Las heridas sin cerrar de los insultos racistas en Inglaterra
Saka, Rashford y Sancho fallaron los penaltis decisivos de la última final de la Eurocopa y los tres recibieron insultos racistas en redes sociales.

Inglaterra perdió en su casa la final de la última Eurocopa. En Wembley, contra Italia y con todo el país detrás, una tanda de penaltis privó a los ingleses del título, como ya había sucedido en 1996 con Gareth Southgate, ahora entrenador de la selección. Hubo tres fallos aquella tarde: Marcus Rashford, Jadon Sancho y Bukayo Saka. Los tres habían entrado como suplentes, dos de ellos específicamente en los últimos instantes de la prórroga para ejecutar el lanzamiento.
En las horas posteriores a la tanda de penaltis, mientras Londres protagonizaba escenas lamentables entre sus hinchas y la policía, con alcohol y decepción a partes iguales, los tres recibieron cientos de mensajes negativos. Los increparon por no marcar los lanzamientos decisivos y por privar a Inglaterra de la Eurocopa. Pero también por ser negros.
A la mañana siguiente, en Whitington, cerca de Mánchester, un mural de Rashford apareció lleno de pintadas contra él. Estaba su cara manchada con insultos escritos en azul. "Mierda". "Bastardo". Duró poco: muchísimos aficionados se acercaron a la zona para pegar papeles de colores con mensajes de cariño hacia el futbolista inglés, recortaron corazones rojos y también una bandera de Inglaterra. Convirtieron un acto de vandalismo en todo lo contrario. Tradujeron los insultos en muestras de amor. El mural fue portada en todos los periódicos junto con el comunicado que el propio Rashford publicó al lado de la foto suya tras fallar el penalti: "Los mensajes que he recibido hoy han sido abrumadores. Haber visto la respuesta de los aficionados en Withington me ha tenido al borde de las lágrimas durante todo el día. La comunidad que siempre me abrazó continúa sosteniéndome. Soy Marcus Rashford, tengo 23 años y soy un chico negro de Withington y Wythensawe, al sur de Mánchester. Si no tengo nada más, al menos tengo eso. Volveré más fuerte", decía.
La Federación, los clubes ingleses, alguno europeo y hasta el primer ministro británico, Boris Johnson, condenaron los insultos racistas en público. Condenaron el abuso e hicieron un llamamiento para que las compañías de redes sociales persiguieran más seriamente este tipo de mensajes. Tres años más tarde, Inglaterra vuelve a otra Eurocopa como una de las grandes favoritas al título y sueñan con volver a ganar tanto tiempo después. Rashford y Sancho, eso sí, se han quedado fuera de la lista.

Aunque todavía hay problemas que se mantienen. Según la Asociación de futbolistas, ellos no creen que las autoridades estén haciendo lo suficiente para combatir el racismo. Esta temporada sólo en Premier se han reportado numerosos casos de abusos racistas a jugadores como Ivan Toney, Jackson, Gibbs-White o Udogie, por citar cuatro. Aún queda terreno por recorrer en Inglaterra para que las redes sociales, tan presentes hoy en día, no sólo amplifiquen el mensaje… sino que también lo mejoren.