El cuadrado de Xavi destruye el rombo de Ancelotti
El Barcelona se lleva el Clásico de Dallas con goles de Dembelé, Fermín y Ferran. El Real Madrid las tuvo, pero pecó de falta de acierto.

Dallas (Estados Unidos). Algo tiene este Barcelona que ante el Real Madrid se crece. Un equipo que ha aprendido a competir, quizás por encima de sus posibilidades, y que es capaz de anular a los blancos como suele hacerse en el Bernabéu, con orden y pegada. Así se llevó el Clásico de Dallas.
3-0 con una primera parte para ilusionarse y una segunda para lo mismo, pero no por el juego y sí por la irrupción de un nuevo canterano que quiere seguir los pasos de Gavi, Balde y compañía. Fermín entró en el segundo acto y no le gusta el 'unocerismo' de Xavi. Marcó el segundo y le dio el tercero a Ferran tras marcarse un jugadon. El primero lo firmó un Dembélé, que lo celebró como el mayor culé en mitad de los rumores que lo vinculan al PSG.
El Madrid, justamente lo contrario. Su plantilla invita a pensar en dominio. En buen juego. Ancelotti mira al banquillo y ve a Kroos y Modric, como si estuviese viviendo un sueño. Pero cuando va a buscar un delantero centro no tiene ni para hacer un once. Rodrygo y Vinicius se pelean contra todos con un Bellingham que vuela como una mariposa pero no pica como una avispa, que diría Muhammad Alí. El Madrid disparó 27 veces por las 12 del Barcelona. A Carletto le faltan goles y lo sabe, aunque no quiera o pueda reconocerlo.
DEMBÉLÉ
😎 Me reafirmo
Ousmane siempre ha vivido sumido en su universo. Durante unos años fue un islote con destellos de calidad. Una promesa de futuro que sólo sostenía la fe. Hasta que llegó Xavi. Para el entrenador no fue un partido más, lo evidencia el cambio al sistema de cuatro centrocampistas. Y bajo esa estructura el nombre de Ousmane es intocable. Pinchado en banda, fue capaz de sacar ventajas en sus intervenciones. Y además, seleccionando bien.
Suyo fue el primer gol del partido tras una acción nacida desde la pizarra. Allí hizo valer el valor de ser ambidiestro: tiro seco y cruzado, imposible para Courtois. Minutos más tarde, a punto estuvo de hacer el segundo. Entonces Courtois sí hizo aparecer su aura de días grandes. Con cantos de sirena de fondo del Paris Saint-Germain de fondo, Dembélé se postuló por enésima vez como uno de los líderes jerárquicos de este equipo.
VINICIUS
🤔 Hay runrún…
Vinicius me gusta cuando no piensa. Cuando juega por impulsos. Como un caballo al que es mejor dejar libre en el campo que encerrarlo en un establo. La banda izquierda es su campo. Allí hace lo que quiere, lo que le nace. En su nueva posición, Ancelotti le hace pensar demasiado. ¿Ahora tengo que estar por dentro? ¿Ahora por fuera? ¿Tengo que acercarme o alejarme? Demasiadas preguntas. Ya avisamos en Relevo que le gusta el rombo, pero que le estaba costando adaptarse.
Si fuera por él, sería el primero que ficharía Mbappé. Con él muy posiblemente se volvería al 4-3-3 y le dejarían pegarse a la banda, como a él le gusta. Y no tendría que pensar tampoco si tira los penaltis o no. Llegaría el dueño y se evitaría fallar como hoy. Porque a este equipo le falta un nueve. Como el comer. Es un equipo soberbio, también en ataque, pero por muy buen motor que tenga un coche no anda si le faltan las ruedas.
DE JONG
🚨 Poco se habla de…
Por ascendencia y perfil, el vacío de Sergio Busquets sólo es equiparable al de Leo Messi. Al Barça se le marchó una parte del escudo con su adiós y el Barça fue descartando fichajes hasta dar con Oriol Romeu. El de Ulldecona estuvo a la altura de la cita. A su lado, De Jong se autoproclamó líder del centro del campo. Si bien su rol siempre ha estado a debate, en el Clásico demostró que puede actuar como pivote -con Romeu ligeramente más adelantado en salida-.
Apareció cerca de los centrales para recibir el primer pase, se giró cuando hizo falta y no le tembló el pulso a la hora de jugar de espaldas para construir ventajas en salida de balón. Entre él y Oriol Romeu hicieron dudar a Bellingham en la presión. De Jong fue elegido recientemente como uno de los capitanes del equipo. Sobre el verde también se vieron atisbos de rebeldía y liderazgo.
INTENSIDAD
💬 Tengo un Whatsapp para ti...
Oye, Xavi, ¿así está bien de intensidad o no? Lo digo porque el otro día dijiste que el Arsenal había jugado con demasiada. Que para ellos no parecía un amistoso. Por lo que he visto en Dallas, el Clásico tampoco lo ha sido para el Barcelona. Y no sólo por la fea patada de De Jong a Militao. También porque tu equipo lo ha dado todo. Ha ido al choque. Ha competido como si se jugase un título. En definitiva, ha jugado un Clásico, que siempre es una batalla. Quizás la clave de la victoria haya sido esa, la intensidad.
Porque un Madrid-Barcelona nunca es amistoso. Que se lo digan a Carvajal, siempre atento para enzarzarse con un rival o con el árbitro, en búsqueda del beneficio de su equipo. O a Araujo, que va a por cada balón como si jugase en un coliseo. Se agradece que todos, Xavi y Ancelotti incluidos, se tomasen el duelo en serio. Y abrieron boca de lo que va a ser una liga muy competida. ¿Podrá el Barcelona volver a las últimas instancias de la Champions? Con la intensidad de hoy, es posible.
PORTERÍA A CERO
💡 La decisión
Fue el resultado que más repitió el Barcelona el año pasado, el que mejor reflejó lo que era el equipo: capaz de conseguir ventajas y de hacerse fuerte sin balón. El Barça comenzó dominando el partido. En el segundo tiempo, ya sin Gündogan y con la entrada de Modric y de Kroos, el Madrid tomó el mando. La mejora es evidente: cinco goles encajados ante el Arsenal y ninguno ante el Real Madrid. En ataque además, Fermín se encargó de doblar la ventaja.
Cuando el equipo perdió frescura con balón, se mostró cómodo en defensa. Todavía no llegó al nivel de seguridad que alcanzó el curso pasado, en el que se mostró inexpugnable. El Madrid llegó, se encontró con el palo y también con Ter Stegen, el MVP del partido. El alemán sigue siendo capaz de levitar cuando salta hacia un balón. Está en el mejor momento de su carrera.