EUROCOPA | ESPAÑA - FRANCIA

Morata confirma su fama y una doble cara que molesta: un ejemplo en la caseta y un pirómano ante la Prensa

El capitán, que ya venía incomodando a parte de la expedición por sus declaraciones con foco en lo personal, se despachó con una rajada a 48 horas de la semifinal cuando él aconseja lo contrario.

Álvaro Morata, capitán de la Selección, en un momento de esta Eurocopa 2024. /GETTY
Álvaro Morata, capitán de la Selección, en un momento de esta Eurocopa 2024. GETTY
Alfredo Matilla

Alfredo Matilla

Donaueschingen (Alemania).- Los conatos de incendio en torno a la Selección ha sido muy reducidos en esta Eurocopa y han estado bastante controlados gracias, en gran parte, a los buenos resultados. Hubo algo de ruido inicial con el caso Laporte, no gustó pero se acató que se develara que España juega con un portero tocado de una muñeca que tendrá que operarse de inmediato y hubo quien torció el morro por un asunto turbio por el trapicheo con las camisetas de los internacionales en Wallapop."Hay que estar con el equipo", "conviene no alarmar" y "ahora no es el momento", fueron los mensajes más repetidos en cada caso para hacer ver que había que esforzarse por no romper la paz monacal.

Sin embargo, las entrevistas que ha ido concediendo Álvaro Morata en esta concentración no han gustado demasiado a una mayoría y nadie ha intentado dentro del grupo frenarlas o reducirlas ni, por supuesto, se las han afeado a las claras. Y eso que, en privado, más de uno reconoce que no les han gustado un pelo porque lo colectivo está por encima de lo individual. La última del delantero del Atlético ha vuelto a ser, a ojos de los que mandan, impropia de un capitán que enarbola la bandera de España a 48 de una semifinal. En una conversación con Eduardo Castelao, enviado especial de El Mundo, Morata ha vuelto a enredarse en sus cuitas personales sin medir el impacto ni la resaca.

Mientras el resto de sus compañeros de vestuario suelen poner el piloto automático en las breves entrevistas que conceden para no salirse del redil, el ariete volvió a tomarse estos careos protocolarios como una terapia de desahogo. Un titular publicado a medianoche del domingo se convirtió en la rajada del campeonato y en un nuevo puñal para quienes están obsesionados dentro de la expedición para que nada ni nadie rompa la estabilidad: "Es probable que deje la Selección tras la Eurocopa; en España no hay respeto por nada ni por nadie", dijo por la mañana sabiendo que el España-Francia iba a tomar otra dimensión. Y no es un accidente ni la típica transcripción sacada de contexto. Sus reflexiones en El Desmarque, al que también atendió en las últimas horas, van por esa línea reivindicativa.

Aunque estas quejas han sido las más crudas, no es la primera vez que Morata deja caer cierta frustración en esta fase final. En su paseo por los periódicos, radios y televisiones que la Federación ha elegido a su antojo para su exposición mediática, el madrileño ha ido llenando de titulares sus comparecencias. Nunca decepciona. Y como no esquiva los charcos, las preguntas suelen incidir en los mismos temas. Si a un lado de las cabinas vis a vis donde se producen los encuentros jugador-periodista se escuchan siempre las carcajadas con Nico Williams o Lamine Yamal, en la suya había ratos que recordaban a un confesionario o incluso a un velatorio por la seriedad y emoción de unas reflexiones que denotan sufrimiento. El ruido se ha apoderado de su conversación. Ya fuera por lo mal que lo ha pasado con las críticas a su rendimiento, convertidas en memes, o a cuenta de su futuro en el Atlético.

