Un gesto viral y una larga sesión de fotos: Bellingham es la estrella del Madrid incluso cuando no juega
El inglés fue el jugador más aclamado por la afición del Arandina. Rompe el paradigma de lo que ha sido en los últimos años el crack del Real Madrid.

Jude Bellingham (20 años) asume el rol de estrella del Real Madrid incluso en los partidos en los que no juega. Mientras que para cualquier otro la visita al gélido campo de la Arandina hubiese supuesto un engorro, el inglés lo disfrutó. O por lo menos, lo pareció. Acabó como el más aclamado por los aficionados locales y él correspondió. Saludos sin parar, fotos con los niños y aplausos para una grada que lo ovacionó. Ni los regates de Güler le robaron los focos.
Protagonizó el momento más viral de la noche. Corría el segundo tiempo cuando vio que uno de los recogepelotas, el que estaba más cerca de su banquillo, sufría el frío de la noche en Aranda. El termómetro marcaba 0° y ahí estaba el chico, temblando. Jude con su carisma y encanto habitual le prestó una manta de las que tenían en el banquillo. En unas imágenes captadas por Movistar+ se ve cómo el inglés le invita acercarse al banquillo. Ante la vergüenza del niño, que no superaba los 13 años belga, se acercó y lo arropó.
La imagen corrió como la pólvora por todas las redes sociales. La cara del niño los minutos posteriores denotaba ilusión. No se quitó en ningún momento su nueva manta y tampoco paró de mirar al banquillo. Con el pitido final salió corriendo a pedirle una foto.
"¿Hay algo que no haga bien Bellingham?"
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) January 6, 2024
Jude y el recogepelotas 🫂❤️#DeportePlus pic.twitter.com/KSgg2rIght
No fue él el único que quería inmortalizar el momento. Otros recogepelotas y chavales que se encontraban en la entrada vestuarios provocaron que se marchase de los últimos. Se paró unos diez minutos, aguantando el frío, para sacarse fotos con todo aquel que se lo pedía. Sólo la seguridad del Real Madrid consiguió despejar la zona. Además, numerosos jugadores del Arandina se acercaron al banquillo nada más terminar el partido para pedirle su camiseta.
Un crack del Madrid que cae más simpático que sus predecesores
Bellingham ha asumido el rol de estrella del Real Madrid, pero de una manera diferente a la que lo hicieron la mayoría de sus predecesores. No sólo se trata de una cuestión de talento. Hace todo lo posible por caer bien y se marcha de muchos campos aplaudido por las aficiones rivales. Mezcla a la perfección buen juego, competitividad, carisma y un don de gentes que, como poco, genera simpatía en gran parte del fútbol español.
Con ello desecha el prototipo de estrella blanca. Cristiano Ronaldo, máximo goleador de la historia del Real Madrid y el gran protagonista de las cuatro Champions en cinco años, lucía un carácter algo más antipático. Mientras que sus seguidores lo amaban, los rivales lo detestaban y a él tampoco le preocupaba no caerles bien. Karim Benzema, otro crack del siglo XXI, destacaba por una personalidad mucho más introvertida. Si bien no caía tan mal como el portugués, generaba cierta indiferencia. Incluso esa falta de sangre generó más de un pito del Bernabéu. Si nos vamos más atrás, otras leyendas como Zidane o Figo, galácticos de la primera época de Florentino, despertaban más pasiones por su juego que por su actitud.
La otra gran estrella del vestuario, Vinicius Junior, muestra un perfil más parecido al de CR7. El brasileño, con un carácter más caliente, no se calla ante nadie y se encara con los rivales y con la grada. Estos gestos le han hecho ganarse muchos enemigos. Por el contrario, Bellingham parece haber caído de pie y ser el ojito derecho de todo el mundo.

Si bien Jude ha protagonizado piques con jugadores de otros equipos de la liga -Domingos Duarte o Ratiu-, de momento mantiene impoluto el historial de polémicas. Por si fuera poco se desenvuelve a las mil maravillas delante de los micrófonos. Sirva de ejemplo la rueda de prensa que dio en su presentación como jugador del Real Madrid.
Su visita a Aranda de Duero no fue más que otro ejemplo del cariño que suscita por costumbre en campos del fútbol español. Seguro recibirá pitos o incluso insultos de parte de más de una afición, pero de momento con sus gestos sólo se ha ganado el respeto y la admiración como no se recuerda en un futbolista en el Real Madrid.