REAL SOCIEDAD - REAL MADRID

Kiko Zúñiga no se corta con lo vivido con Arconada, Irureta y Toshack en la Real Sociedad: "Voy a rajar, no me queda otra"

El exjugador de la Real y Oviedo, que ganó una Copa y una Supercopa sin jugar un minuto, reconoce, en un relato que suena a desgarro, lo que vivió en el fútbol.

Kiko Zuñiga, con la camiseta del Oviedo, pugna por un balón junto  a Mikel Lasa. /DV
Kiko Zuñiga, con la camiseta del Oviedo, pugna por un balón junto a Mikel Lasa. DV
José Luis Lorenzo

José Luis Lorenzo

Kiko Zúñiga (Donostia, 1962) siempre va de frente. No se calla y esa forma de ser le ha jugado malas pasadas durante toda su carrera deportiva. Formó parte de una de las épocas más gloriosas de la Real Sociedad. Se proclamó campeón de la Supercopa con la Real y campeón de Copa sin jugar un solo minuto. En Donostia se topó con Jon Benjamin Toshack del que, precisamente, no guarda un buen recuerdo. Todo lo contrario. Estima que el comportamiento del galés no fue el adecuado con alguien que amaba los colores txuri urdin como pocos. Tuvo que hacer las maletas y firmó por el Oviedo y su salida del conjunto carbayón no estuvo exenta de polémica.

No le tiembla el pulso cuando dice que "he estado en el fútbol, pero no he disfrutado". Su relato suena incluso desgarrador. Tras colgar las botas, cruzó la línea y se convirtió en entrenador. Ha trabajado en diferentes ciudades de China. También lo ha hecho en Hong Kong, Mongolia, Estados Unidos, Cuba y en Uzbekistán. No lo ha pasado bien, todo lo contrario. Es consciente de que esa fama de ir de frente le ha jugado una mala pasada. Llamó a muchas puertas para que le llegara una oportunidad que nunca llego. Ahora, a sus 62 años, y centrado en lograr el bienestar de sus hijas, es consciente de que no tiene sitio en el fútbol actual.

¿Cuál es la historia de Kiko Zúñiga?

La de un niño que soñaba con jugar en la Real Sociedad. Siendo donostiarra, tu máxima ilusión era llegar a la Real. Te preparas para ello, trabajas para ello y llegas a esa Real. Entonces, en aquel momento, todo lo que sucede en la Real es maravilloso. Una experiencia espectacular, inimaginable.

¿Te formaste para eso, para ser jugador de fútbol profesional?

¿Cómo se hace para formarse para ser futbolista profesional? Cualquier niño, desde que empieza, lo que hace es jugar porque le gusta. ¿Para qué? Pues para pasárselo bien, para divertirse y porque le entretiene. ¿Lo tienes en tu cabeza? Me imagino que todos los niños lo tienen su cabeza, tengas el nivel que tengas. Luego dependen las circunstancias. Yo no sé si llegan los mejores o llega el que la casualidad así lo quiere porque yo, con 12 años, estaba en la Real Sociedad. Ya desde la playa estaba en la Real Sociedad. Pasé por todas las categorías. Desde los 10-12 años ya estás compitiendo contra los mejores. Año tras año estás pasando una selección. Después de 10 o 12 años, al primer equipo llegas solo tú. ¿Tú eres el mejor de Gipuzkoa en 10 años? Es una casualidad.

Kiko Zuñiga, de negro a la izquierda, celebra la conquista de la Copa del Rey de 1987.  DV
Kiko Zuñiga, de negro a la izquierda, celebra la conquista de la Copa del Rey de 1987. DV

Llegar a la Real Sociedad tenía, ademas, un hándicap importante en esa época, ya que era campeona de Liga. La mayoría de los jugadores estaban en la Selección y eran los mejores jugadores del país. El equipo de la Real estaba compuesto por algunos de los mejores jugadores de aquella época. Eran los campeones. Tenían cuatro o cinco años de contrato en vigor. ¿Quién sube de Sanse? Era imposible, había un atasco. Lo que era maravilloso por un lado, por el hecho de ser campeón de Liga, va en tu contra. ¿Por que? Porque si son los mejores, ¿cómo los van a echar? Además, no sé si les debes todo a ese tipo de futbolistas, que lo han dado todo por un club, y han conseguido esos logros. Creo que no les deberías de echar en la vida o que sean ellos los que deciden cuando se van. Ahí es cuando empiezas a ver un poco la realidad del fútbol. Que cuando llegas, eres un crío y piensas que todo es maravilloso, es fantástico, pero luego, cuando lo vives por dentro, ya te hacen ver la realidad del fútbol y ya no es tan bonito.

