EUROCOPA | ESPAÑA - INGLATERRA

España se despide eufórica del circo itinerante de Aasen donde ha cocinado esta Euro por 3 millones

La Selección abandona su lugar de concentración durante un mes y pone rumbo a Berlín. La RFEF, muy satisfecha con la crítica a un Media Center para la prensa en el que invirtió un millón de euros.

Las carpas levantadas en Aasen para dotar a la Selección y los profesionales que la rodean de todas las comodidades. /GETTY
Las carpas levantadas en Aasen para dotar a la Selección y los profesionales que la rodean de todas las comodidades. GETTY
Manuel Amor
Alfredo Matilla

Manuel Amor y Alfredo Matilla

Berlín (Alemania).- La Selección ha puesto hoy punto y final a su concentración en la Selva Negra. Se entrenó esta mañana por última vez en la ciudad deportiva de Aasen, un remanso de paz al lado de Donaueschingen, y esta tarde irá por carretera hasta Stuttgart para coger allí el vuelo que les lleve hasta la final de Berlín. Y lo hace con tanta ilusión e euforia como nostalgia. Pese a las críticas iniciales por haber permanecido aislados y demasiado lejos de todas las sedes donde debía competir, la realidad es que técnicos, jugadores, profesionales de la RFEF y hasta los periodistas más ácidos coinciden ahora en que, con algunos matices y mejoras: "Hemos estado como en casa".

Una prueba irrefutable de esta sensación se ha demostrado hoy mismo alrededor de la Roja. Si en otras fases finales, cuando triunfaba y llegaba a la final, acudía a la ciudad en cuestión prácticamente desde el mismo punto en el que superaba las semifinales, ese plan ha cambiado por completo. No sólo es que esta vez no ha seguido la misma hoja de ruta, sino que, además, se ha exprimido la permanencia en el Hotel Der Öschberghof hasta el último segundo. De hecho, España se ha entrenado en la previa en su campo habitual de entrenamiento y no lo hará en el escenario donde se medirá a Inglaterra, en el Olympiastadion. Por una cuestión de superstición y querer mantener las rutinas que han funcionado, y sobre todo por las comodidades que han tenido este mes. Casi tres millones de euros tienen la culpa.

Ese es el montante que la Federación, según ha podido saber Relevo, ha invertido en una concentración que ha rozado la perfección según la opinión de sus protagonistas. Y este presupuesto no sólo incluye una carpa espectacular con un gimnasio imponente que a veces parecía una discoteca de las más punteras en Ibiza. También contaba con una sala especial para los médicos, fisioterapeutas y recuperadores que ya quisieran muchos centro de salud, y unos vestuarios y duchas a la altura de las circunstancias. Pero en ese gasto aprobado hace casi un año por la Comisión Económica de la RFEF también estaba el Media Center. Un espacio donde los periodistas realizaban sus labores diarias, donde se desarrollaban las ruedas de prensa de los jugadores y donde se han llevado a cabo las entrevistas individualizadas con los enviados especiales españoles desplazados a Alemania.

Esta carpa, dotada de confortables mesas de trabajo, pantallas LED de última generación y una veintena de cabinas para poder realizar las entrevistas con intimidad, ha costado alrededor de un millón de euros, según diferentes fuentes consultadas en la RFEF. Ahí también se incluye la comida que un servicio de catering especializado servía cada día a los profesionales al término de la atención de los internacionales a los medios de comunicación. El espacio donde la prensa ha trabajado, dotado también de un completo sistema de refrigeración, ha aguantado firme a prueba de bombas tras varias tormentas de verano que hicieron tambalear todas las lonas.

