejor posible

¿Dónde ve esa final de Copa el director de Deportes de TVE?

Pues mira, yo ese día, ese día, una vez que ya está todo el operativo montado, como no tenía funciones de narración, solo de la dirección del área, lo estaba viendo en el palco, porque fui invitado al palco y lo estaba viendo allí. ¿Por qué? Ese día la dirección de la emisión corresponde a otra persona, de igual manera que cuando hay una final de Roland Garros, por ejemplo, o una final del Campeonato del Mundo de MotoGP, yo podía estar en mi casa, como puede estar el director de televisión viéndolo en su casa. Ese día estaba viéndolo allí tranquilamente. Bueno, tranquilamente no, esperaba verlo tranquilamente, pero de tranquilo no tuvo nada.

Empiezan los pitos, que son muy llamativos. ¿Qué se le pasa por la cabeza?

Nada.

¿Nada?

Nada. O sea, en ese momento, pues como cuando estás en cualquier otro evento deportivo en el que se está produciendo alguna situación ambiental. Lo que no me podían imaginar era que no estuviese saliendo en televisión. Pero eso lo supe después. Es igual que si salen 17 espontáneos al campo, o encienden bengalas en un fondo o despliegan una pancarta súper emotiva y maravillosa. Te hablo de ejemplos. Yo los hubiese visto igual, dando por hecho que todo aquello que es noticiable y que es una imagen potente y que es periodísticamente emitible, pues está saliendo. Exactamente igual que cuando estoy viendo la final de Roland Garros, desde mi casa, como director de Deportes y el Rey de España, por ejemplo, se acerca a Nadal y se dan un abrazo. Entiendes que es una imagen noticiable, bonita y que hay que emitir. Hasta que luego me entero de que no.

"Lo que no me podía imaginar es que no estuviese saliendo en televisión, pero eso lo supe después"

Entiendo que cree que es un error que no se emitiese.

Claro, claro, total. Es decir, todo lo que sucede, que es noticiable, no solo en un evento deportivo, sino en cualquier otro, y que son imágenes excepcionales hay que emitirlo. Hombre, haría alguna excepción si se produjesen imágenes muy duras, fruto a lo mejor de algún atentado, alguna cosa así muy delicada, sugeriría los planos menos dolorosos, pensando en la audiencia, desde un punto de vista ético. Todo lo demás, lo normal, entiendo que las noticias, las imágenes y los momentos forman parte de la narración.

Luego se decidió poner en el descanso lo que no se había emitido en la previa. ¿Alguien le explicó qué pasó? Porque por lo que dice, evidentemente, no había una orden para silenciar eso.

No, por supuesto. De hecho... ¿cómo va a haber una orden de silenciar algo que no sabes que se pueda llegar a producir? Es que es absurdo. Luego eso condujo a la repetición en el descanso, que esa decisión no es mía. No la veía tampoco para nada acertada.

La explicación que dieron es que las personas que estaban al frente llegaron tarde. Ni más ni menos. Luego lo que dijeron y lo que sugirieron... Ya digo que estoy en otro camino de luz muy diferente de lo que a veces es el universo tóxico periodístico-político y como estoy lejos de eso, ya solo estoy en clave positiva, lo comparto sin rencor por si alguien que lee la entrevista quiere conocer un poquito más.

Digamos que hay un guion, una escaleta. En la escaleta tú decides que antes del partido te vas al vestuario, te vas al palco, te vas allí, te vas allá... Como en cualquier evento deportivo. Y hay quien sugirió que, como yo había dicho que antes del inicio del partido había que estar en una posición de directo, pues que claro, que la responsabilidad era mía. Es decir, otra manera muy infantil de querer quitarse responsabilidades.

