El 'fichaje' de la Selección es Pedro Chueca: vuelve el fisio estrella tras ser operado a corazón abierto
Su retorno devuelve la normalidad a la Peña El Fary, una liturgia que celebran los médicos, fisios y utileros en la mañana de los partidos que se disputan en cada concentración.

La de este lunes no será una concentración corriente para la Selección. Si el reencuentro de los internacionales se aguarda en Las Rozas con especial excitación, poco o nada tiene que ver con los ecos de una ausencia por renuncia (Brahim) sino por una presencia que se traduce en la mejor de las noticias: el regreso de Pedro Chueca tras ser operado a corazón abierto. El fisioterapeuta estrella del equipo nacional, una institución en el fútbol, se ausentó de las dos últimas citas por un aviso que le lanzó el cuerpo y que se atajó a tiempo.
Según fuentes próximas a la Federación, Chueca (63 años) notó en octubre que un gemelo se le quedaba "enganchado", un indicio de que el problema que le rondaba podía ser circulatorio. Las pruebas médicas a las que se sometió descartaron la existencia de un trombo en la pierna ―algo que se temía―, pero revelaron niveles demasiado altos de colesterol que ya le estaban afectando al corazón. El diagnóstico de su cardiólogo fue concluyente: debía pasar por el taller para subsanar un desorden que tenía riesgo de derivar en algo mucho más serio.
La intervención cardiaca, que se calendarizó para finales de ese mismo mes de octubre, fue delicada, aunque quienes mejor conocen a esta leyenda de la fisioterapia aseguran que la enfrentó con optimismo y humildad, borrando cualquier síntoma de importancia y entrando a quirófano entre chascarrillos. En un lenguaje alejado de tecnicismos, y que rebaja la verdadera trascendencia del hecho, fuentes consultadas por este medio afirman que la operación consistió en "cambiarle la arteria obstruida por otra limpia y así limpiarle la zona del corazón afectada". Han transcurrido poco más de cuatro meses de aquella aventura y Chueca está completamente repuesto. De hecho, hace bastantes semanas que se reincorporó a su clínica privada y recuperó el ritmo frenético de su agenda.
La Peña 'El Fary' y una costumbre
Con la vuelta de Pedro Chueca al ruedo, se recuperan las manos que más han cuidado y reparado a la Selección, pero también se restaura una liturgia que sin él en Las Rozas rechinaba, la de la Peña 'El Fary'. Así se bautizó hace años a una reunión que celebran los médicos, fisios, utileros y demás personal de la Federación en la mañana de los partidos que se disputan en cada concentración. Una suerte de chupinazo, entre la costumbre y la cábala, en el que se comparten viandas y anécdotas para renovar 'los votos' de un grupo muy cohesionado.
La ausencia del tótem dejó coja a una Peña que le recibirá este lunes con más de un brindis, también conscientes de que deben exprimir cada trabajo y empaparse de él porque el reloj empieza a tocar a retirada. Chueca cumplirá 64 años en la próxima Eurocopa y en su programa está dar un paso al lado y abandonar la primera línea. Después de más veinte años con la maleta a cuestas en aeropuertos y más lejos de su casa que dentro, prevé dejar sitio a manos más jóvenes. Si le dejan…

Su figura es una de las más reputadas y respetadas en el fútbol, en particular, y del deporte, en general. Tan alérgico a los focos como pertinaz con las lesiones, su labor ha sido esencial en la cosecha de éxitos que han quedado en el recuerdo. Pocos aficionados lo saben, pero sus dedos deberían figurar en el Museo del Real Madrid, junto a la Séptima Copa de Europa. En 1998, él ya era una celebridad en el club y el santo al que los jugadores rezaban. Fue Mijatovic quien se encomendó a sus manos en los días previos a aquel encuentro contra la Juventus.
Juan Muro, exfisioterapeuta blanco y uno de sus discípulos con más prestigio, lo recordó así en una entrevista en Relevo: "En el entrenamiento de antes de viajar a la final notó un pinchazo en el sóleo. 'No me lo pierdo ni loco', decía Pedja. Y habló con Chueca. Él era su hombre de confianza. Estuvo durante toda la noche con él, dándole confianza y aplicándole diferentes metodologías de tratamiento. Siempre con el escenario en la cabeza de que iba a estar listo. Ahí nadie sabía nada, todo quedó en un tema con los médicos. En la sesión previa a la final, con toda la prensa, tuvimos que trazar una estrategia para mantenerlo en secreto. Mijatovic solía entrenar con calcetines cortos y sólo ese día se entrenó con medias altas para ocultar el vendaje. Tras el tratamiento superó el test de forma fantástica y metió el gol decisivo".
La confianza ciega de Raúl y su 'fichaje' por Ramos
Esa seguridad en sus sesiones y métodos no fue exclusiva del delantero montenegrino. A lo largo de más de veinte años de carrera, a Chueca le han puesto velas con asiduidad desde los Galácticos hasta Cristiano pasando por Ramos, que fue quien le 'fichó' para trabajar en la Selección de forma ininterrumpida. Los primeros que le entregaron sus músculos y sus carreras, sin reservas públicas, fueron Fernando Hierro y Raúl. De hecho, el que fuera siete del Madrid y de España se lo llevó al Mundial de Corea y Japón (2002), con Camacho en el banquillo. Pretendió repetir en el Mundial de Alemania (2006) y se encontró con la negativa de Luis Aragonés, entonces seleccionador.
Esta prohibición del Sabio, que no quería que cada jugador se llevara a su propio fisio, no gustó nada al madridista, cuya relación con el técnico empezaba a agrietarse. Del Bosque mantuvo la línea trazada por Luis y fue Lopetegui quien alzó la mano. En una concentración en León ante Liechtenstein, en septiembre de 2016, Sergio Ramos se lo llevó con él. Y hasta hoy.

El central del Sevilla es un incondicional de Chueca. Tanto que fue uno de los que se reunieron con José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, para quejarse de su despido del club de Chamartín, en 2015. El doctor Jesús Olmo, entonces jefe de los servicios médicos madridistas, decidió reestructurar el departamento y lo desmanteló. Puso en la calle al grueso de profesionales de confianza de la plantilla: el traumatólogo Paco Morate, el recuperador Santi Lozano, los fisios Juan Muro, Carlos Heredia, Dani Pirri (hijo de Pirri, presidente de honor)... y al propio Chueca. Los pesos pesados del vestuario tenían puesta su fe en él. Y muchos la siguen teniendo, pues continúan visitando su consulta de manera externa para rehacerse de contusiones, aliviar sobrecargas, pasar revista a lesiones o vigilar factores que pueden desencadenar algún problema físico.
Un trabajo que, superado el pequeño imprevisto médico, volverá a desempeñar a partir de este lunes en Las Rozas de cara a los partidos contra Colombia (22 de marzo) y Brasil (26). Aunque antes de acercarse al pie del cañón, lo primero que hará será tocar la puerta de la Peña 'El Fary'.