Si volvieran a elegir, repetirían

La Selección venía presumiendo de instalaciones desde hace meses. Varios trabajadores de la RFEF, líderes de sus diversos departamentos (staff técnico, comunicación, marketing...), habían visitado las instalaciones varias veces desde mediados del 2023, que fue cuando la Federación se adelantó a otras selecciones que querían arrebatarle el terreno. Es cierto que España debía debutar a 747 kilómetros de allí, en Berlín, donde ahora va a cerrar una brillante competición. Pero los jugadores y capitanes no dudaron cuando les hablaron de las comodidades que iban a tener. Lo único malo es que, en esas visitas, la RFEF volaba a Zúrich para luego llegar a la Selva Negra en coche conduciendo una hora y cuarto y luego no pudo repetir. La UEFA, en plena competición, no permite a las selecciones salir del país que acoge la Eurocopa, en este caso Alemania, y todos los traslados deben de hacerse desde ciudades que pertenezcan al país. En este caso el enlace habitual utilizado por la Roja ha sido Stuttgart.

Imagen panorámica del Media Center en el que ha trabajado la prensa española en Alemania.
Imagen panorámica del Media Center en el que ha trabajado la prensa española en Alemania.

Pero a nadie le ha importado dentro de la expedición. El lugar donde este mes se ha preparado a conciencia la Selección, y que abandona este mediodía, ha sido utilizado a lo largo de los años por el Barcelona en 2021 -mientras Pedri hacía de las suyas en los Juegos de Tokio-, por Bayern, Dortmund y Wolfsburgo, entre otros clubes alemanes, o por el Liverpool. Se puso tan de moda desde el Mundial 2006 que ahora Xabi Alonso copiará el destino para que su Bayer Leverkusen realice aquí un stage de pretemporada entre el 28 de julio y el 2 de agosto.

De la Fuente siempre se ha mostrado muy contento por las instalaciones que logró atar Albert Luque, exdirector de la Selección. Si en esa improvisada ciudad deportiva tiene todo tipo de facilidades para reunirse con su staff, proyectar vídeos o dar charlas con una media de 20 grados de temperatura, las facilidades encontradas en el hotel de concentración son cinco estrellas. Destaca por unos campos de entrenamiento -Sportplatz, a cinco minutos de distancia- del SV Aasen en mitad de la naturaleza, por su spa de última generación para esa necesaria regeneración futbolística, por estar dotado por un gimnasio impresionante, por sus 127 habitaciones confortables con suites lujosas (hasta 650 euros la noche) y por el enclave, a poco más de una hora de los aeropuertos de Zúrich, Stuttgart y Friburgo, y a un paso de la Selva Negra y del Lago Constanza.

Toque de queda en España

La concentración de la Selección ha tenido un claro sabor español desde el inicio. El hotel donde se ha hospedado, y donde hoy se recogían más de 70 bultos cargados de material, pertenece a los descendientes de los hermanos Theo y Karl Albrecht, propietarios de un pequeño negocio de alimentación que su familia gestionaba desde el año 1913 y que se conoció, por la conjugación de sus apellidos, como ALDI. En España ya cuentan con más de 400 establecimientos. Ellos, y los responsables que regentan el parador, terminaron de convencer a la Federación con una clara justificación: si lo que buscan son campos de entrenamientos con la mejor hierba posible, este es su sitio. Por algo las instalaciones cuentan con un impresionante campo de golf con hasta 45 hoyos.

Eso sí, la prensa española ha tenido que sufrir los estragos de tener que desplazarse muy lejos cada tres o cuatro días para acudir a los partidos desde la Selva Negra. Primero a Berlín en el debut contra Croacia (747 kilómetros). Luego a Gelsenkirchen, a 600, para el duelo ante Italia. En el tercer partido de la fase de grupos contra Albania, a Düsseldorf (500). Y ya en las eliminatorias, a Colonia para el partido ante Georgia (500), a Stuttgart en los cuartos contra Alemania (123) y a Múnich en las semifinales ante Francia (342). Cada vez que se emprendía el viaje de regreso a Donaueschingen, el sentir general de todo el mundo alrededor de la Selección era de nuevo el mismo: "Qué bien, volvemos a casa". Y siendo reconfortante, ahora esa frase cobrará más sentido que nunca. Pase lo que pase en la final, después de Berlín, toca volar a España.