EUROCOPA | ESPAÑA - ALEMANIA

Los secretos de la inolvidable arenga de Luis Aragonés sobre 'Wallace': "Yo no jugaba y me ponía en primera fila"

Palop, Marchena, Juanito y Sergio García aportan nuevos testimonios sobre aquella arenga del seleccionador, antes de la final de la Eurocopa de 2008, que tan bien vendría hoy.

Luis Aragonés, durante una charla./CAPTURA SEFÚTBOL
Luis Aragonés, durante una charla. CAPTURA SEFÚTBOL
Alfredo Matilla

Alfredo Matilla

Stuttgart (Alemania).- Luis de la Fuente tendrá que dar hoy una de las charlas más importantes de su larga trayectoria deportiva a una Selección con 26 estrellas que no tienen techo. Por la mañana -cuando se centre en los conceptos técnicos-tácticos y la estrategia-, y ya a primera hora de la tarde -cuando dé la alineación antes de poner rumbo al estadio-, el técnico riojano deberá dar ese plus de motivación que todo equipo necesita antes de una gran batalla. Y los que le conocen bien aseguran que está deseando arrancar: es un maestro de la oratoria que "aporta conocimientos y los mezcla con mucho sentimiento". Por algo es profesor en el curso de entrenadores. Pero si acaso tiene dudas, puede inspirarse en los maestros.

Antes de un España-Alemania como el de esta tarde (18:00 horas, La1) a todos los aficionados al fútbol nos viene un nombre concreto a la cabeza: Luis Aragonés (1938-2014). El de Hortaleza era Sabio porque manejaba los tiempos y los escenarios. El ya desaparecido entrenador dejó mil estampas como jugador y técnico, como aquella dirigiendo un calentamiento en El Plantío con una pelliza o sus careos con Etoo en el Mallorca. Pero no hay imagen más poderosa que la de su reunión con los internacionales españoles antes de la final de la Eurocopa 2008. Aquella sesión del 29 de junio, por las formas, el tono y la reacción del respetable fue mítica. Normal que la Federación la convirtiera en un emocionante documental de una hora 10 años después como homenaje a los campeones y, sobre todo, a su mentor.

En aquel salón del Hotel Hilton Plaza de Viena, estaban 23 jugadores que, a veces, sueñan con aquellas escenas que pasaron a la historia: Casillas, Reina, Palop, Ramos, Arbeloa, Albiol, Puyol, Marchena, Juanito, Capdevila, Fernando Navarro, Xavi, Xabi Alonso, Cesc, Iniesta, Silva, Senna, De la Red, Cazorla, Torres, Villa, Güiza y Sergio García. Muchos de ellos, sobre todo los grandes baluartes, se han pronunciado muchas veces a lo largo de estos 16 años que han pasado. E incluso a algún otro ya le da hasta pereza volver con las batallitas del pasado y prefiere mirar hacia el futuro por sus nuevas responsabilidades. Por eso, lo atractivo también era conocer otros puntos de vista diferentes de aquel discurso que fluctuó entre la épica y el humor pero que, sin duda, llegó al alma de todos y tuvo una eficacia decisiva.

"Te tronchabas... Era imposible no hacerlo"

Carlos Marchena

Carlos Marchena, uno de los centrales de cabecera del técnico, les daba mucho valor a aquellos mítines porque sembraron la semilla para lograr luego el Mundial: "Las charlas eran míticas. Nos reíamos mucho. Te tronchabas. Era imposible no hacerlo. Como jugador ves su forma de hablarnos como una táctica para liberarnos. Luego, con la perspectiva del tiempo y más pensando como un entrenador, ves claramente cómo lo controlaba absolutamente todo. Cuando quería quitarte presión intervenía para lograrlo. Si buscaba más concentración, tocaba la tecla adecuada para conseguirlo con la misma facilidad. Tenía todo bajo control. Era un maestro. Éramos un grupo muy unido también gracias a él. Me recuerda a esta Selección, donde todos los egos están muy controlados y el colectivo está por encima de lo individual".

Hasta para los que no jugaron ni un minuto en aquella fase final, como Andrés Palop, aquello fue inolvidable: "Sus palabras eran motivantes. Yo iba de tercer portero y a priori no iba a jugar nada, como así fue, pero me ponía en primera fila para escucharle. Me gustaba lo que transmitía y lo que decía. Sinceramente, cuando se equivocaba en los nombres, creo que lo hacía adrede para romper esa tensión que podía haber antes de un gran partido. A Luis lo conocí en dos etapas. En el Valencia, cuando subí desde el filial, y luego con la Selección, y puedo decir que para mí fue una persona que, a nivel de transmisión y comunicación, era único. Y nos hacía sentir lo que el partido demandaba en cada momento. Fue un placer poder pertenecer a aquella generación y tener un seleccionador como él. Sus mensajes eran muy motivantes y llegaban igual para los que jugaban más como para los que jugaban menos. Te ponía la piel de gallina. Cuando un jugador siente eso, va a muerte".