¿Qué viste? ¿De qué te diste cuenta?

Ves cosas que igual no son todo lo nítidas que tú piensas que deberían ser. Tú piensas que vas, juegas y ya está. Te das cuenta que ya se crean unos intereses en función de cómo seas o con quién te juntes... Ya las connotaciones son diferentes. Entonces ya empiezas a ver un poco más el profesionalismo. Tú cuando llegas a la Real, en este caso a la Real porque hablamos de la Real, pero a cualquier club es lo mismo, llegas con la intención de jugar. Y luego ya, cuando empiezas a ver todo lo que conlleva eso, te das cuenta que hay otras cosas en las que tú no pensabas, pero eres profesional, y como eres profesional, las acatas. Un ejemplo que te doy yo y voy a rajar, ¿eh? Yo siempre había jugado de líbero. Desde la base hasta el primer equipo siempre he jugado de libero. Por esas cualidades eras un jugador que piensa, que organiza, que dirige, que, más o menos, maneja el cotarro del equipo. Lo de dar pelotazos no es una cosa que me fuera, sino que el balón siempre tiene que salir jugado.

Eso con Ormaetxea no casaba mucho, ¿no?

Por eso el primer año con Ormaetxea no jugué ni un minuto. No sé si era esa la razón. Entiendo que, posiblemente, tendría que haber sido más agresivo. Puede ser. ¿Por qué? Porque después de lo que vi, me di cuenta que efectivamente en el fútbol de aquel entonces se jugaba de otra manera. Hoy en día la tocan todos, pero entonces, eso de jugar el balón, no se llevaba, había que pelearla, trabajársela, y entonces no jugué ni un minuto con Ormaetxea.

Y llegó Toshack...

Cuando vino, empecé a jugar de libre. Jugamos varios partidos de pretemporada y Toshack estaba encantado con Zúñiga. Y yo estaba encantado. ¿Por qué? Porque estaba jugando. Llevaba un año sin haber jugado ni un solo minuto. Yo venía del Sanse, lo jugaba todo y, de repente, al año siguiente no jugué nada. Fue muy duro. Ahora estaba jugando, todo iba fantástico, pero me lesioné. Una rotura del quinto metatarsiano. Una lesión que se reprodujo en varias ocasiones porque, claro, yo me veía con la posibilidad de jugar. Y decía: 'Hay que jugar'. Entonces, si me decían cinco semanas de escayola, en cuanto me la quitaban, ya estaba otra vez. Empezaba al 100%. ¿Qué pasó? Que el callo no se había consolidado y se volvió a romper otra vez. Cuando pasó esto, Toshack ya movió el equipo y ya no encajaba allí. Ya tenía su equipo, con lo cual yo me quedé desplazado. Cuando volví al cabo de año y pico, cometí un error grave.

¿Cuál fue ese error?

