REAL MADRID

Así nació la superioridad del Real Madrid en el segundo tiempo del Clásico

Los de Ancelotti fueron muy superiores desde el juego, exhibiendo su superioridad técnica.

La delantera del Real Madrid fue muy superior. /AFP
La delantera del Real Madrid fue muy superior. AFP
Albert Blaya

Albert Blaya

Se puede explicar de muchas formas el éxito en la última década del Real Madrid, pero la más justa y honesta de hacerlo es reconociendo que el club de la capital ha trazado su hegemonía juntando a los mejores futbolistas del continente. La técnica por encima de la táctica. El Real Madrid ha labrado su relato construyendo una serie de jugadas que han nacido de la calidad de sus piezas, de un reconocimiento del futbolista con su compañero como a un igual en sus dotes técnicas. Kroos se reconoce en Modric, Benzema en Rodrygo, Camavinga con Vinicius y así sucesivamente. En el Clásico de Copa, cuando todos miraban a Ancelotti para ver qué tocaba, este dejó que la realidad hablase por sí misma.

El segundo tiempo del partido en el Camp Nou fue una exhibición técnica del Real Madrid. Si uno analiza ambas alineaciones, se dará cuenta de que existe una diferencia abismal entre un equipo y otro a nivel asociativo. Con el 0-1 inesperado, tal vez inmerecido, el Barça entendió esa inferioridad y de ahí saltó el pánico, un pavor ante esa realidad. El Real Madrid se limitó a mostrar su superioridad técnica y a abrir puertas que en el primer tiempo parecían cerradas.

La jugada del 0-2 nace de una muy mala presión del Barça y una salida clara del Real Madrid, que muestra su capacidad asociativa.
La jugada del 0-2 nace de una muy mala presión del Barça y una salida clara del Real Madrid, que muestra su capacidad asociativa.

En esa jugada, que terminó por sentenciar la eliminatoria, la clave es lo comentado en la previa: Rodrygo. Al tener un elemento extra en el carril central, la conducción de Modric una vez el centro del campo del Barça queda eliminado, cobra mucho mayor peligro. Lo que hace Rodrygo sin pelota es, también, de una superioridad cognitiva respecto a su rival: ejerce de contrapeso.

Situación previa al remate de Benzema, con Rodrygo desmarcándose.
Situación previa al remate de Benzema, con Rodrygo desmarcándose.

El desmarque de Rodrygo hunde a Kounde, que se equivoca siguiéndolo demasiado y desprotegiendo la frontal, un espacio en el que, sin Sergio Busquets en la acción, queda completamente liberado. En apenas dos pases y un movimiento en diagonal, el Real Madrid desnuda la estructura de papel del FC Barcelona.

Remate franco de Benzema.
Remate franco de Benzema.

Ese 0-2, que se dio solo cuatro minutos entrado el segundo tiempo, tuvo un efecto cristalizador. Emergió lo latente, esa superioridad técnica, y deshinchó la del Barça desde la pizarra. De repente, los de Xavi, pese a necesitar solo un gol para igualar la eliminatoria, empezaron a jugar como si necesitaran tres, transformando el encuentro en un ida y vuelta constante. Y ante estos espacios, excesivos y desafiantes, el Real Madrid rindió homenaje a su legado; la pelota no se mancha.

El posicionamiento del Barça sin balón invitaba al Real Madrid a no perderla nunca a la vez que atacar sin cesar. Modric, teórico 10, jugando cerca de Kroos, Rodrygo y Camavinga a la espalda del centro del campo, en secuencias largas del Real.
El posicionamiento del Barça sin balón invitaba al Real Madrid a no perderla nunca a la vez que atacar sin cesar. Modric, teórico 10, jugando cerca de Kroos, Rodrygo y Camavinga a la espalda del centro del campo, en secuencias largas del Real.

El Barça empezó a perseguir sombras, presionando a destiempo, como si cada línea obedeciese a unos principios distintos. El equipo de Xavi era muchos equipos en uno y en ese caos táctico, en un conjunto sin memoria colectiva, ningún jugador logró entender cómo frenar la sangría. Y ante ellos, un Real Madrid que desde Rodrygo Goes como elemento extra dentro, con Modric escondiendo cada balón que le caía, Benzema habilitando compañeros y Vinicius siendo la profundidad continua. Un equipo desacomplejado que vio en ese escenario la oportunidad perfecta para devolver el golpe recibido en los últimos tres clásicos.

Situación sencilla para el Real Madrid, con Kroos (pivote) apareciendo por delante de la línea de balón, arrastrando a Busquets, que llega tarde.
Situación sencilla para el Real Madrid, con Kroos (pivote) apareciendo por delante de la línea de balón, arrastrando a Busquets, que llega tarde.

Ante un equipo que salta siempre pero tarde, el regalo no puede ser mayor. El Real Madrid tenía siempre un segundo antes de que llegase un rival a taparles y ese tiempo en pies de Kroos o Modric son como 20 segundos para cualquier otro. Alargan el tiempo. Ancelotti, criticado en la previa por no contar con Tchouaméni, salió ganador al confiar en Rodrygo Goes y apostar por Modric y Kroos.

Una vez recibe Kroos, el pase a Vinicius deja completamente roto al Barça.
Una vez recibe Kroos, el pase a Vinicius deja completamente roto al Barça.

A ratos parecía que el Real Madrid usaba al Barça así como los adultos usan a los niños en un partidillo, como mero elemento decorativo, porque tras cada pase se dibujaba inmediatamente otro a la espalda del que saltaba, de forma tan sencilla que parecía mentira, una ilusión óptica. La mejor delantera del mundo corriendo y combinando disfrutó de su escenario favorito sin que nadie en el equipo contrario lo tratase de evitar.

La superioridad estaba ahí, escondida, en muchos otros clásicos se logró paliar por una mala lectura del Real Madrid y una confianza rebosante del Barça en sus posibilidades, pero la media hora final del partido de Liga ya dejó pistas de lo que podía suceder en el siguiente enfrentamiento si el Real entendía lo sucedido como una muestra clara de superioridad una vez se rebasa la primera línea azulgrana. Y esto fue exactamente lo que sucedió. La técnica venció, como los blancos llevan haciendo tanto tiempo, en un homenaje a todos aquellos Real Madrid que no pudieron golear en el Camp Nou.