Un genio de la persuasión

Luis Aragonés comenzó aquel stage en Austria con una frase legendaria: "Yo era malo, pero muy listo". Esa fue la primera toma de contacto con su plantilla en el hotel de concentración de Neustift después de haber pasado uno días -o semanas e incluso meses- muy duros por los irregulares resultados y por el hecho de haber dejado fuera de la convocatoria a Raúl. Un ruido que acabó convenciendo a Ángel María Villar a apalabrar la llegada de Vicente del Bosque en cuanto la expedición volviera a casa. Pero Luis ya tenía superados los efectos de la exclusión del 7 del Real Madrid. Lo que realmente le importaba era la mella que podría haber hecho en sus jugadores el runrún del último amistoso disputado en Santander (1-0 ante EEUU). La Selección no enganchaba y llegaba a la Eurocopa cogida con alfileres. Utilizó la crítica como motivación. Hizo una piña, similar a la actual, y ahí comenzó a fraguarse el éxito.

Pese a que España no aparecía favorita en las apuestas y que el equipo no inspiraba confianza, el ayudante y escudero de Luis Aragonés, el legendario Jesús Paredes, tenía la sensación de que algo grande se estaba cocinando a los pies de los Alpes. De ahí que, casi sin avisar, sólo a unos cuantos compinches, pusiera cámaras ocultas en las dependencias donde la Selección trabajaba a diario. Y uno de esos espacios elegidos fueron los salones de conferencias donde se producían aquellos legendarios discursos. "Yo, si con este grupo no soy campeón, es que soy un mierda", fue otra de las grandes sentencias de Aragonés para ir abriendo boca. Los jugadores, cariñosamente le imitaban a escondidas y se tronchaban de la risa. Una vez apartados los veteranos que no comulgaban con sus ideas, los demás mataban por su entrenador.

"Ni cuartos, ni hostias. Hemos venido a ganar. Somos los mejores. No hay nadie mejor y lo vamos a demostrar", insistía una y otra vez el seleccionador, recuerda uno de los jugadores que atiende a Relevo encantado pero que prefiere mantenerse en la sombra. "Y repetía eso de 'nos han matado, pero aquí estamos y no para pasar de cuartos". Juanito, el líder del Betis, da fe de que aquellos cara a cara con Luis valían tanto o más como la preparación en el campo: "El 'Viejo' supo darle la vuelta a todo con su manera de ser y con sus anécdotas en el vestuario".

Luis Aragonés celebra la Eurocopa 2008 con los jugadores. AP PHOTO
Luis Aragonés celebra la Eurocopa 2008 con los jugadores. AP PHOTO

Tras una fase de grupos triunfal frente a Rusia (4-1), Suecia (2-1) y Grecia (2-1), frente a Italia Luis comenzó a calentarse para encarar los cuartos de final y superar una barrera que hasta entonces era maldita. En la previa se encendió: "No nos comemos el engaño. Esperamos y después metemos la pierna larga". Y mezclaba los mensajes concretos con algunos detalles irónicos y subliminales: "Yo a Cassano le expulsaba. Y al árbitro primero dos, luego otros dos y una palmadita en el culo. Yo es que me aprendo el nombre de los linieres y les dejo rotos". Aquella victoria en los penaltis acabó por empoderarle. Sus monólogos posteriores fueron para enmarcar. Sergio García los recuerda así: "Estaba siempre muy metido y trabajaba cada partido a conciencia. Conocía mucho a los rivales. Disfruté mucho. Al máximo, porque no es está todos los días en un campeonato así. Sus discursos quedarán en el recuerdo".