Yo creo que algo que podemos aprender mucho en los entornos directivos y en los entornos políticos es la asunción de responsabilidades. Nos hemos equivocado por esto, por esto y por esto. Y se reduce muchísimo la tensión, créeme. Lo que ocurre es que eso no sucedió del todo así. En definitiva, por reexplicarlo una vez más, hay unas posiciones de directo. Si en lugar de haber sido los pitos es, por ejemplo, por poner una cosa muy impactante, un atentado, esas personas que estaban al frente podrían haber dicho: 'No, no, no hemos ido a las imágenes del atentado porque había una escaleta'.

Estaba la idea de ir al palco, o de ir a no sé dónde, o de ir a entrevistar al pie de césped. Claro que en todo evento, y eso lo conoce cualquier periodista deportivo, hay una razonable escaleta. Igual que cuando terminas, pues te irás a entrevistar a futbolistas.

Que alguien diga 'no, es que el fallo de Julián Reyes, porque en el guion estaba, que había que ir a...' pues menos mal que un cohete de Elon Musk no aterrizó en Mestalla, o que no hubo un atentado. O que no pasó por allí, yo qué sé, Barack Obama, imagina, Barack Obama saludando a todo el estadio. 'No vamos a dar imágenes de Barack Obama porque no estaba en la escaleta'. Bueno, eso es ridículo, básicamente.

¿Recuerda quién le dice que esos pitos no se han emitido, que en TVE se ha silenciado la bronca?

Yo he de reconocer que, salvo cuando tú me llamaste el otro día para tener esta conversación, no... Yo no recuerdo quién me llamó, el caso es que sí que me llamaron varios, también me llamó el director de televisión. Yo dije '¿cómo que no se está emitiendo? ¿Por qué no?'. No recuerdo el orden de la gente que me llamó, no recuerdo, pero sí que me llamó el director de televisión.

¿Javier Pons?

El director de televisión era Javier Pons, sí. Me llamó y, claro, yo me sorprendí, ¿por qué no se ha emitido? Igual que si te llaman por cualquier otro motivo. Luego, desde mi punto de vista, este tipo de situaciones son aprovechadas por, los llamaría, proyectos de influencers políticos mediocres para tirarse ahí a la carnaza de todo aquello que pueda ser beneficioso para intereses, a veces no generales, sino personales. Si esto hubiese sido cualquier otra cosa no hubiese tenido ningún recorrido.

¿Por qué lo tiene?

Porque esos políticos y políticas mediocres se lanzan para aprovechar cualquier situación. Pasa mucho últimamente con todo.

Reyes, en el plató de Deporte Noche, poco después de 2009.
Reyes, en el plató de Deporte Noche, poco después de 2009.

¿Cuándo ve que la crisis es muy gorda? ¿Cómo fueron esos días posteriores? En TVE siempre es importante la política, en aquel momento hay un gobierno de izquierdas...

Digamos que hubiese dado igual quién hubiera estado al frente de RTVE. Independientemente de eso, sí que es cierto que cuando ves que entran, y ha sucedido en otros casos, hace muy poquito, políticas y políticos de manera muy notable con intereses particulares, la cosa crece mucho. Si no entran de esa manera, pues no crece tanto. Cuando entra esa marabunta interesada acaba tocando mucho a RTVE, y es entonces cuando se demuestran los liderazgos más potentes. Desde mi punto de vista, hay quien podría valorar en esa situación, que si eso se estaba convirtiendo en un incendio, a quien habría que quemar tenía que ser...

Al director de Deportes.

Por no tener un suficiente liderazgo. Por no tener una evolución muy potente, desde el punto de vista del liderazgo, y hacer cualquier otra cosa. Eso fue lo que pasó y pasó en muy poquito tiempo. Entonces, yo vi que estaba creciendo mucho, por supuesto. Como he sido siempre en mi vida profesional, tremendamente honesto, pues vi que la cosa política estaba creciendo muchísimo.

¿Podría haber sido de otra manera?

