El portero de la final de Copa no está tan claro como parecía: Courtois aún tiene mucho que decir
Lunin partía con ventaja, pero el hambre y la ambición del belga, el rival, el momento del Madrid en Champions y hasta los gustos de Florentino son claves. En el recuerdo, el Dortmund en Wembley.

El próximo viernes Carlo Ancelotti comparecerá de nuevo en sala de prensa en la previa del encuentro de Liga ante el Valencia. Y dado el desenfreno al que nos tiene acostumbrados últimamente el italiano (árbitros, Tebas...) no se descarta que, preguntado por la situación de los porteros de cara a la final de Copa del próximo 26 de abril, deje alguno de sus titulares. Sin embargo, el precedente de otras temporadas —donde ratificó a Lunin y luego le sentó— le invitan a la prudencia con casi un mes por delante, por mucho que quiera evitar los debates que descentren a la plantilla. Y, sobre todo, le puede empujar a la calma el hecho de que ahora mismo, 2 de abril de 2025, no tiene nada claro sobre lo que hará en La Cartuja.
La realidad es que Lunin partía con ventaja al ser el portero de la Copa. Él fue quien jugó de inicio ante la Deportiva Minera, Celta, Leganés y Real Sociedad. También ayudado, a diferencia de otras ediciones, por los problemas físicos de Thibaut. Esas ausencias han permitido al ucraniano llegar hasta semifinales como el guardián de la portería blanca. Una situación que al cuerpo técnico, lejos de incomodarle, le ha venido bien en su objetivo de tenerle contento por su apuesta a la hora de renovar hasta 20230 —y evitar tener que salir al mercado— y también como estrategia de agradecimiento por los servicios prestados el curso pasado con actuaciones inolvidables como ante el Manchester City.
Sin embargo, hay factores que han empujado a Carletto a convertir de nuevo un sí rotundo en un ya veremos... Empezaron a delatarle sus declaraciones el pasado lunes al ser preguntado sobre quién jugaría una hipotética final que ya es real: "Hay que ver. Puede jugar Lunin, Courtois... Y si están lesionados, juega Fran González. Y si no llegamos a la final [hablo antes del desenlace ante la Real], no juegan ninguno de los tres…". Pero no es sólo eso.
En la decisión final de Ancelotti, como no podía ser de otra manera, pesará la opinión de sus colegas de staff, con su hijo Davide y el preparador de porteros, Luis Llopis, a la cabeza. Pero la postura de Courtois también será determinante. En el vestuario todos saben —y respetan— que estrellas de este calibre se han ganado su derecho a decidir y, aunque a muchos les gustaría ver a Lunin en Sevilla porque se lo ha ganado, nadie oculta que Courtois es Courtois. Por la tranquilidad que transmite a la defensa en el mano a mano y en el juego aéreo y por el respeto que infunde al rival. Su palabra tendrá un peso importante. Y conociéndole, una mayoría en Valdebebas apuesta porque, si está bien, querrá ser titular.

Hay un precedente que nadie podrá olvidar y que era mucho más complicado de materializar. Ocurrió la temporada pasada, cuando Lunin hizo un milagro tras otro en la Champions con Courtois en la enfermería con una rodilla dañada, y sin embargo la final de Wembley fue para la leyenda. Entonces, también hubo mucho debate, con dardos y malas caras de Lunin y su familia incluidos, pero el tiempo dio la razón a Ancelotti. Courtois volvió a ser decisivo en la final ante el Borussia Dortmund que dio la Decimoquinta.
Las claves de la decisión
El momento que atraviese físicamente Courtois y el lugar dónde esté el Madrid en la Champions ese 26 de abril, que es cuando se disputa la final de Copa, también será determinante. No es lo mismo estar pletórico que, como últimamente, entre algodones; ni tampoco lo es estar en semifinales que haber sido apeados. El Madrid se mide la segunda y tercera semana de este mes al Arsenal en cuartos de final y luego, si pasa, espera el PSG o el Aston Villa justo después de una exigente final copera ante el Barça o el Atlético.
Porque esa es otra, la entidad del rival en ese partidazo que espera en La Cartuja no es un detalle baladí. Courtois ya fue titular hace dos años en el encuentro decisivo ante Osasuna, impulsado porque Ancelotti empezó a cambiar de planes sobre la marcha según se iba complicando el calendario. En aquella edición 2022-2023, Lunin comenzó jugando ante el Cacereño, pero según fueron apareciendo por el camino Villarreal, Atlético y Barça, el técnico italiano giró su mirada hacia su guardameta preferido. Siempre que ha dudado, Courtois sale victorioso.
Y el presidente del Real Madrid, mientras, tan contento con estos desenlaces. Florentino Pérez está encantado con los guiños que tiene Ancelotti con todos los jugadores y su gestión de vestuario. En eso, para él, es el mejor. Por eso, ver a Lunin en la Copa lo entiende y lo comparte. Como el hecho de que Courtois fuera titular en la Supercopa de Europa y la Intercontinental. Según los que mejor le conocen y tratan a diario, es de la opinión de que los días claves deben jugar los mejores porque el madridista sólo se acuerda de si ganó o perdió y no de quién fue titular o suplente y si el entrenador fue más o menos justo. Y aunque él no hace las alineaciones, siempre sabe como deslizar qué es lo que haría en cada momento para que cale de arriba abajo...
El pasado viernes, sin ir más lejos, no necesitó ni intermediarios. Estuvo en Valdebebas para arropar a la plantilla y charló largo y tendido con Ancelotti, tal y como desveló Marca. Y en un momento del café, según ha podido saber Relevo, le preguntó con tanto mimo como intención "qué tal está el portero", que viene a ser algo así como cuando una madre dice sobre su hijo preferido "qué tal está mi chico". Sólo esa preocupación —mucho más allá del protocolo y la educación—, el cariño que le tiene a Courtois y la paz que le da saber que ante el Arsenal estará a tope es suficiente para saber cuál sería su decisión en otro derbi o Clásico en abril. Y si alguien sigue teniendo dudas que revise ayer sus gestos en el palco cuando la Real Sociedad metía uno a uno sus cuatro goles.