Que en un entrenamiento en Zubieta, no tenía a nadie para ponerse de lateral y me puse yo. Se me ocurrió ponerme ahí. '¡Qué más me da! Si es un entrenamiento', pensé. Me puse y el primer balón que me dieron, la pongo con rosquita y gol de Bakero con la cabeza. Acto seguido, otro balón, otra rosca y gol Uralde con la cabeza. 'Igual ya no es casualidad'. Otro balón y Bakero, gol. Toshack estaba feliz. Jugamos Copa en Cartagena. Perdimos 1-0 y me puso de lateral. Pero es que de ahí nos fuimos a jugar a Sevilla contra el Betis. Ganamos 0-3 con dos asistencias de Kiko Zuñiga. Toshack se pensó que era un fenómeno: 'He encontrado al lateral ideal', debió pensar. Tú, por disciplina, lo puedes hacer bien, pero sabes que tus cualidades no son para eso. Ganamos una Copa, al año siguiente fuimos subcampeones de Liga y de Copa, todo muy bien, pero cuando llegó el momento de la verdad, Kiko Zuñiga se fue a la calle porque no destacaba. Tú, por disciplina, lo haces muy bien. Puedes ayudar y colaborar. Pero ahí el entrenador tiene que ser consciente de que se estaba aprovechando de mí en unas circunstancias que no eran para ti las mejores, pero hasta luego Lucas. Ahí te das cuenta de que cuando hablan de la Real, de la familia, dices: 'Igual lo tengo que ver de otra manera e igual no es tan idílico como lo ponemos'. Esa es la realdiad de lo que me pasó. A la hora de valorar, te das cuenta de que el futbolista está por encima de la persona y es ahí cuando la hemos jodido. El momento primero en el que está el futbolista y luego la persona, olvídate, no somos un equipo, somos una banda.

Ahora entiendo la razón por la que el recuerdo de Toshack no es el mejor. ¿Hay algún motivo más que explique su salida de la Real?

¡Qué pregunta más maliciosa! El concepto que tengo de Toshack no es el mejor. Voy a rajar, no me queda otra. Como persona no te valoraba lo más mínimo. Yo te cuento una anécdota de Toshack. En vista de que yo no me curaba lo del quinto metatarsiano, optamos por operar. Me dijo el doctor Echevarren de ir donde Burutaran, un amigo suyo, y me operaron en la clínica La Cruz Roja. ¿Qué vas a decir? Estás sin poder hacer nada, por lo que cualquier solución que te digan es maravillosa. Luego no me sirvió de nada, pero bueno. Operado, haciendo el postoperatorio en una habitación, leo que hay una chica que también está ingresada porque habían prendido una bandera, esa bandera le cayó encima y se quemó. Estaba en la habitación de al lado. Y fui a visitarla. Empezamos a hablar y me dice: 'Ha venido a verme Toshack' y me dice: 'Me imagino que también habrá ido a verte a ti'. Le dije que sí y cuando salimos, me pregunta una enfermera que estaba con nosotros: '¿Por qué le has mentido?' El marketing es fabuloso en el fútbol, pero la persona... Fue a visitar a una chica porque mediaticamente eso iba a salir. Pero que un jugador vaya a ver a su entrenador es lo normal, no tiene nada de especial. Hay más cosas también, pero bueno...

Kiko Zuñiga cuenta cómo era el trato de Toshack hacia él. Relevo

Cuéntame....

Mira hay una de la que me arrepiento, pero lo hago por el paso de los años, que tienes otra forma de ver las cosas y tienes una personalidad mucho más definida. Me acuerdo de un partido jugando contra el Depor, en A Coruña, en Riazor, que en el descanso, vuelvo a repetir, yo estaba jugando lateral que no era mi posición. En ese partido me tocó marcarle a Fran, un jugador horroroso, técnicamente muy malo (ironía). Después de ese partido, le llamaron de la Selección y nunca me llamó para agradecerme el nulo marcaje que le había hecho. Cuando llegó el descanso, yo era el culpable de todo. 'Tienes diez minutos para darle la vuelta a la situación, si no fuera', me espetó. En ese momento, te callas, es el entrenador. A los diez minutos me sacó y estuve dos meses sin jugar después. En ese momento, analizando, me tenía que haber plantado y decirle eso de 'yo no soy lateral, qué mierdas haces poniéndome de lateral' Era como que me estaba castigando porque lo importante era jugar a fútbol. 'Mientras juegues, todo vale'. Ese 'todo vale' es relativo. Ves esas cosas y te preguntas: '¿Yo me siento futbolista? '¿he jugado a fútbol?' No. He estado en el fútbol, pero no he disfrutado nada. Y la culpa es mía, por no tener personalidad de cantarle las 40 a quien tenía que haberlo hecho. Cómo sé por dónde va tu pregunta maliciosa... Me hablas de si algún compañero ha tenido algo que ver en esto también.