No lo sé. Cuando pasó fue algo obviamente desagradable, duro, que afectó a mi familia de forma muy, muy, muy notable, que fue lo más delicado. Yo creo que hay quien temió por su silla y prefirió entregar otra. Hay otras opciones para manejarlo, pero tienen que ver con un liderazgo muy potente, muy inspirado, y quizá no se dio. Y entonces, en poquito tiempo se decidió que no estuviese al frente del área de Deportes, cosa que en su tiempo fue duro y que pasado el tiempo fue un aprendizaje, un maravilloso fracaso, que dirían los americanos. Y me parece que al final todo pasa en la vida por algo. Esos días fueron duros, decir lo contrario no sería decir la verdad, por supuesto, no querría que nadie pasase un linchamiento como el que yo pasé, que es algo que, por cierto, ha ido creciendo mucho en comunicación en estos tiempos. Esto es algo que quizá en aquel momento era un poco novedoso, pero ahora veo que en cualquier situación se va a hacer daño a las personas. Lo que pasa es que siempre las cosas pasan por algo y estamos donde estamos y estamos mejor que nunca, así que...

El tema llega hasta una pregunta de la prensa después de un Consejo de Ministros. Supongo que en su momento estaría muy sensible con el tema, pero visto en perspectiva ¿no le parece excesivo todo?

Fíjate, ya ni me acuerdo de eso, pero vamos, sí, seguro que lo que dices es así. Cuando se quieren elevar estas cosas, a las personas que lo elevan no les interesa nada el hecho o el punto de partida. Ya estaban jugando a otras ligas, sus ligas, estaban jugando a hacer política. ¿Ha pasado algo que a mí me pueda beneficiar para algún objetivo? Es lo que pasa hoy día con cualquier escenario, cualquier pequeña cosa que pase, la puedo hacer grande como político, para que se convierta en primera plana y alguno pueda aprovecharse. Eso fue lo que pasó, sin duda.

"Cuando pasó fue algo obviamente desagradable, duro, que afectó a mi familia de forma muy notable; creo que hay quien temió por su silla y prefirió entregar otra"

En esos momentos hay una crítica muy fuerte, pero supongo que también encontró muchos apoyos.

Por eso digo que fue un aprendizaje, lo digo porque pasados años puede ser una manera cómoda de expresarlo. Creo en ello firmemente, por una evolución personal y por un desarrollo importante en mi vida y creo que es un aprendizaje hoy súper, súper valioso. Me acuerdo de que en Televisión Española, la mayoría no, lo siguiente, de profesionales que te conocen de toda la vida, y saben quién eres y cómo trabajas, me apoyó. Pero un montón, y de todas las áreas, no sólo de periodistas, de redacción, de información, te hablo de técnicos, de cámaras, de realización... el apoyo fue extraordinario. Incluso en cómo se cuentan las noticias cuando eres noticia. Veía la sensibilidad cuando contaban esa noticia. Había personas apoyando a tal nivel... La noticia se iba a contar, tampoco es nada del otro mundo, que destituyan a un directivo pasa todos los días.

Recuerdo perfectamente una intervención de Julia Otero, maravillosa, extraordinaria, tremendamente profesional, estupenda. Recuerdo también en Televisión Española, a una compañera con la que yo he presentado telediarios, Ana Blanco, que presentó la noticia con una exquisitez extraordinaria, porque era la noticia de un compañero. Podía haber puesto mucha más dureza en la manera de contarlo. Y lo hizo con una elegancia y cariño... porque no era necesario hacer daño a quien no se lo merecía.

¿Y fuera?

También me acuerdo de quienes actuaron de forma interesada. En alguna otra cadena hubo quien decidió entrevistar a Javier Pons. ¿A mí qué me hubiese encantado? Que me entrevistasen a mí. O que incluso nos entrevistase a los dos. Eso fue un ejercicio de parte, lo recuerdo así. También recuerdo, sin citar el medio ni quién porque, de verdad, no merece la pena, que hubo personas importantes en Televisión Española que llamaron por teléfono a medios para que pusieran en portada y con mucho peso en la información cosas que no eran necesarias, ni del todo veraces, y que estaban bastante dirigidas, entre comillas, a hacer daño. Eso te produce algo de lástima, cómo ciertos perfiles de personas pueden llegar a comportarse. Pero no guardo ningún rencor. Ninguno. Cero.

