Esther Laborde y ser introvertida en un vestuario de estrellas: "No sabía dónde sentarme... y me tocó al lado de Alexia"
La jugadora del Madrid CFF cuenta cómo fueron los primeros entrenamientos y debut con el primer equipo del Barça: "Estaba cagada".

(Casi) nunca se habla de cómo es ser una persona introvertida en un vestuario de estrellas. De cómo son esos primeros momentos en los que alguien tímido da el primer paso en un equipo nuevo. En Quiero ser como, el programa de Relevo patrocinado por VISA en Youtube, conocimos este miércoles la experiencia de Esther Laborde, una de las canteranas del Barça que tuvo dinámica con el primer equipo en los últimos años.
Te ponemos en contexto: imagina que tienes 15 años, juegas en el juvenil del Barça y te llaman para entrenar con el primer equipo. Impone, ¿verdad? A todo esto se suma que eres muy tímida y reservada. "Estaba cagada. Me puse en la puerta y no sabía dónde sentarme. Me quedé allí hasta que alguien me dijera algo. Me dijeron 'aquí hay un sitio' y me tocó al lado de Alexia. Yo me senté intentando ocupar poco espacio. Y fue la que más me ayudó", destaca la ahora jugadora del Madrid CFF, al que llegó este verano traspasada con una opción de recompra del Barça.
"Mapi, Aitana, Alexia...". Esther Laborde confiesa que "alucinó" con el nivel de las jugadoras con las que compartió vestuario en la pretemporada del primer equipo y en la previa de algunos partidos. "Futbolísticamente hablando había mucha diferencia. Yo venía del juvenil. Encima por la mañana no entrené porque tenía pruebas médicas y pensé que cuando llegara por la tarde iban a decir: '¿Esta quién es?. Cuando me preguntaba la edad, me decían que casi me doblaban. Me dijo Melanie (Serrano) que cuando ella empezó a jugar en el Barça, yo acababa de nacer", relata.
«Alexia me hablaba. Ya con hablarme...»
Entre todas ellas, se detiene para hablar de la actual Balón de Oro. "Alexia me hablaba. Ya con hablarme... Me tranquilizaba porque no sabía qué decir. Estaba muy tímida, pero me trataron como una más", recuerda sobre Alexia, que fue también clave en su debut con el primer equipo ante precisamente el Madrid CFF. "Tenía muchos nervios en el viaje a Madrid. Yo iba deseando que me dieran algún minutillo. No daba un duro por jugar. A la mañana siguiente, bajamos a la charla y me veo yo en el once. Pensé 'qué hago yo aquí'. Había una parte de mí que no quería jugar. Estaba súper cagada. Te lo juro. Estuve súper callada todo el viaje. Encima venían mis padres y mi hermano a verme jugar".
En ese instante antes de saltar al campo, apareció Alexia Putellas. "Me dijo que estuviera tranquila, que jugara tranquila, como yo sé, y que disfrutara. Me tranquilizó mucho. Es verdad que cuando lo pasé mal fue cuando dijeron el once y calentando tenía muchos nervios, pero cuando empezó a rodar el balón se me olvidó todo y estaba como cuando estaba en el B. Disfruté muchísimo", subraya la defensa catalana, que vivió momentos históricos con el primer equipo como el Clásico del Camp Nou, el partido que registró el primer récord de asistencia (91.553 espectadores).
"Me convocaron y no me lo esperaba. Yo no sabía nada y ni siquiera había debutado ni nada. Me envió un mensaje mi entrenador en el Barça B y me dijo que tenía que entrenar con el primer equipo y que contaban conmigo para el Camp Nou. Llamé rápido a mis padres para contárselo. Estaba súper emocionada porque fue espectacular. Fue increíble. No se podía ir con el autobús y nos tuvo que escoltar la Policía para abrirnos paso. No podíamos pasar y no llegábamos. Todo el mundo pitando, todo lleno de gente...", rememora.
Esther Laborde habla de aquella época con mucho cariño. Aprendió y disfrutó. También pasó uno de los momentos más difíciles que ha vivido en el fútbol. Durante aquella pretemporada con el primer equipo, se rompió el cruzado. "Puede que me viniera bien...", apunta, refiriéndose a que le llegó todo demasiado rápido. La defensa catalana, que tuvo claro desde que era muy pequeñita que quería jugar al fútbol, pasó un momento complicado. Pero le hizo ser más madura. Tener las ideas más claras, pese a que admite que "cuesta mucho" irse del Barça.
Sin «espacio» en el Barça
"Necesitaba un cambio de aires mentalmente. Necesitaba irme de allí un tiempo. Al final es que subir al primer equipo es muy difícil. No había espacio, ni hay ahora. Había un tope y quería pasarlo. Es muy complicado intentar aunque sea tener dinámica. Ya no es estar en el primer equipo, sino entrenar. Y creo que irme cedida era una buena opción", argumenta sobre su salida del equipo azulgrana a principios de este año.
El club culé la cedió al Alavés. En Vitoria, le costó adaptarse, pero terminó disfrutando de nuevo de la pelota. "Al principio lo pasé mal porque no conocía a nadie y las tardes las tenía muertas. Me cuesta llamar a mi madre y cuando estaba allí los llamaba por videollamada y a lo mejor estaba una hora o más hablándoles. Sabían que estaba mal porque me conocen. Tuve días de pensar: "me voy". Al principio las tardes eran horribles. Me quedaba en la habitación y mal. Ese fue el principio. Luego muy bien", remarca.
Tras Vitoria tocó volver a Barcelona y tomar una decisión clave: dejar el Barça para marcharse traspasada al Madrid CFF. "Yo llevaba muchos años en el Barça y tenía el sueño de llegar al primer equipo. El irme no fue fácil, pero era lo que necesitaba y quería. No quería volver al Barça B porque había estado en Primera y era dar un paso hacia atrás y en el primer me dijeron que no tenía espacio. Era imposible y lo entendí. Surgió la opción del Madrid, que ya la tenía de antes, y era la que me gustaba". Ahora, en la capital, espera de nuevo su momento. Sigue siendo tímida porque lo que gusta es hablar a través de la pelota.