"En un partido ante el Depor, en el descanso, yo era el culpable de todo. 'Tienes diez minutos para darle la vuelta a la situación, sino fuera', me dijo Toshack. Me sacó y estuve dos meses sin jugar después"

Kiko Zuñiga

Sí, lo dije en su momento. Cuando me fui lo dije en su momento, que hubo un compañero, cuya función era ser portero, pero tenía otras condiciones. Entonces, claro, quien se interponía en esas condiciones era Kiko Zúñiga. ¿Por qué? Porque en ese equipo éramos todos muy respetuosos, muy educados, muy disciplinados. Y lo que nos decían lo hacíamos. Nos decían al río y al río. Yo no sé si porque soy más rebelde o por qué, yo entendía que las cosas no son así en la vida. Igual me estaba adelantando un poquito a esa democracia que luego venía, a esa libertad de expresión. Pero yo entendía que si tú eres futbolista en mi equipo, yo, siendo entrenador, te tengo que dejar a ti crecer. Para que tú crezcas tengo que saber qué tienes dentro. Si yo te impongo las cosas, tú no creces. Tú haces lo que yo te digo. Entonces, tú no estás jugando. Así las cosas, como lo que estuve haciendo fue por imposición, todo era así, una vez analizadas las cosas, me he dado cuenta que yo no he jugado a fútbol. Que va. Han jugado por mí porque no he disfrutado nada.

Suena desgarrador...

Sí, es triste prque tener la oportunidad de jugar al fútbol profesional es algo que no se da muy habitualmente. Llegan a ese fútbol profesional cuatro privilegiados. Y que llegues ahí arriba y te encuentres esas cosas... Yo entiendo que el fútbol de entonces era más dictatorial que ahora. Había gente que se sentían dueños. Bueno, no se sentían dueños, eran dueños. Yo me acuerdo que una vez que me llamó Toshack para hablar con él y para ver si renovábamos o no. Y la verdad es que salí de allí... No le gustaron mis respuestas, lógicamente, porque no duré mucho más. Pero cuando salí de allí me daba la sensación de que yo le debía algo. Me venía a decir algo así como que cuanto mejor hiciera, más iba a ganar yo y el equipo. 'La Real Sociedad te da un nombre y si no fuera por la Real Sociedad, no serías nadie', me dijo. Es cierto que la Real te da un nombre, pero tú también te estás entregando y tendrán que valorarte de alguna manera, pero cuando ves que no lo hacían porque las condiciones que te deban eran nulas... Toshack, en aquel momento, era el mánager de la Real Sociedad, además del entrenador. Al año siguiente me fui al Oviedo. que me ofrecía cuatro veces más de lo que me ofrecía la Real. Un equipo recién subido a Primera. ¿Cómo podía ser? Un futbolista no es tonto, es una persona y si es una persona, háblale como una persona. Valora a las personas, no vayas aprovechándote de ellas. Me duele que nos tragáramos todas estas cosas cuando a mí nadie me tenía que decir qué era sentir amor por la Real Sociedad. Yo era de Donostia. Él era el que venía de fuera. No me iba a decir lo significaba sentir la Real Sociedad cuando llevaba desde los diez años con esa camiseta.

Kiko Zúñiga habla de su experiencia con Luis Arconada. Relevo

¿Tampoco disfrutó en el Oviedo...?