"Hubo personas en TVE que llamaron a medios para que pusieran en portada, y con mucho peso en la información, cosas que no eran necesarias ni del todo veraces, que estaban dirigidas a hacer daño"

Un pequeño inciso. Ahora, en muchas retransmisiones deportivas, de fútbol, se ha decidido no poner tanganas, no enfocar a los palcos... A veces parece que las retransmisiones son solo espectáculo y no hay periodismo. ¿Cómo ve eso?

Yo sí considero que el deporte es espectacularización en estado puro, es decir, el deporte crece en televisión gracias a la espectacularización. Por tanto, todo lo que sea incorporar recursos de cámaras, de disposición de eventos o de ritmo, hace mejor al deporte que se esté emitiendo, el que sea. Lo que ocurre es que yo creo que es no solo compatible, sino necesario, vital, el hecho de que haya periodismo en los eventos deportivos. Por ejemplo, la Super Bowl, fíjate si es un espectáculo televisivo, si se siguiese esa regla de no enfocar a los palcos pues Taylor Swift no habría salido y ella es uno de los ingredientes noticiables, de actualidad, porque es una cantante conocida internacionalmente que está en el partido.

En el palco puede haber dos presidentes peleados, ver cómo se relacionan es llamativo, pero se evita.

A veces, cuando corresponda, las imágenes que son noticia en el evento deportivo son algunas que no tienen que ver de forma directa con la práctica deportiva. Ese ejemplo que tú has puesto. Yo recuerdo una de las veces en el Mundial de motociclismo. Pedrosa y Jorge Lorenzo llegaron a ese Gran Premio de Jerez después de muchísimo tiempo sin hablarse, con muchísima bronca muy pública. Era una cosa muy, muy delicada. ¿Y cuál fue la imagen de ese gran premio? Pues la imagen de ese gran premio no fue deportiva, fue la imagen del Rey Juan Carlos cogiendo la mano de Pedrosa y de Jorge Lorenzo.

Yo estaba allí, entrevisté también al Rey. Y la imagen estrella fue esa, un poco por lo que tú compartes, porque es noticiable, si venimos de un desencuentro de dos pilotos españoles es una imagen que dice cosas.

Reyes, en un evento de 'Habla como un líder'
Reyes, en un evento de 'Habla como un líder'

Fin del inciso. ¿Cómo son los días posteriores a su salida de la dirección de Deportes?

Es que al final tampoco tenía mucho más. Quien decide que yo deba ser la persona que salga, descansa, y cuando ya descansa, pues misión cumplida. Hay un par o tres de días más en los que algunas políticas y políticos siguen haciendo ruido, porque les interesa para sus cosas. Por supuesto se aprovecha, como se ha aprovechado siempre y como se aprovechará, para dañar la imagen y la reputación de RTVE por cualquier pequeña, mediana o gran cosa que pueda pasar. Y eso lo hacen todos, con lo cual son las políticas y los políticos de todos los colores los que al final acaban dañando la reputación de RTVE, unos más, otros menos, pero en definitiva al final no hay muchos que hablen bien. Y entonces fueron, nada, dos, tres días de ruido.

¿Volvió a hablar con Javier Pons?

No nunca.

¿No hubo ninguna llamada de explicación o de ánimo?

[Unos segundos de silencio] No he vuelto a hablar con Javier Pons, ni falta que hace.

Después de aquello usted sigue en TVE, pero ya lejos del puesto de responsabilidad. Supongo que la vida le cambia, de estar en el centro de todo a otro tipo de cosas.

