COPA DEL REY | ATLÉTICO - REAL MADRID

Descifrando a Lunin desde el vestuario: "No es de los que regalan una sonrisa"

Excompañeros del portero del Real Madrid, que hoy jugará ante el Atlético, hablan de su carácter y rutinas de trabajo.

Lunin, con el Real Madrid./EFE
Lunin, con el Real Madrid. EFE
Rodra P

Rodra P

Es el momento de Andriy Lunin (1999). El arquero ucraniano vive sus mejores días como portero del Real Madrid, tras más de cinco años detrás del telón de la meta merengue, sin apenas oportunidades de mostrar su valía. Se ha repuesto, como su equipo, y ahora es el titular de Carlo Ancelotti. Al menos jugará esta noche en el Metropolitano contra el Atlético. Su gesto no ha cambiado y sigue entrenando igual que cuando no jugaba, con una dedicación casi enfermiza. "No es de los que entran al vestuario y regalan una sonrisa", comentan algunos excompañeros de Andriy.

Lunin se ha ganado al madridismo este curso. Con once titularidades, siete goles encajados y cinco porterías a cero, partiendo con el rol de suplente del suplente, tras la lesión de Courtois y el fichaje de Kepa. En el mes de diciembre figuró como el tercer mejor portero de Europa, en cuanto a las estadísticas de tantos salvados por encuentro, según datos de Opta. Sus compañeros y el staff técnico reconocen su alto nivel. En el club, con Juni Calafat a la cabeza, siempre creyeron en sus condiciones.

Incluso durante su periplo de cesiones por España. Lunin aterrizó en Madrid y salió a préstamo al Leganés, donde sólo participó en siete partidos de aquella temporada. Pese a ello, en el cuadro pepinero guardan un gran recuerdo del ucraniano. "Lo hizo todo para ser titular. Apretó al máximo. Pero coincidió con el mejor año del 'Pichu' Cuéllar. Y eso también fue gracias a que Lunin le forzó a estar a ese nivel", confiesan desde el equipo técnico de aquel Leganés.

Su cesión exitosa en Oviedo

Tras ello, su cesión al Valladolid. De los siete partidos en Butarque, a jugar sólo dos en Pucela. La experiencia no fructificó, y en el mes de enero cambió de destino: de Valladolid a Oviedo. Una nueva cesión, que al fin resultó. "Su paso en el Oviedo fue lo que le faltaba en España para madurar", cuenta Nereo Champagne, el portero con el que Lunin se disputaba el puesto.

El meta del Real Madrid se impuso en la titularidad. Disputó 20 partidos, en los que encajó 20 goles y dejó la puerta a cero en seis ocasiones. La aparición de Lunin fue vital para que el Oviedo salvase la categoría en el año 2020, y en la ciudad asturiana mantienen el cariño por el futbolista ucraniano.

El periodista ovetense David Álvarez relata en ELPAÍS los meses de Lunin en Asturias. "En Oviedo todavía extraña el sitio que eligió para vivir. En lugar de un gran apartamento en el centro o un cómodo chalé en las afueras, se instaló con su novia en un piso en una calle estrecha del centro de Lugo de Llanera, una localidad de 3.000 habitantes en el extrarradio de Oviedo, entre un polígono industrial y un aeródromo. Allí pasó también la cuarentena".

Champagne, su rival por el puesto en El Requexón, explica cómo fue la llegada de Lunin al vestuario del Oviedo. "Andriy siempre fue muy respetuoso y muy profesional. Se quedaba horas entrenando. Era muy metódico, de rutinas. Le dedicaba mucho tiempo a la preparación, y hoy tiene el premio". Al preguntarle cómo era en el campo, también responde.

"Es un arquero muy completo. Con juego aéreo, muy seguro, ágil, fuerte. Y con un talento especial para los penaltis", repasa el meta argentino. De Andriy Lunin también se cuentan anécdotas. Joseba Ituarte, entrenador de porteros del Leganés en el que estuvo el ucraniano, revive una de ellas.

Una personalidad particular

"En 2020, cuando ya le dicen que va a tener ficha de primer equipo con el Real Madrid, me llama en verano para ir a entrenar a su casa porque quería estar en la mejor forma posible. Cuando llegué, me encontré un jardín desnivelado y con piedras. Yo pensaba que sería imposible trabajar ahí, pero él estaba convencido. Allí estuvimos cinco días de 'pretemporada'", detalla Ituarte.

En Valdebebas, personas con acceso a la caseta, valoran a Lunin como un portero de grandes condiciones (191 centímetros) y mayor disciplina, aunque con poca presencia en el vestuario, algo que puede pesar en un meta y también en el cuerpo técnico. "Es un chico de pocas palabras. No es de los que gasta bromas ni se pone a hablar. Le cuesta relacionarse. Pero le respetan", revelan.

Ancelotti, sobre Lunin.

Lunin será el portero titular del Real Madrid contra el Atlético en esta noche copera en el Metropolitano. Ancelotti aún no ha decidido quién será su meta en lo que resta de curso, pero el ucraniano cada día va ganando más adeptos en la planta noble del club. Este jueves enlaza una oportunidad más, doble, tras tantos años en la sombra.