Fútbol

Pokrova, el equipo de soldados ucranianos amputados durante la guerra de Rusia

El conjunto sirve como terapia para superar su trauma y volver a hacer vida normal.

Imagen de los soldados ucranianos del equipo . /Redes sociales del club
Imagen de los soldados ucranianos del equipo . Redes sociales del club
Alex Matabosch

Alex Matabosch

La guerra entre Rusia y Ucrania se ha llevado muchas vidas por delante, ha dejado a familias sin hogar y heridas irreparables en muchos civiles. Esto ha servido de pretexto a este conjunto de soldados ucranianos para, hace unos meses, fundar el equipo de fútbol 'Pokrova'.

Este conjunto cuenta con el valor añadido de que su plantilla está formada única y exclusivamente por soldados ucranianos amputados . Cada uno de ellos con su propia historia pero con el mismo objetivo: poder hacer vida normal en un futuro y hacer terapia a través del deporte rey.

Y es que han encontrado en Leopolis (ciudad Ucraniana) un espacio y un lugar en el que poder desempeñar en la medida de lo posible ese deporte que tanto les gusta : el fútbol.

Mucho más que un entrenador

Su entrenador, Bohdan Melnyk es una de las piezas capitales del equipo. Aparte de la función de docente, intenta hacer de terapeuta con el mero objetivo de hacerles olvidar el trauma de la guerra.

Una función la de terapeuta que a simple vista puede parecer muy sencilla pero que trasciende mucho más allá de lo emocional. Un deporte, el fútbol que utiliza como vehículo a través del cual intenta hacer olvidar cualquier el dolor en las piernas o en los brazos. "Sólo piensan en cómo hacer un pase o marcar un gol", explica Melnyk.

Bohdan afirma que la mayoría de sus jugadores ya jugaban a fútbol antes de que estallase la guerra y que el clima no es un impedimento para sus entrenamientos.

Leopolis como centro de recuperación

Leopolis es una ciudad situada al oeste de Ucrania, a unos 60 kilómetros de la frontera con Polonia. Actualmente sirve como centro de rehabilitación para muchos soldados ucranianos que han sido heridos de gravedad durante la guerra. Todo esto ha servido como excusa para formar allí el equipo de fútbol.

Además, la alcaldesa de Pamplona Cristina Ibarrola ha iniciado el procedimiento para hermanar a la ciudad Navarra con esta ciudad ucraniana.

Trach, uno de los jugadores del equipo, trabajaba en la construcción hasta que se vio sorprendido por la guerra y tuvo que ir a defender a su país. Como consecuencia, perdió una de sus extremidades. Asimismo, pone en valor la importancia de encontrar un espacio para poder volver a disfrutar del fútbol: "Leópolis se ha convertido en un importante centro de rehabilitación. Los muchachos de toda Ucrania pueden tener esta experiencia aquí y luego formar sus propios equipos cuando regresen a sus hogares en otras regiones", explica.

El fútbol como remedio de todos los males

Y es que este es un ejemplo más de que en este mundo hay gente en lugares muy pequeños haciendo cosas muy grandes. Pues nuestro querido deporte tiene que ser inclusivo con todo el mundo y no cerrar las puertas a nadie. Así pues, Trach pone en valor la importancia de apoyar a estos chicos y de no dejarlos solos en ningún momento. "Hemos encontrado lo nuestro. Ahora queremos jugar y competir con otros", explica.

Aquí en España, también existen iniciativas que tienen como finalidad crear espacios seguros para la práctica del fútbol para personas con alguna necesidad especial. En Madrid, nació en el barrio de El Plantío un ambicioso proyecto impulsado por el Colegio de Celia y Pepe en el que niños entre 4 y 16 años con enfermedades neurológicas pueden ejercitarse y jugar a fútbol por las tardes gracias a la ayuda del Atlético de Madrid y su fundación.

Unos proyectos que tienen que servir como ejemplo para que poco a poco, sobre todo clubes de fútbol y asociaciones sigan creando espacios inclusivos para que los más necesitados puedan sentirse futbolistas y puedan hacer lo que más les gusta.