No tanto, no tanto. Si lo miramos solo con la perspectiva del cambio de la vida, del cambio profesional, pues es como que a ti mañana te dicen que te vas a encargar de la información del equipo de fútbol, o de la coordinación de la redacción, o del tenis. Internamente es solo un cambio de escenario. Lo más duro, si queremos verlo así, lo más doloroso, es todo lo que toca a la familia, que tiene que leer en esos tres, cuatro o cinco días, a veces con mala intención dirigida para hacer daño,

Pero luego lo que toca internamente funcionó de forma extraordinaria. Con unas audiencias maravillosas, presenté Deporte Noche, que era un late night de deportes, no de gritos, sino entretenido. Fue un programa de formación con música en directo, con invitados, por ahí pasó Nadia Comaneci, pasó Miguel Ángel Rodríguez, pasó Vicente del Bosque... Deporte Noche funcionaba, además, súper, súper bien de audiencia, lo que mejor funcionaba en Teledeporte de audiencia, y ahí estuve un tiempito haciendo ese programa, con una menor responsabilidad, pero viviendo mucho mejor. Siendo más feliz, presentando un programa súper bonito y entretenido, en el que tenía de compañeros pues a Paco Caro, que ahora hace Estudio Estadio, un tío maravilloso; también Fe López, Ana Cobos, estaba Lolo Beltal también, un tío también maravilloso; no quiero olvidarme de nadie. Hicimos un programa pues diferente, un late night sin ruido, sin gritos, sin polémica, sin que la gente se vaya a acostar cabreada. Fue solo un cambio de escenario.

Hablaba antes de lo que sufrió la familia y de lo que aprendió. Quince años después, ¿cómo fue ese recorrido?

Lo primero y fundamental fue un tremendo aprendizaje en lo personal. Un aprendizaje de crecimiento extraordinario. O sea, yo no soy la misma persona hoy, no solo por eso, porque no solo es por eso, lo que pasa es que sí es cierto que hay puntos de inflexión que muchos llamamos shocks de la vida. En este caso, en un entorno profesional. Los más importantes y los más relevantes no son. Yo hace poco, cuando publiqué 'Habla como un líder', y no lo había hecho nunca públicamente, hablé de parte de mi experiencia vital, que me ha hecho fuerte para enfrentarme a todo tipo de situaciones. En una familia en la que somos seis personas yo he perdido a tres personas por cáncer. A tres. Antes no podía hablar de esto, se me ponía un nudo en la garganta. Y, claro, el listón está muy alto. Es decir, ¿que lo pasé mal? Sí, claro. Pero lo que más me dolía era que personas muy, muy cercanas a mí lo pasasen realmente mal.

Esas experiencias vitales me han hecho también tener una manera de ver los problemas que de verdad son problemas. Y entonces, ¿aquello era desagradable? Sí. ¿Duro? Por supuesto. ¿Que hubiese preferido que no pasase? Pues a lo mejor sí. O a lo mejor no. Porque si no hubiese pasado nada a lo mejor no estaríamos ahora aquí. Es decir, la vida al final es eso.

Sí que añado una reflexión que a mí hoy día en el mundo del periodismo considero que es clave. Es decir, al final las personas de las que publicamos cosas son personas. Por supuesto que hay que publicar lo que haya que publicar, hay que informar, pero la línea delgada que separa la información del intento de agresión directa, del intento de hacer daño, yo creo que es algo que deberíamos contemplar. En los entornos políticos, por ejemplo, se hace de manera muy ligera hasta que luego te toca a ti y ves el daño que puede llegar a causar. Y todos sabemos perfectamente dónde está la pequeña línea en la que ya deja de ser información y se convierte en agresión directa, en intención de hacer daño.

Ese tipo de cosas yo creo que se me ha quedado también un poco así como un aprendizaje trasero de que siempre que se pueda conviene no traspasar esa línea.

