Un viaje desde África, un retoque clave de Valverde y una grada... ¡Esto es el Athletic!
San Mamés vibró como pocas veces con el partido de una generación de futbolistas que ha devuelto la ilusión a Bilbao y hace soñar con un título.

Noche grande en Bilbao. De las que pasan a la historia y que solo son comparables con esos inolvidables recuerdos en el viejo San Mamés. Las jornadas que comienzan en las calles y acaban en el césped -o en los bares-. Y ahí, en esos días, aparece el Athletic más que nunca. Y es que es precisamente en esa simbiosis entre la afición y el equipo cuando realmente se puede entender lo que es este club y más aún en esta competición, en la que volverán a estar en semifinales por quinta edición consecutiva. La grada marcó el primer gol de la noche, el público empujó en los peores momentos, respondió como nunca tras un error de Paredes que pudo costar caro en el tramo final y, sobre todo, disfrutó de lo que es este club.
Canteranos luchando, y ganando, ante uno de los mejores clubes del mundo. Sí, es así. Cuando peor iban las cosas y el Barça estaba siendo superior, Ernesto Valverde realizó un cambio en el descanso. Vesga, ya un veterano, abandonó el césped para que entre Unai Gómez, un joven bermeano de abuelo pescador, enamorado del Athletic, canterano y con apenas unos meses en Primera División. El cambio es emotivo, pero aún lo es más teniendo en cuenta que su acompañante en ese momento fue Beñat Prados, otro joven canterano que no llega a la decena de partidos en la élite.
Los dos mejores rojiblancos fueron dos chavales nacidos en 2001 y 2003 ante su primera gran noche en San Mamés. Unai saltó al césped con 1-2 y su influencia fue directa desde el primer momento. Los rojiblancos empataron rápido el encuentro y si pudieron ganarlo fue precisamente por el trabajo que el zurdo realizó en la medular. La medular por decir algo, porque estuvo en todos lados y fue capaz de equilibrar, de rematar o de robar en campo propio, conducir hasta el borde del área y regalarle una asistencia a Sancet que el navarro lanzó demasiado alto.
Una exhibición física y futbolística de Gómez que dio continuidad a la que Prados había realizado en la primera mitad. El navarro está ganándose un lugar en el once ideal a base de recuperaciones, de criterio con balón y, esta noche, de secar a Pedri como lo hizo con el centro del campo del Atlético hace una semanas en el que fue su debut como titular ante su gente. Los dos juntos personifican lo que es este club; añadiendo los minutos de Jauregizar, otro canterano con ficha del filial que sustituyó a Unai cuando sus piernas pidieron auxilio.
Un viaje inolvidable
Si el rendimiento de los dos jóvenes es Athletic, lo sucedido en las últimas 24 horas con Iñaki Williams es Bilbao. Que una afición se paralice para seguir por aplicaciones digitales el minuto a minuto de un vuelo chárter desde París a la ciudad vasca solo porque en él viaja Iñaki, soñando con un partido histórico del delantero. No lo fue en el juego, aún en modo Copa de África, pero se entonó en el momento ideal para marcar el tanto de la victoria. Un gol que nunca hubiese sido posible si Camerún no hubiese remontada a Gambia a miles de kilómetros, en Bouaké.
Iñaki hizo las maletas en cuanto se eliminó de la competición africana, se subió a un vuelo a París, tomó un taxi, se subió a un vuelo privado que llevaba esperándole 24 horas y viajó contra el reloj para estar con los suyos. Con la familia, que suele decir. Y se bajó en Sondika ante la expectación de un grupo de periodistas para mandar un mensaje a la afición. "A ganar, a ganar, que es lo importante". Y así fue. Y por si fuera poco, con gol suyo y con beso al escudo.
Tras el partido y envueltos en una emoción única en San Mamés, la grada cantó "Iñaki, Iñaki Williams". Le empujaron sus compañeros para que comparezca ante su gente e hizo una reverencia. Como un actor en el teatro tras una obra maestra. Merecía la pena porque no todas las noches se clasifica uno a semifinales de Copa. Perdón. Si eres el Athletic, te clasificas todos los años. Al menos desde que se cambió un formato que le sonríe y en el que aún no conoce la derrota en eliminatorias a partido único. Y van 21.