EUROCOPA | ESPAÑA - INGLATERRA

Dani Olmo creció con un De la Fuente en casa que lo convirtió en un superdotado: "Tácticamente siempre fue un avanzado"

La figura de su padre, Miguel, es clave en la vida del futbolista español, que persigue el MVP de la Eurocopa y su primer título.

Dani Olmo, celebrando el gol ante Francia que metió a la Selección española en las semifinales. /GETTY
Dani Olmo, celebrando el gol ante Francia que metió a la Selección española en las semifinales. GETTY
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Berlín (Alemania).- Desde que se vistió de corto por primera vez en Terrassa, Dani Olmo (1998) tuvo dos entrenadores. Uno era el oficial, tanto en su ciudad como después en el Espanyol, FC Barcelona y cuando inició, con apenas 16 años, su camino en Zagreb. Otro, lo tenía en casa. Le dejaba disfrutar primero, cuando era un bisoño, pero luego le analizaba lo que debía mejorar y le reforzaba lo bueno, le ayudaba a interpretar los partidos y a desenvolverse tan bien en esa posición de ataque que le ha convertido en un jugador de culto, capaz de jugar de interior o de mediapunta, de ser un extremo profundo y de sobresalir a pierna cambiada, incluso a desenvolverse de falso nueve. Porque ahora mismo Dani Olmo, que suma tres goles en esta Eurocopa, es una bendición para cualquier selección.

"Hablamos de cómo mejorar los controles, de cómo orientarme más rápido. No me marcaba errores técnicos o futbolísticos, sino más los de posición. Me decía que tenía que mirar más cómo iba el partido, que pensara en lo que pasaba en el juego. Me enseñaba a leer los partidos", explicaba el catalán en una entrevista a el diario El País. Su padre es Miguel (1966), quien había sido jugador primero en categorías modestas del fútbol catalán y después entrenador, entre otros, de Sabadell, Terrassa o ahora el popular Girona. "Era uno de los entrenadores que yo llamo jornaleros en Cataluña. Que se movía por categorías del fútbol de aquí. Decidió dejar la carrera para centrarse en sus hijos, especialmente en Dani", cuenta Jaume Creixell, mítico entrenador, ya de 82 años, todo un personaje en el césped y en las ondas.

Como jugador, Miguel también era delantero, pero diferente a su hijo: "Era mucho más corpulento. Un 9, un delantero de toda la vida, que fijaba los centrales y un gran rematador de cabeza. Técnicamente, con los pies, le costaba un poco, pero era el tipo de jugador imprescindible en una Tercera o Segunda B de la época porque te bajaba balones, te fijaba los centrales y metía goles. Era un goleador nato. Lo fichamos en 1994 para sustituir a Ángel Dolz, que era otro gran delantero. Pese a que estuvo solo un año en el Júpiter, está muy vinculado al club y siempre va a los eventos de los veteranos. Tengo un gran recuerdo de él, futbolística y personalmente", dijo el presidente del club barcelonés, ahora en apuros, por aquel entonces en Tercera, Julio Nacario.

Una vez retirado, Miguel Olmo estudió el Curso de Entrenadores y allí coincidió con unos de sus valedores, y ahora su amigo. Él es Javier Salamero, vinculado en los últimos años al Girona, pero antes en Sabadell o Nàstic. "Fue mi segundo en el Girona, en la campaña 2008-09. Salvamos la categoría en Segunda. Él se quedó luego de primero. Después, en Sabadell, y teniendo en cuenta que era un excelente entrenador, le dije que viniera conmigo", explica.

Y en Sabadell dan fe de la personalidad de Olmo: "Era un gran gestor, siempre quedaba bien con todo el mundo, siempre palabras bonitas. Tiene muchas similitudes con De la Fuente", explica un extrabajador del CE Sabadell, a lo que Salamero asiente: "Sí, es una buena comparación. Su talante era parecido". "Era simpático, pasional, trabajador, puntual... Se iba el último, me habló siempre muy claro y a la cara. Quiero más a esa gente", declaró Salamero. Como entrenador, los éxitos de Olmo no fueron extraordinarios, sí notables, con su mejor bagaje de dirigir 44 partidos en Segunda A.

Pero seguramente la mayor labor de Miguel ha sido la de guiar tanto a Dani como a Carlos, un mediapunta de "mucho nivel" que juega en el San Cristóbal de Terrassa, en la Superliga Élite catalana. "Es muy acertado, es un padre y entrenador que tiene una buena lectura del juego. He asistido a conversaciones con su hijo. No era duro, sino todo lo contrario, siempre hablaba desde el análisis y la propuesta de mejora", comentó Salamero, a lo que asienten también excompañeros de Olmo contactados por Relevo en la cantera del FC Barcelona: "De cadete jugaba de delantero, luego de extremo y fue ahí cuando sobresalió; y fue gracias al padre, le dio muchos conceptos, el padre le hacía clases y Dani era un avanzado tácticamente".

La decisión de Miguel de que Dani saliera del Barça rumbo a Croacia

En la vida y en la carrera de Olmo hay una decisión controvertida y quizás inexplicable en su momento, pero acertada y determinante con el tiempo. Ocurrió cuando el futbolista tenía 16 años. "Recuerdo ese día. El Barça decidió que no lo incluiría en la plantilla del Juvenil A, sino en la del B, y el padre decidió que lo mejor era irse. Y se fueron a Croacia", comentó una de las personas que mejor conoce a la familia Olmo.

El futbolista debutó con 17 años en Primera en las filas del Dinamo de Zagreb y durante dos cursos fue alternando el primer equipo con el filial hasta que se consolidó. Su desarrolló en el mundo del fútbol llegó a España, por lo que también entró en el círculo de internacionales: lo fue con la Sub-16, Sub-17 y Sub-18, y ahí estaba siempre su padre, a su lado, orientándole de la mejor manera posible. "Le salió bien, pero lo de irse a Croacia al principio no lo entendía nadie", comentó una persona vinculada al fútbol base del Barça por aquel entonces. "Su padre siempre le aconsejó bien. No se equivocaron", asevera Creixell.

A partir de ahí todo es historia. También los cantos de sirena de Croacia para que Dani Olmo cambiará su nacionalidad y jugará con la selección de Modric. El gobierno le prometió una rápida nacionalización. Pero él quería jugar con España. En Croacia, Olmo entendió la vida. "Cuando sales del Barça no es todo de color rosa, y en Croacia lo entendí. Me hice un hombre en todos los sentidos, tanto dentro como fuera del campo", dijo en Dazn en 2023. Y de ahí a poder la estrella de la Eurocopa con el título y el pichichi bajo el brazo.