Luego también añadiría que cuando se publican cosas, de quien sea, en el medio de comunicación que sea, tiene un pico de repercusión muy alto. Y luego resulta que todo eso que se ha publicado, contado... no es así. Algo que no va a pasar nunca, pero que tendría sentido, es que hubiese esos picos tan altos para restaurar la reputación de aquellas personas que a lo mejor se han visto durante un tiempo sometidas a esas cosas. Porque al final hablamos de personas.

Y de personas que son, sí, centro de noticia, ya, pero son personas y tienen una madre, tienen un padre, tienen una pareja, tienen una hija. Y con esto no estoy diciendo que no se informe, para nada, estoy diciendo que se informe todo lo que haya que informar. Pero sabemos perfectamente dónde está la línea de la agresión y del intentar deshumanizar.

"¿Aquello fue desagradable? Sí ¿duro? por supuesto. ¿Hubiese preferido que no pasase? Pues a lo mejor sí. O a lo mejor no, porque si no hubiese pasado nada a lo mejor no estaríamos ahora aquí"

¿Le de miedo que esa agresión, ese fango, se pueda ver desde la profesión como algo rentable?

Sí. Sí, a mí me da la sensación de que hoy al nivel al que hemos llegado de mediocridad en la comunicación pública política especialmente, sin generalizar, sino a una escala razonable, es muy delicado y es de hacérselo mirar.

Esto lo he dicho públicamente en algún vídeo, en alguna entrevista, o en alguna televisión, en alguna radio, analizando la comunicación de los líderes. Yo he analizado varios debates presidenciales desde el nuevo campo como experto en liderazgo... Las políticas y los políticos deberían tener una extraordinaria precaución, porque los que tienen micrófonos todos los días delante no deberían ser los que en muchas ocasiones más violencia generan. Esa violencia luego pasa a un segundo nivel. Y el segundo nivel son... Pues quizá, a veces, informadoras o informadores que fruto de ese intento de espectacularización a veces de los programas acabamos en el escenario de a ver quién la dice... A ver quién utiliza la hipérbole más exagerada, la exageración más brutal. Lo que ocurre es que ese punto de partida no está del todo en las informadoras o los informadores.

El germen de la barbaridad nace normalmente por parte de algunas políticas y de algunos políticos, generalizo, pero es verdad que el debate se ha destrozado de tal manera que la violencia ha subido muchos enteros. ¿Que nos gustaría que se rebajase la violencia en los medios? Sí, pero el orden es primero ellos y luego todos los que como informadoras e informadores pueden poner granitos de arena.

¿Ves ese mal en el periodismo deportivo?

Yo hace mucho que digo que el formato de Sálvame, de Tómbola, el formato antiguo de Tómbola, de corazón, que es el que inicia ese género televisivo, bronco, tenso, picante, de a ver quién chilla más y ese tipo de cosas, pasó también al deporte, donde hay programas que mantienen ese espíritu, Tómbolas del Deporte. Alguna Tómbola del Deporte tenía menos audiencia que Desafío Champions, programa que presenté tres años. Y que, por cierto, de vez en cuando agradecía al público que una noche más nos hiciesen líderes de audiencia en el postpartido, un postpartido en el que no se chilla, no se insulta, no se venden polémicas, no se artificializa la información.

Y había alguien siempre que decía que sus audiencias eran mayores, y no era del todo así, me hacía gracia.

Usted es periodista, fundamentalmente periodista deportivo, y ahora ha pasado a asesorar políticos y empresarios. ¿Cómo fue esa evolución?

