Cuánto cuesta un campo de césped artificial
El construir un nuevo campo de fútbol es una de las mayores inversiones que debe afrontar un club.

Los campos de fútbol de césped artificial proliferaron como setas a lo largo de la península ibérica durante los últimos años. Los motivos para ello fueron muchos y variados, aunque principalmente se puede resumir en un asunto económico. Una vez que la tecnología avanzó lo suficiente como para desarrollar una superficie que no fuese abrasiva y otorgase una amortiguación similar a la del césped natural, su bajo coste de mantenimiento hizo que, sobre todo, las diferentes administraciones públicas se decantasen por esta solución.
De esta manera, la mayoría de clubes modestos, que hasta la fecha jugaban en vetustos campos de tierra, fueron mudando sus instalaciones hacia el llamado astro turf. Tras este furor por la hierba artificial se encontraba el caucho, un material barato (proviene de neumáticos reutilizados) y que otorgaba la amortiguación deseada. El mismo compuesto que ahora amenaza con la desaparición de los campos de fútbol artificiales tal y como los conocemos. La Comisión Europea ha prohibido la venta de microplásticos a partir de 2031, fecha tope en la que los clubes y Ayuntamientos deberán renovar sus instalaciones.
El precio de los campos de césped artificial
La inversión en un nuevo campo de fútbol es, sin duda, una de las mayores que debe afrontar un equipo de fútbol. Hasta el punto que la gran mayoría de los existentes en España son de titularidad municipal. Es por ello por lo que las administraciones locales son las grandes afectadas por esta nueva normativa europea. La tecnología busca alternativas a la amortiguación de caucho, en un intento de crear terrenos de juego sostenibles que no necesiten el gasto de mantenimiento que sí posee el césped natural. Soluciones que podrían encontrarse en materiales orgánicos como el corcho, los huesos de aceituna o la cáscara de coco.
Hasta el momento, la mayoría de campos de fútbol de césped artificial utilizaban el relleno de caucho. Las famosas bolitas negras con las que todo jugador de fútbol aficionado seguro que ha lidiado en más de una ocasión. Estos terrenos de juego eran algo más costosos de construir que uno de césped natural, sin embargo a la hora de realizar el mantenimiento las diferencias eran notables. Especialmente en un país como España, en el que en algunas zonas el agua tiende a escasear. Si excluimos el precio del suelo, que sería lo más caro, el presupuesto para construir un campo de fútbol artificial se encuentra en torno a los 200.000 a los 300.000 euros, según los trabajos que se necesiten realizar. Por ejemplo, si necesita trabajos de iluminación, equipamiento de gradas o renovación de vestuarios, es probable que las obras superen los 400.000 euros.
Hay que tener en cuenta que antes de instalar el tapete de juego, la construcción de un campo de fútbol requiere una serie de trabajos previos como acondicionar el terreno: la instalación de una red de saneamiento, drenaje y riego, trabajos de cimentación, etc. Dependiendo de la calidad elegida, el césped artificial para un campo de fútbol de unos 90 metros de largo por 50 m de ancho está entre los 70.000 euros y los 140.000 euros. Hablamos siempre de terrenos de juego de tercera generación (3G), con relleno de arena y caucho y homologados por la FIFA. La casa mundial del fútbol recoge en su página web aquellos proveedores y productos que poseen su visto bueno para la práctica del fútbol.
Cuántos campos hay en España
Los campos de fútbol de césped artificial son mayoría en el territorio español. Especialmente, por las características climatológicas del país. En muchas zonas, la sequía es un problema común. Eso hace que se buscasen soluciones que implicasen un menor consumo de agua. Sumado a la titularidad municipal de la mayoría de instalaciones, el poseer un terreno de juego que cuente con un mantenimiento mínimo hizo que durante muchos años se viese como la solución ideal.
En España hay más de 15.000 campos de césped artificial. Es probable que la cifra sea incluso mayor, ya que el último censo realizado data de 2005. En ellos se practica no solo fútbol, sino también otros deportes como rugby o hockey. Por ello, la supresión por otros sistemas de tapete antes de 2031 supone un especial quebradero de cabeza en nuestro país.
De qué está hecho un campos de césped artificial
Simplificando mucho, los campos de césped artificial están compuestos por dos partes. Por un lado, la zona visible. La que emula al césped natural, es de color verde y tiene la misión fundamental de controlar la rodadura del balón. Existen varios tipos, pero la gran mayoría están compuestos de polietileno, al considerarse el material más suave y duradero. Generalmente, la variación suele radicar en la forma y número de filamentos que se le otorga.
Por otro lado está la parte que no se ve. O mejor dicho, se ve menos. Los campos de fútbol artificial requieren de un relleno necesario para la amortiguación de la pisada, así como para mantener la forma deseada. De esta manera, un campo de fútbol 11 puede llevar unos 15 kilos de arena de sílice por metro cuadrado, a los que se ha de sumar el polémico caucho. Un campo de fútbol reglamentario de unos 6.000 metros cuadrados contiene unas 80 toneladas de caucho (unos 13 kilos por metro cuadrado).
En la actualidad, los principales proveedores de césped artificial ya poseen en sus catálogos soluciones de última generación que no requieren del relleno de microplásticos.
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