Una vez en semifinales contra Rusia, se destapó con bromas cariñosas con la Reina. Xavi no sabía dónde meterse. Y para la previa de la gran final llegó el plato verdaderamente fuerte. El míster venía hablando de "Wallace" por Ballack, delante de todos, cuando lo veía en algún partido por la tele. No sabía pronunciarlo. Y como vio que el personal lloraba literalmente con su dicción, de aquello hizo un lema que llevó por bandera. Más tarde ya había aprendido perfectamente a nombrarlo, porque en las reuniones del staff técnico así lo demostraba, pero con ese punto campechano, ese deje paleto que dejaba caer voluntariamente y su inconfundible estilo desenfadado al hablar, vestir y caminar sabía que se metía a los jugadores en el bolsillo. Así que en la charla más importante -hasta el momento- de sus vidas, se desató con estos nombres: "A Ballack, Aragonés le llamó 'Wallace'; a Schweinsteiger, 'Basistaiger' y cuando se trababa decía 'ese, el del nombre tan largo". Los futbolistas asumían sus consignas, pero no podían evitar las risas al escucharlo. Pepe Reina se ponía colorado como un tomate porque no podía parar.

Clase magistral

Aquella charla rozó la perfección. Por la manera de ordenarla y por sus dotes de persuasión. Muchos psicólogos deportivos, y está confirmado, la han utilizado para sus talleres sobre habilidades comunicativas en las más altas instancias. "Ya sabéis lo que son, pero vamos a intentar sacarles todo lo que podamos de prima. Está difícil y duro, pero no os preocupéis", afirmaba Luis en un discurso relajado sobre el césped del Prater el día antes del partido. Ya en el hotel, la mañana previa del duelo, recordó a "Wallace" (Ballack) ante la carcajada general. 'Somos mejores y les vamos a ganar", sentenciaba. Hizo un análisis perfecto con esa insistencia en conectar rápido con Fernando Torres o la seguridad defensiva que inspiraba el equipo. "Recordad, la palmadita al árbitro y nada de bicicletas atrás, eso se intenta para marcar un gol", añadió. La final salió tal como la dibujó. España fue mucho mejor.

Luis Aragones, durante la Eurocopa 2008. EFE
Luis Aragones, durante la Eurocopa 2008. EFE

Gracias a aquel rato, en una cumbre que mezcló la relajación con la concentración, los jugadores salieron como motos al campo. Tanto, que según varios integrantes de aquella legendaria plantilla, se repitió la escena en el túnel de vestuarios antes de comenzar el encuentro decisivo. Esa noche mágica en la que el Niño alcanzó la gloria. Con los dos equipos formados en la bocana de vestuarios, a la espera de las señales de la UEFA para saltar al césped y escuchar los himnos, Luis se acercó sutilmente a su objetivo preferido: "¡'Wallace'! ¿Cómo está usted?", le dijo al centrocampista. Y, claro, Xavi, Cesc y Villa no podían parar de pellizcarse mientras Michael, estrella del Bayer Leverkusen, no daba crédito. Fernando Torres, varios años más tarde, ratificó esta anécdota que les catapultó en el Ernst Happel.

Juanito ve ciertos paralelismos entre aquellos días y la actualidad: "Todo el mundo recuerda a Luis por esa Eurocopa de 2008 y sus charlas. Llorabas de risa y te motivaba; yo no jugaba y me ponía en primera fila. Hablaba siempre en tono de broma. Hay que recordar ese espíritu que él contagiaba. No hay que olvidar que Luis ya estaba con nosotros al acabar la Eurocopa de 2004 de Portugal y fuimos con él al Mundial 2006. De lo que ocurrió allí, en Alemania, se pueden hacer muchas similitudes con lo de hoy porque empezamos ganando los tres primeros partidos jugando de cine, y recuerdo que se dijo que íbamos a retirar a la Francia de Zidane. Y nos llevamos un palo. De esas cosas hay que aprender. Ahora la dinámica es muy positiva, pero jugamos ante el anfitrión que viene de ganar muchas cosas. Esta España es joven, como aquella, y esperemos que cambie la historia".

Sergio García da esas claves de las que hoy puede valerse esta Selección: "De aquella charla con el mítico 'Wallace' recuerdo que éramos una piña. Aquello era una verdadera familia. Desde el primer día se veía que había un gran ambiente. Luis siempre estaba de buen rollo y nos quitaba la presión. Contra Rusia, en semifinales, ya había cachondeo con los nombres por su pronunciación con Arshavin y alguno más. Te motivaba mucho en esas charlas. Te daba siempre el pequeño empujón que faltaba".

Antes de regresar a Madrid, con la segunda Eurocopa de la historia ya en el bolsillo y Jesús Paredes descorchando champagne para dar de beber a algunos periodistas mientras hacía la vista gorda con otros, Luis fue muy tajante a pie de pista en el aeropuerto. Allí empezó a decir adiós rumbo al Fenerbahçe: "Me marcho porque nadie me ha dicho nada. No olvidéis una cosa, podéis ser campeones del mundo". Si algo espera esta noche De la Fuente es no tener que despedirse de sus jugadores.