Fue una cosa interesante porque desde hace mucho, mucho, me encantaba. Esta es la primera entrevista que doy sobre este tema, pero sobre liderazgo es verdad que he tenido la oportunidad de tener ya muchas y suelo decir que lo que es Maldini a los vídeos de fútbol yo lo soy a los discursos de política. Soy un friki de los análisis de comunicación, de CEOs de todo el mundo, de las presentaciones más importantes del mundo, de los discursos más importantes desde hace un tiempo. De hecho, en algunos momentos de descanso en Televisión Española, de descanso, para que no haya ninguna duda, de descanso, pues yo en mi ordenador aprovechaba, y a lo mejor analizaba, algún discurso que tenía, tomaba alguna nota. Ya en 2009, después de suceder lo de la Copa, me dio como un impulso, todavía mayor gusto por lo otro. Las energías iban variando hacia este nuevo campo, me sugirieron ayudar a una personalidad de la lista Forbes cuando yo todavía no tenía metodología, simplemente porque me conocían y podía ayudar. A partir de ahí se despertó una pasión por el desarrollo personal y por la neurociencia, por la psicología positiva, por la inteligencia emocional, por el campo de la atención, neurociencia que ya hemos compartido, la influencia del campo de la persuasión, por supuesto, y a partir de ahí empecé a entrenar a todo tipo de perfiles muy altos en ocasiones, no hago distingos en las personas si son altos o no por el puesto que ocupan, solo que yo sé que llama la atención el hecho de que si confían en ti personalidades importantes en España y en América Latina para que les entrenes, es porque aportas valor, de lo contrario no duras un minuto.

"Suelo decir que lo que es Maldini a los vídeos de fútbol yo lo soy a los discursos de política. Soy un friki de los análisis de comunicación"

¿Qué se ha encontrado en ese mundo?

En mi experiencia, hay mucho campo de crecimiento. Veo que en esas alturas, aunque parezca mentira, hay personas con unas inseguridades extraordinarias desde el punto de vista de gestión de la confianza y aunque parezca mentira y muchos están a veces en exposiciones públicas continúas. No todas las personas tienen una preparación a este nivel extraordinaria. He visto ejemplos de todo tipo y podría sorprender. Hay personas que comunican mucho en entornos empresariales, incluso candidatos presidenciales, que desde mi punto de vista, no están entrenados en un liderazgo holístico y en un crecimiento potente. Yo por eso soy muy compatible con los asesores, porque yo entreno a ti, entreno al ser humano en un crecimiento extraordinario,

No entreno a nadie, a nadie que tenga intención de manipulación o de comunicación oscura. Creo firmemente en la comunicación de luz. Hay suficientes técnicas y recursos y poder personal para comunicar bien sin necesidad de acudir a la comunicación oscura, que la he bautizado así en las conferencias.

Y bueno, por decir algo más, creo que hay mucha gente que hoy habla públicamente que es muy mediocre. Objetivamente. Gente que tiene muchísima capacidad de crecimiento si se lo tomase en serio y si de verdad quisiese hacerlo.

Me resulta curioso en el tema del liderazgo el momento actual del deporte. Los futbolistas ya casi no hablan, solo son fotos en Instagram con una o dos frases.

La evolución, digamos, en cuanto a la multiplicación de medios de comunicación, entiendo que en muchas ocasiones hace muy difícil la gestión, sobre todo de las y los números 1, que pueden recibir 200 millones de peticiones. Pero eso es una cosa, y otra la que dices tú. Yo creo que en la mitad del camino está la virtud.

Y si tú quieres, además, poner más en valor a tus profesionales del deporte que correspondan, pues cuanto más apariciones tengan, cuantas más cosas interesantes digan, cuanta más proyección pública, más crece la imagen de marca, la imagen personal, la marca personal de tus estrellas. Entonces, haz todo lo posible para que tengan esa máxima dimensión pública, en los órdenes que corresponda, y se pueda hacer bien y se pueda hacer con normalidad.

