OPINIÓN

Lamine y Nico Williams responden a "esta España no tiene talento"

Antes del torneo, y tras el Mundial de Catar en 2022, los titulares iban cogiendo un mismo tono: "Esta Selección no ilusiona". No gustaba. La prensa no detectaba grandes nombres, aunque a algunos como Rodri la ausencia casi total de su figura en redes le alejase de una conversación a la que pertenece, ni señales para que un equipo que no ganaba un gran título desde 2012 lo volviese a hacer. La Federación, con toda la podredumbre interna que arrastra, generaba una antipatía que se confundió con injusticia. En vez de hablar de este equipo por sus jugadores, potencial e idea, se hizo en base a un Excel que rellenar con prejuicios y frases hechas. La que ilusionaba, Inglaterra, sucumbió por aburrimiento ante la que realmente ilusionó. Porque el fútbol será siempre más grande que el alegato previo.

El primer gol de España es un retrato de su torneo. El gol de Nico Williams (MVP de la final) a pase de Lamine Yamal (el mejor joven de la Eurocopa) aglutina el verdadero salto de nivel de este equipo, o si no, su imagen renovada, como una colada recién sacada de la lavadora con olor a nuevo. Dos futbolistas que en 2022 no estaban y que han redibujado la sonrisa diezmada de la Selección, porque la clave en ellos ha sido precisamente esta, su forma de entender la competición: con bromas, una jerga relajada más propia de un instituto que de la élite, contestando con una indiferencia feliz y blanda a todos los que seguían señalando con recelo la falta de talento sin atender a que España lo tenía, y aunque no a cantidades industriales como Inglaterra o Francia, sí con una intensidad mayor.

Lamine Yamal ha saludado al rey como quien saluda a un colega tras el verano, después de meses sin verse. Ha entrado al campo bailando, abstraído en una realidad a la que se anticipa, como cuando ha dejado a Morata solo ante el portero tras un pase fino, una bofetada suave que ya es marca de la casa. Cuatro asistencias en su primera Eurocopa, siendo menor de edad, para quedarse a solo tres del récord histórico de las Euros, que posee Cristiano Ronaldo. Suyo es el futuro que él mismo ha aprendido a conjugar.

Se suelen caer en tópicos cuando se dice que "esto es un equipo", pero a decir verdad, España ha demostrado el valor del tópico como espacio común: lo ha llenado de significado en una competición que ha descubierto vacíos terroríficos en el resto de grandes selecciones. Francia, Inglaterra y Portugal, todo países con una lista de estrellas amplísima, han chocado ante su propia identidad, que no ha existido más allá de adaptarse a su propia mediocridad. Para ganar hace falta algo más, un punto de rebeldía, de fe y de fuego interno. Y sí, también llenar los tópicos, hacer honor a verdades que están ahí desde que el fútbol es fútbol. Y Luis de la Fuente ha logrado vestir de ilusión a unos aficionados que decían alejarse, convenciendo a la misma prensa que meses antes apuntaba a un letargo largo, a una ausencia de talento que, al final, ha terminado por atropellar su propio discurso.