Un anuncio de pizza de hace 28 años resume la historia de amor-odio de Inglaterra con Southgate
El seleccionador inglés, discutido todo el campeonato pero ahora reconocido, vivió algo parecido tras la Eurocopa de 1996.

Berlín (Alemania).- Es difícil soportar todo lo que le ha dado el fútbol a Gareth Southgate. Hay que estar hecho de una pasta especial para que en 1996, en el partido de semifinales entre Inglaterra y Alemania de la Eurocopa, en un estadio de Wembley que soñaba con repetir, 30 años después, el éxito del Mundial de 1966, fallase el penalti determinante que hizo llorar a todo un país y poder amanecer con "normalidad" al día siguiente. El actual seleccionador inglés estuvo marcado por una jugada que le persigue durante su vida, como reconoció en su autobiografía escrita siete años después: "Me digo a mí mismo que el tiempo ha avanzado, que a la gente ya no le preocupa. Y entonces estoy en el vestíbulo de un hotel y una chica se dirige a su novio y le dice: 'Creo que ese es el tipo que falló el penalti'. 'Shssh', dice él, pero es demasiado tarde". Y así varias veces.
Pero no hay mejor forma que el humor para coger distancia de los problemas y para poder volverse a ganar la simpatía de la gente. Y Southgate se prestó a ello a través de un anunció de Pizza Hut apenas seis meses después de aquella desgracia sobre el verde. Acababan de rodar uno con Pamela Anderson, en aquel momento una de las divas de la televisión estadounidense, y buscaban otro mensaje, otra historia que contar. Aprovecharon lo que generó aquella tanda de penaltis para juntar a los que lo habían fallado en la historia reciente de Inglaterra, entre ellos Southgate. "Estábamos buscando algo divertido y de actualidad, así que decidimos juntar a dos personas que habían fallado un penalti y lo habían superado, hablando con una persona que no lo había superado. Uno se reúne con sus amigos, come pizza y charla un rato y la mayoría de las veces uno se siente un poco mejor después. Además, siempre me gusta un chiste en el que alguien tiene que ponerse una bolsa de papel en la cabeza", contó para New York Times Peter Souters, exguinista de AMV.
Fue fácil localizar a los otros dos jugadores que fallaron un penalti en el Mundial de 1990, Stuart Pearce y Chris Waddle, pero con Southgate fue diferente. Le recomendaron a la agencia que enviaran una carta al Aston Villa a nombre de Gareth para proponerle la idea. "Gareth estaba muy emocionado. Era el chico nuevo que había fallado un penal, así que estaba en el centro de todo, ya que habíamos pasado por lo que pasamos seis años antes", comentó Pearce, bromeando ya sobre el anuncio, cuando en una llamada el central se mostró entusiasmado con la idea.
Aquella tarde de Wembley se vio a Southgate derrumbado, pero arropado después por los compañeros y con la capacidad de, pese a la tragedia colectiva y personal, salir a hablar con los medios de comunicación. "No todo el mundo habría sido capaz de hacer eso. Era un tipo especial de persona", recuerdan en el reportaje. Southgate ha mantenido ese talento, como se ha aprecidado en la sala de prensa después de los partidos de Inglaterra, en los que las victorias, aunque fueran de penaltis o en la prórroga, no eran suficientes. "¿Usted prepara los partidos para divertir a la gente?", le insistieron. Respondió con una sonrisa y gracia.
La escena de aquel anuncio era la siguiente. Pierce y Waddle estaban comiendo pizza en una mesa y Gareth con una bolsa en la cabeza donde solo se le ven los ojos por dos agujeros. Cuando le traen la pizza, se quita la bolsa y los espectadores pueden ver que es él. Una mesa de perdedores riéndose de sí mismos. "Vamos, Gareth, solo me llevó seis años superarlo", dice con una sonrisa Pearce, antes de ofrecerle un trozo a su compañero. Pearce marcó ante España en los cuartos de final de aquella Eurocopa. Southgate, en el momento final, se quita la bolsa de papel y dice: "Muchas gracias, muchachos, me siento mucho mejor ahora". Se levanta para salir del restaurante y se choca contra una columna. "Oh, esta vez ha dado en el poste ", se ríe Pearce, y el eslogan de la campaña es que la pizza de Pizza Hut "siempre da en el clavo".
El anuncio creó una percepción de amor-odio con Southgate, quien en 2016 fue nombrado seleccionador de una generación extraordinaria con la que no ha podido todavía levantar un título pero con la que ha llegado a la final de la Eurocopa de 2021, en Wembley, y a las semifinales del Mundial de Rusia de 2018. Y todo ello entre críticas. Simon Jordan, uno de los referentes comunativos, ha reiterado, pese a pasar a la final, que "Inglaterra ha tenido un cuadro fácil y creo que Southgate debería irse al acabar el torneo porque sus decisiones fueron dudosas".
El exjugador del Real Madrid, Van der Vaart, habló así de Inglaterra: "Qué equipo de mierda son. No quisieron hacer nada... Pasa todo el partido con el culo en su propia área y tiene mucha calidad en el equipo. Es triste". El seleccionador ha ido regateando las críticas con su buen talante, sin una palabra más alta que otra, mientras que sus jugadores le han mostrado un apoyo incondicional, como declaró Rice después de eliminar a Eslovaquia: "Hay jugadores que se dicen unos a otros que falta un minuto y hay esa lucha interior y ese espíritu en nosotros. Tenemos esa unión esta noche, haríamos cualquier cosa para proteger a este entrenador. Sigan adelante y sigan luchando, es un honor ser parte de esto, vamos a seguir adelante".