No os meto en el saco a todos, pero yo entiendo que muchas veces, nosotros, bueno, los que ahora estáis en medios deportivos, pues a veces no ejercen tanto de periodistas, sino como de cizañeros profesionales, que hay muchas entrevistas que no tienen ningún objetivo más que convertir al periodista en más protagonista que a la persona a la que entrevista. Es un mal endémico de este tiempo, aplicable a otros géneros, no solo al deportivo. El periodista quiere ser más protagonista que el deportista o el político, ya como una reflexión, ahora que han pasado 15 años, porque no quiero quitarte mucho más tiempo.

La pitada al himno de España que tensó a un país entero y provocó un terremoto en TVE: «Viví un linchamiento»

Tratando de sintetizar. ¿Cómo ve hoy este proceso de quince años que le ha traído hasta aquí?

Yo diría, con ese espíritu de síntesis que me pides, que de un momento muy duro saqué un gran aprendizaje de vida. No el mayor que he tenido pero sí importante, y me ha permitido dirigirme a una misión absolutamente diferente en la que la experiencia que me he llevado como periodista me ha ayudado muchísimo, que es hacer crecer a personas.

Si no hubiese pasado eso y algunas otras cosas, hoy no estaría aquí, con lo cual me alegro de todo lo que ha pasado. El aprendizaje está ahí y ahora tengo la oportunidad de tener un libro publicado que se llama Habla como un líder, que va por la edición número 12, otro que se llama Método Zelensky, en la que ha participado Kerry Kennedy, la hija de Robert Kennedy, y 20 periodistas españoles, y tengo la confianza de grandes empresas, de grandes organizaciones, de grandes líderes nacionales e internacionales, pues todo esto, posiblemente no hubiese pasado sin eso por lo que hemos iniciado la conversación, por ese día de 2009, porque si no hubiese pasado eso en 2009, pues quizá yo estaría ahora todavía en televisión.

Sin embargo, en el año 2019 tuve, vamos a decir la valentía, cada uno que le ponga el adjetivo que considere, de irme de Televisión Española, cuando todo el mundo quiera entrar en Televisión Española. Y los compañeros, compañeras, se quedaron alucinados porque me marché. La energía estaba en otro sitio.

Una pregunta, ya esta sí la última. ¿Hubiese cambiado algo? De planteamiento de la cita, los días posteriores...

¿Qué hubiese cambiado? ¿Qué hubiese cambiado? Pues es que, te digo la verdad, nada. Porque lo único que podría haber cambiado, si algo pudiera haber cambiado, es hablar pero yo tomé la decisión de no hacerlo. Me llamaron muchas personas, puedes imaginar, del entorno periodístico, deportivo, solicitando muchas entrevistas. Y también de entornos no deportivos de alto nivel, pues al ser el director de Deportes, obviamente, tienes relación con mucha gente. Lo único que podría haber cambiado habría sido hablar en ese momento. No lo hice.

Podría haber hablado para, cuando escuchaba a ciertas personas no ser veraces, en su programa, o en su medio, o lo que fuera, decirles la verdad. Y no lo que algunos estaban diciendo con interés por la razón que fuera. Por la mediocridad directiva de proteger su sillón, o lo que fuera. De haber planteado algún posible cambio, hubiese sido ese. Dicho esto, no cambiaría nada. No. No hubiese cambiado nada.

Y además, incluso por consejo de personas del país, por personas del país, no de El País periódico, sino del país, pues a veces en algunas conversaciones que tuve esos días, algunos me decían 'Julián, si es que no merece la pena'.

Hay una otra cosa interesante. Después de quince años desde esa cuestión, y después de cuatro y algo que me fui de Televisión Española, mantengo una extraordinaria relación con personas del país. Con personas de todos los niveles. De igual manera que dejó de sonar el teléfono de algunas y algunos, y ahí entiendes cuál era la relación con ellos. Lo que ocurre es que han sido muchas más las que siguieron, cosa que dice mucho, y a mí me hace muy feliz, porque entiendes que has dado algo, ¿no? Entonces, hay muchos teléfonos que se han mantenido y muchos contactos maravillosos.