Luis Rubiales cambió el formato de la Copa del Rey en busca de sorpresas y su idea (de momento) no ha funcionado
El cambio de formato en 2019 se vendió como una oportunidad para que hubiera más sorpresas, pero no ha sido así.

Unionistas y Tenerife defienden el honor de los modestos en los octavos de final de la Copa del Rey. Un equipo de 1ª RFEF y otro de Segunda División rodeados de 14 clubes de Primera División. Buscan una sorpresa que la historia reciente de la competición dice que es muy probable que no llegue. Los formatos cambian, pero la constante es la misma: los 'bombazos' escasean.
En los últimos 25 años, la Copa ha dado tumbos entre las eliminatorias a ida y vuelta y a partido único. El último cambio, impulsado por Luis Rubiales, se produjo en 2019. "Este modelo de Copa del Rey ha llegado para quedarse. El formato resulta muy duro para los equipos de Primera y Segunda División", dijo en febrero de 2020 quien entonces era presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
Justo el día anterior el Mirandés, equipo de Segunda División, había eliminado al Villarreal y se había metido en semifinales. Rubiales presumía orgulloso: "Teníamos que hacer algo para que la Copa tuviese sorpresas agradables que permitiesen soñar a todos los clubes". En el quinto año del formato se puede hacer un balance más completo. Y la conclusión es que la vuelta al partido único no ha traído más sorpresas.
Meterse entre los ocho mejores, misión casi imposible
Hasta la última edición, con el nuevo formato implantado por Rubiales, el 93,75% de los equipos clasificados para cuartos de final han sido de Primera División (30 de 32). El Almería en 2021, que fue eliminado en cuartos, y el ya mencionado Mirandés, que consiguió alcanzar las semifinales en 2020, son los dos únicos equipos de una categoría diferente a Primera que han alcanzado los cuartos de final.
Ese porcentaje es exactamente el mismo que con el anterior formato (entre 2006 y 2019), que consistía en eliminatorias a doble partido a partir de dieciseisavos de final, que era cuando empezaban a jugar los equipos de Primera División. De los 112 equipos que disputaron los cuartos de final en esos años, 105 eran de Primera División (93,75%), cinco de Segunda División y dos de Segunda División B. Las sorpresas de equipos modestos en rondas finales han sido similares.
SORPRENDENTEMENTE APENAS HAY SORPRESAS EN LA COPA
Sí hubo alguna sorpresa más a principios de siglo, cuando la Copa estrenó el partido único para los equipos de Primera División. El formato consistía en que los equipos que disputaban competiciones europeas entraban a partir de octavos de final, que se disputaban a doble partido hasta la final, mientras que las rondas anteriores sí eran a partido único.
Entre 2001 y 2005, 32 de los 40 equipos clasificados para cuartos de final fueron de Primera División (80%) mientras que hubo un 20% de equipos de categoría inferior. Atlético y Granada en 2001, Córdoba y Figueres en 2002 (este último alcanzando las semifinales), Murcia en 2003, Alavés en 2004 (que también llegó a semifinales) y Valladolid y Gramanet en 2005.
No basta con el partido único
Las dos mayores sorpresas de la Copa del Rey en este siglo son las del Figueres y el Mirandés, dos equipos de Segunda B que llegaron a las semifinales en 2002 y 2012. Si Unionistas elimina al Barcelona, sería el primer equipo de 1º RFEF (o Segunda B) en llegar a cuartos de final en una década. El último fue el Racing de Santander en 2014, en una eliminatoria contra la Real Sociedad que no tuvo partido de vuelta porque los jugadores racinguistas se negaron a jugar por llevar meses sin cobrar.
Sin embargo, en los últimos años, ni en 2022 ni en 2023 vimos a un equipo de categoría inferior a Primera División disputar los cuartos. Y una de las razones hay que buscarla en el propio formato, que no es tan propicio a las sorpresas como se vendió al principio. Lo sorteos están condicionados para que los equipos más pequeños se enfrenten siempre a los más grandes, lo que en la práctica limita sus opciones de avanzar.
Los aficionados ya piden una modificación del formato. Eliminatorias a sorteo puro desde una primera ronda con todos los clubes que participan en la Copa del Rey. Esto supondría, para los clubes modestos, quizá más posibilidades de llegar lejos, si se enfrentan a rivales de menor categoría, pero disminuiría la probabilidad de enfrentarse a un 'grande' y hacer taquilla.