Es que también volví a jugar de lateral. Fui al Oviedo porque había destacado jugando en esa posición. No me habían visto jugar de libre, pero mis cualidades no eran de lateral, mis cualidades eran de pensar, de tocar el balón, de pasar, de ordenar, de pelear. Jugamos un partido en El Molinón, el trofeo Costa Verde, contra el Sporting, me acuerdo que me puso en el mediocampo. Y en una jugada, me fue hacia adelante, centraron y, yo que estaba en el área, rematé a la escuadra. La tengo grabada en el teléfono, por si acaso, porque yo he metido más en propia que la otra. Le he metido gol en propia a Arconada, así que algo tengo de positivo. Pero volví a jugar de lateral. El equipo funcionaba y acabó jugando la UEFA. Ficharon a Nikola Yerkan, que era muy bueno, tenían a Luis Manuel, que era muy bueno, ¿qué le digo al entrenador? ¿que quiero jugar ahí? Igual hubiera sido lo más lógico. Si no quieres jugar en esta posición y la otra está cubierta, pues vete. Pero son así, esas circunstancias se dieron en mi carrera, entonces no disfruté nada. Pero ¿qué es disfrutar en fútbol? Disfrutar solo es ganar y pongo un ejemplo, en el último Mundial que ganó Argentina. Mbappé metió tres goles en la final y la pierde. ¿Tú crees que Mbappé era feliz por hacer un hat-trick? Ni de coña.

Volviendo a mi caso. La Real funcionaba con Kiko Zuñiga, lo mismo que el Oviedo. ¿De qué me podía quejar? Pero, internamente, sabía que no estaba y que cuando acabara mi contrato, me iba a ir a la calle porque era muy fácilmente sustituible, porque tus cualidades las puede tener cualquier jugador. Yo veía en el Oviedo que estaba Gaspar y le veía que era lateral. Se lo decía a él: 'Yo no sé qué hago jugando si eres tú', pero como yo era el fichaje, jugaba Kiko Zuñiga. Él sí disfrutaba, pero por jugar, te callas, todo funciona bien y al final, eres tú el que se va a la calle y eso me pasó con Toshack.

¿En el vestuario de la Real no hubo nadie que sacara la cara por ti?

Es que en el fútbol eso de la piña es muy relativo. Es un deporte, es una profesión en la que, a la vez que tienes que mirar por el bien del equipo, lo haces por ti. Entonces, tienes que ser compañero y egoísta a la vez. ¿Cómo se hace eso? Porque si yo se la paso a ese, ese destaca, ese juega y yo no. ¿Qué estoy haciendo, echándome piedras contra mi tejado? A mí me descoloca mucho el fútbol. La Real Sociedad, en aquella época, y me imagino que ahora será igual, era un equipo de una disciplina absoluta. Aquí nadie salía del tiesto en nada. Los conceptos de educación, disciplina, compañerismo, respeto y trabajo en equipo, eso era sagrado, pero lo era desde que empiezas con 10 años. Entonces todo eso lo vas viendo, lo vas valorando y piensas que todo tiene que ser así. Y así tiene que ser. Pero luego cuando llegas, sobre todo al primer equipo, porque hasta el primer equipo como no hay prensa ni hay nada que te destaque, sino que todo lleva su rutina normal, nadie se da cuenta. Pero cuando llegas ya al profesionalismo cuando ves cosas que dices... Y ahí es donde echas en falta estos valores que te han marcado tanto que hoy en día yo no los veo. Cuando veo cosas en el fútbol como egoísmos, son cosas que me chocan y no me cuadran. Yo hace cinco años que acabé de entrenar en Uzbekistán y, desde entonces, no he vuelto a entrenar. Yo no sé si encajaría ahora en algún equipo entrenando. Porque es que el futbolista tiene que ser Dios. Yo lo voy a tratar como un Dios. Pero tú te tienes que entregar al 1000%. Y no tienes que ser ni más ni menos que nadie.

Pero, si hasta los futbolistas reconocen que ellos son egoístas...

Pues yo no entiendo de egos, no entiendo de cosas de estas que te creas que eres... Es una casualidad, como he dicho, que seas futbolista. Es una absoluta casualidad. Igual que puedes estar ahí, podrías estar buscando empleo en la cola del paro. Entonces dices, '¿quién me creo yo que soy?' Entonces cuando veo estos egos y desprecios o creerte más que alguien, eso me mata. Hay cosas que no me cuadran. He estado viendo a algún aficionado de la Real quejarse por los horarios que ponen, que si juegan muy tarde. ¿Y por qué no se planta la gente? Plántate, no vayas al fútbol. El más importante en un estadio es el espectador. Siempre se habla de que el fútbol es del socio, del aficionado, de la gente, del público, de la calle. El fútbol es de la gente, del público, de la calle, pero lo manejan de tal manera que te ponen partidos a las 12, a las 14.00, a las 9 de la noche. No son horarios de fútbol. Que una persona tenga que llegar a su casa a las 12 de la noche o a la una a la mañana porque ha estado viendo un partido a las 10 y pico de la noche. Si el público fuera un poco sensato y dijera: 'La fuerza la tenemos nosotros'. El fútbol sin público no sería fútbol. Ya se vio cuando la pandemia. Hemos creado un mundo individual en el que aquí lo importante es salvar nuestro trasero. Que el del compañero se queda al margen, no es mi problema.

