JUVENIL | R. MADRID 1 - ATLÉTICO 0

Un 'guiño' a los médicos y el apoyo de su familia desde la grada ponen fin al calvario de Enzo Alves en su semana más especial

El delantero de 15 años asistió a Liberto en el 1-0 de los blancos en su primer encuentro a las órdenes de Arbeloa.

Enzo, durante un partido./INSTAGRAM
Enzo, durante un partido. INSTAGRAM
June Lavín

June Lavín

Enzo Alves (15 años) lo ha vuelto a hacer, esta vez con el Juvenil A de Álvaro Arbeloa. Después de unos últimos meses marcados por diversos problemas de espalda (dolores en la zona lumbar y una fractura por estrés) que le obligaron a parar en uno de sus momentos más dulces, el delantero ha recuperado la sonrisa. Y lo ha hecho en División de Honor, una categoría en las que se ha estrenado este domingo y en la que ya ha dejado su impronta. Con el dorsal 28 a la espalda, el hijo de Marcelo asistió a Liberto en el 1-0 que aúpa a los blancos al liderato del Grupo 5 y les permite soñar con la Liga y, también, con la Copa de Campeones, torneo que únicamente disputan los siete primeros clasificados y el mejor segundo.

"Enzo, Enzo, Enzo", coreó la grada en varios momentos del derbi de juveniles. El ariete ingresó al campo en el minuto 78, todavía con el 0-0 en el electrónico. Su irrupción en el primer juvenil llega, precisamente, en un curso en el que los de Arbeloa no habían estado entonados de cara a puerta, con el técnico probando hasta a cuatro futbolistas diferentes (Barroso, Pol Rivera, Roberto y Aimar) en punta de ataque. Enzo, por su parte, tan sólo necesitó seis minutos para marcar la diferencia. En un contragolpe de libro, Liberto encontró al delantero en superioridad numérica en el 84'. Cuando todo hacía indicar que el hijo de Marcelo culminaría la acción con la voracidad y determinación en área rival que le caracterizan, se sacó un taconazo de la chistera que supuso el 1-0.

El disparo de Liberto, previo taconazo de Enzo, superó a Álvaro Moreno, portero del Atlético de Madrid y uno de los nombres propios del encuentro. La locura en la grada fue total, con la mayoría de miradas apuntando a Marcelo, Liam, su hijo pequeño y flamante 'fichaje' del Benjamín A (se estrenó con cuatro goles contra el Fuenteylarreina), y Clarice, su pareja. No eran los únicos: Carlo y Davide Ancelotti, Solari y Granero también presenciaron el estreno del delantero de 15 años y, consecuentemente, triunfo de los pupilos de Arbeloa.

Fin al calvario... y una semana mágica

La asistencia de Enzo y su notable estreno en el Juvenil A blanco llega tras un parón de selecciones en el que formó parte de la convocatoria de la Selección española sub-17. Pese a lo negativo de los resultados, con el combinado nacional fuera del Mundial y del Europeo, el delantero sumó minutos y continúa quemando etapas a un ritmo vertiginoso. Su semana mágica finaliza en el Campo 7 de Valdebebas, arropado por su familia, después de asistir a Liberto y apuntarse un triunfo que puede valer una Liga... y la presencia de los blancos en la Copa de Campeones. Además de sus padres y su hermano pequeño Liam, y en forma de curiosidad, sorprendió la presencia de varios periodistas brasileños en la grada.

Enzo, antes de ingresar al campo, fue uno de los más aclamados por la afición. Se llevó varias ovaciones y, también, el cariño de Arbeloa en el momento previo a realizar el cambio. El técnico recurrió al delantero de 15 años como solución de emergencia a la falta de gol y, sobre todo, de efectividad que tanto estaba condicionando al juvenil merengue, incapaz de encontrar la fórmula para materializar la mayoría de ocasiones que genera por partido. Además, y antes del pitido inicial, el Madrid estaba empatado a puntos (63) con el Atlético, con el golaverage particular también empatado (el envite de ida se saldó con 1-1) y el global, perdido (+54 para los de Luis Bueno y +50 para los madridistas).

No obstante, Enzo entró, mordió y tuvo premio. En un cuarto de hora, además de asistir a Liberto en el 1-0, también dispuso de dos contragolpes en los que, pese a no decidir bien, mostró parte de sus cualidades: velocidad a campo abierto, capacidad para trazar desmarques y, sobre todo, una voracidad contagiosa. Tras la conclusión de los 90 minutos, el ariete fue uno más en la celebración y dejó una imagen que refleja su particular calvario con la espalda. Cuando el resto de sus compañeros se abrazan, con algunos de los integrantes del staff también en la piña, el '28' fue a buscar a los médicos, con los que se fundió en un abrazo. "Sí, sí... Te lo mereces", gritó la afición".