Kiko Zúñiga en su época de la Real Sociedad.  DV
Kiko Zúñiga en su época de la Real Sociedad. DV

¿Por qué esa idea de seguir formando parte de algo que no te gusta?

A ver, yo he nacido para el fútbol. Mi vida es fútbol por los cuatro costados. Entiendo que puedo ofrecer cosas al fútbol porque valoro aspectos que no solo son de fútbol sino de la persona, de lo humano. Cuando fui futbolista lo fui porque me gustaba el fútbol, cuando he sido entrenador es porque me seguía gustando el fútbol. Fíjate que cuando acabo de jugar al fútbol, monto una escuela de fútbol en Donostia. ¿Por qué? Por algo que me pasó en El Molinón en un partido Sporting-Athletic. El fútbol es un deporte de contacto y un jugador del Athletic, cerca de la banda donde estábamos, le hizo una entrada a uno del Sporting. Entonces vi que un niño se subió a la valla y empezó a gritar: 'Hijos de puta, etarras, asesinos' Yo no sabía dónde meterme. Y el padre del niño estaba junto a él, también alterado. Y yo me preguntaba: '¿Esto es lo que se crea en el fútbol? Eso lo tenía que cortar de alguna manera y monté la escuela para intentar inculcarle a los niños esos valores de educación, disciplina, compañerismo, respeto y trabajo en equipo.

Zubeldia, Bango, Zúñiga, Gorriarán, Sañudo, Rivas. Abajo, Graçan, Berto, Sarriugarte y Carlos.  DV
Zubeldia, Bango, Zúñiga, Gorriarán, Sañudo, Rivas. Abajo, Graçan, Berto, Sarriugarte y Carlos. DV

Y luego, las circunstancias me fueron llevando de un punto a otro. Me fui primero a China y estuve en el Guangzhou Evergrande. Luego me fui moviendo por China por diferentes puntos, desde una punta a la otra. Desde Haikou, la isla más lejana de China, hasta Mongolia. Luego estuve entrenando en Hong Kong y más tarde en EEUU y en Cuba. Como puedes ver tengo un currículum espectacular en el que están los países más maravillosos desde el punto de vista futbolístico. Lo que pasa es que las circunstancias te llevan por ahí y como necesitas estar activo... Yo no podía quedarme en mi casa, tenía que hacer algo, tenía que irme, surgió eso y me fui a Cuba. No había nada, pero estaba mi hija. y eso ya me estaba haciendo ganar bastante. Duré una semana, porque a la semana me robaron y dije, '¿esto qué es?' No se podía entrenar en Cuba. No tenían zapatillas, entrenaban descalzos. Digo, '¿y cómo le exijo a un jugador que tiene que meter ahí la pierna?'. Tuve que regalar toda la ropa que llevaba y luego me robaron. Entonces dije: 'Paso' y me fui. Desde el punto de vista populístico, no he aprendido nada, pero desde el punto de vista humano me he dado cuenta de muchas barbaridades. Pero es que Donosti es la hostia. En Donostia, vivimos como auténticos reyes. Lo que pasa es que no valoramos estas cosas, porque en tu casa las cosas funcionan más o menos normal. En Estados Unidos, esa gran potencia, la gente está durmiendo bajo los puentes. Entonces, como vi lo que vi, ya el fútbol ha pasado a un segundo plano.

"Yo he metido la pata mucho porque he ido siempre de cara. Algo de idea tengo del fútbol y tengo experiencia, pero cada vez que me he tenido que enfrentar a alguien, lo he hecho. Y eso, no sé hasta qué punto es bueno. Bueno, es muy malo"

Kiko Zúñiga

¿Por qué no te han dado una oportunidad aquí, en España como entrenador? ¿No has pensado en eso?

¿Que si lo he pensado? Sí. Yo he metido la pata mucho porque he ido siempre de cara. Algo de idea tengo del fútbol, sé lo que quiero y tengo experiencia, pero cada vez que me he tenido que enfrentar a alguien, lo he hecho. Y eso, no sé hasta qué punto es bueno. Bueno, es muy malo. Ir de cara a la gente y decirle las cosas mirándoles a los ojos no se lleva. Me enfrenté en China, en Uzbekistán, me he enfrentado en la Real. Viendo cómo funciona el mundo, es una metedura de pata, porque vas contra la realidad. Conmigo no hay medias tintas. Yo no te voy por detrás. No. Si vamos, vamos a muerte, no hay más. Pero no funciona así. Me imagino que se va corriendo la voz y todos los contactos que yo tenía, los he perdido. La he cagado

¿En Oviedo también?

Ahora te cuento lo que pasó en Oviedo y veremos si es cagada o no. Yo en Oviedo acababa contrato el 30 de junio y el 5 de junio me operé del tendón de Aquiles. Una lesión de una recuperación mínima de seis meses por delante, pero acabo contrato y me dejan en la calle. ¿Qué digo? Es que igual desde el punto de vista laboral, no es correcto. No te pueden dejar con una lesión fuera. Pues me quedé fuera. Yo me fui a operar a Madrid, donde el doctor Guillén. Cuando vine de Madrid, visto que nadie me decía nada, me fui a un entrenamiento con mis muletas, mi escayola, para ver si alguien me decía algo. Y me acuerdo de estar en el entrenamiento cuando subí las escaleras del Tartiere, vinieron los compañeros a saludar y el entrenador no. Me quedé hasta el final para provocar que el entrenador tuviera que venir donde me iba a decirme, '¿cómo estás?' ¡Qué mínimo! Preguntarme cómo estás porque en 20 días acababa contrato no más. No se atrevió a venir, se puso a recoger todos los balones del campo para no encontrarse conmigo ¿Quieres saber el nombre del entrenador?

Kiko Zúñiga recuerda lo ocurrido en el Oviedo con Jabo Irureta. Relevo

Jabo Irureta...

Si tú sabes más que yo, joder. Sí señor. Pero así nos hacen las cosas. Vamos a poner que yo he sido un vándalo como jugador o como persona, que no es el caso, pero vamos a poner que he sido un jugador así. Yo soy el entrenador del equipo y a ese jugador no lo dejo tirado, pero bajo ningún concepto. Yo no puedo dejar tirado a una persona por muy, vamos a decir, cabrón que sea. No lo puedo dejar tirado. Iría a hablar con el jugador para tranquilizarle y para decirle que no se iba a quedar en la calle. Y si me hubiera dicho desde el club: 'Escucha, no podemos gastar dinero en ese jugador porque no lo queremos'. Yo, te lo digo de verdad, me hubiera ido a la calle. Pero en mi caso, a mí me dejaron tirado. Son cosas que en el fútbol no cuadran. Todas esas cosas me han pasado. Entonces, como me han pasado, ¿qué quieres que te diga? ¿Qué concepto tengo de fútbol? ¡Qué maravilloso! No, ni he disfrutado como jugador para nada ni de las cosas que me han pasado...

"El médico del Oviedo me mandó a un psicólogo porque creía que mi cabeza me estaba haciendo creer que tenía una lesión. Me operó el doctor Guillén y me dijo que tenía roto el tendón de Aquiles"

Kiko Zúñiga

Cuéntame...

Es que me toman por tonto. Esta lesión se produjo en un entrenamiento voluntario. Noté que me pasó algo en el tendón y no le di importancia, pero con el tiempo el dolor existía y no podía jugar. La única parte positiva que tiene esto es que mi último partido como profesional lo jugué en Atotxa. Dentro de lo malo, me llevé la ovación de la grada. Me quedé con esa lesión. Era solo un milímetro lo que estaba roto. Igual, para andar por la calle, no notas nada, pero para juga a ese nivel, un milímetro estás cojo. Pasaban los meses y no me curaba y le decía al doctor que hicieran algo. Entonces no se llevaba el control que se lleva ahora del futbolista. Cierto día me viene el doctor del Oviedo y me dice: 'Mañana tienes cita con un amigo mío'. Pregunto: '¿Para qué?'. 'Tú vete y él te dirá'. Bueno, me dio la dirección y fui allí. Me preguntó por mi vida, pero yo no sabía quién era. Si me lo hubieran dicho, le hubiera mandado a paseo. Al día siguiente, le comenté al médico: 'Menuda encerrona'. 'No, es un amigo psicólogo, por si te estabas creando tú la lesión en la cabeza sin tener nada'. No me lo creía. Lamentable. Yo ya me había hecho una resonancia y el doctor Guillén, que me había hecho las pruebas, me dijo: 'Te vamos a operar, pero para que veamos cómo está. Tú dices que tiene dolor, pero como no sale nada...'. Cuando me opero vino a la habitación y me dijo que tenía razón, que estaba roto. '¿Cómo me voy a quejar yo acabando contrato si lo que más me gusta es el fútbol?'. Me han pasado barbaridades. Mira. Yo soy campeón de la Supercopa de España con la Real y de Copa sin haber jugado.

Kiko Zúñiga trata de evitar el avance de un rival.  DV
Kiko Zúñiga trata de evitar el avance de un rival. DV

¿Cómo se explica eso?

Es un show lo de campeón de la Supercopa porque yo estaba haciendo la mili en Madrid. La Real jugó el primer partido en el Bernabéu, perdió 1-0. Me acuerdo que estaba en el cuartel de Carabanchel y me fui al hotel a verles. Me dejaron comer con ellos. Yo estaba alucinado. En aquella época era jugador del Sanse. Quince días más tarde jugaron en Donostia y me convocó Ormaetxea. Estuve de suplente en la final de la Supercopa. Soy campeón de la Supercopa sin jugar ni un minuto y sin pertenecer al primer equipo. ¿Qué te parece? Alucinante. Te preguntas: '¿Soy campeón realmente de la Supercopa?'. Salgo en la foto. Quizá lo de ir todos los fines de semana de Madrid a Donostia para jugar con el Sanse igual eso hizo que dijeran: 'Se lo está currando'. Te explico cómo lo hacía. Me colocaba con el coche el jueves a las 11.59 de la noche y cuando eran las doce, ya con el permiso en la mano, a las 7 ya estaba en Donostia. Dormía poco, iba al entrenamiento y luego al partido, jugáramos donde jugáramos, volvíamos y de nuevo a Madrid. Por futbol hacía muchas barbaridades. En Oviedo tuve un accidente que casi no lo cuento.

"Yo he hecho barbaridades por el fútbol. Volviendo de Donostia a Oviedo tuve un accidente que casi no cuento. Me quedé dormido y no sé cuántas vueltas dio el choque que quedó destrozado"

Kiko Zuñiga

Cuéntalo ahora...

Fue un 13 de febrero de 1990, martes y 13, después de jugar un Oviedo-Sporting en el Tartiere. Esperé a que el campo se vaciara porque si no, las carreteras se iban a estar llenas. Tenía a mi novia en Donostia. Llegué de ese domingo de madrugada. Estuve con ella y luego estuve saludando a la gente conocida porque hacía mucho tiempo que no les veía. Y me volví. Al paso por Cabezón de la Sal, me dormí y el coche se quedó ahí, dando vueltas. Para haberme quedado en el sitio. Cuando me desperté en la habitación, no sabía dónde estaba, no me acordaba de nada. La enfermera me explicó lo que había pasado. Lo primero que pensé es que me había quedado paralítico, que ya no iba a jugar más a fútbol, pero empecé a mover las extremidades y, con dolor, todo funcionaba bien. Estuve qunce días ingresado. Cuando fui a ver el coche y me explicaron... Fue un milagro que saliera de allí.