No afecta..., pero afecta

Dentro de la Selección aseguran que todo este tipo de incidentes extradeportivos no afectan en el campo y se sobredimensionan para, supuestamente, rellenar páginas y tertulias. Siempre es más fácil echarle la culpa al resto. Pero a más de uno le cuesta creer que un jugador tenga la cabeza donde debe cuando, en sólo unas horas, ha pasado de jurarle amor eterno a su actual club, a tener pie y medio en el equipo de Míchel en Arabia, a volver a estar deseando jugar en el Metropolitano o a tener una charla con Ibrahimovic para ver cómo se vive en Milan. Quienes mejor le conocen dentro de la fortaleza en la que se ha convertido el Hotel Der Öschberghof deslizan que su agitación emocional en los minutos finales ante Alemania no son casualidad. Morata colapsó literalmente por la euforia, la preocupación y también por el estado permanente de ebullición en el que convive a diario.

Morata aplaude a la afición tras eliminar a Alemania.  GETTY
Morata aplaude a la afición tras eliminar a Alemania. GETTY

Lo más curioso del caso es que el propio Morata, cada vez que habla de puertas para adentro con sus colegas de vestuario, ejerce como un verdadero padre. El hecho de haberse fogueado bajo el ala de líderes como Sergio Ramos, Buffón, Chiellini, Azpilicueta y Koke en el Real Madrid, Juventus, Chelsea y Atlético le ha dado ese poso de jefe que tanto le gusta ejercer a él ahora. Pese a conservar aún una cara de niño a sus 31 años, pone mucho énfasis en estar muy cerca de los novatos y más jóvenes, aconsejarles en las sobremesas, formar parte de sus juegos y ponerse recto cuando toca. Con los veteranos tampoco se arruga y se siente muy valorado por esa labor constante de cariño y vigilancia. Con el tema de las manifestaciones públicas ha sido bastante severo, como prolongación del librillo que ha intentado imponer siempre De la Fuente. "Equipo, equipo y equipo". Sin embargo, ni ha conseguido que en este mes se deje de hablar como tema principal del mercado (Nacho, Joselu, Le Normand, Nico, Olmo...) ni, lo peor de todo, él ha predicado con el ejemplo. Y no es una opinión. Es la sensación que hoy, aunque haya silencio, sobrevuela en la Selección.

Dani Olmo sobre las críticas a Morata. RFEF

Con lo bien que empezó todo...

Su gol en el debut ante Croacia (3-0) fue una verdadera liberación para Morata. Aunque los aficionados desplazados a Berlín, como los que han pasado por Gelsenkirchen, Düsseldorf, Colonia o Stuttgart le han demostrado su cariño con aplausos y cánticos, el atacante se ha centrado más en apuntar al sector que le atiza, que le toma como el centro de sus burlas y que hasta le escrachea de manera miserable. Y choca cómo pondera, clasifica y valora las críticas cuando, al igual que otros muchos futbolistas, asegura que no lee, escucha ni ve absolutamente nada. Una realidad que no cuadra con sus reacciones: o alguien le hace llegar lo que sucede a su alrededor en las redes sociales o directamente no cuenta la verdad y, como muchos a su lado piensan, no deja de estar pendiente de lo que dicen de él a diario.

Ya hay pocas soluciones a estas horas más que echar la culpa al empedrado. Este martes, a las 21:00 horas espera Francia. Esta tarde De la Fuente y Rodrigo, salvo sorpresa mayúscula, volverán a echar balones fuera en Múnich en sus comparecencias previas ante los medios de comunicación, protegerán al capitán y dirán que lo importante es el balón y que el resto no interesa. Después del partido ya habrá tiempo de ver qué es lo que sucede. Si Morata (78 internacionalidades y 36 goles) carga con las culpas de una hipotética eliminación, como suele suceder en este tipo de casos, y confirma sus intenciones de no volver más a la Selección. O si, por contra y metidos en la final de Berlín del próximo 14 de julio, alguien decide aislarle de los focos y empezar a repartir en todos los medios, y no sólo en algunos, a actores secundarios hasta el domingo que hablen del "partido a partido", que resalten que estar aquí "ya es un premio" o que "se teñirán el pelo" si son campeones.

Los resultados, como pasó, pasa y pasará, marcarán los acontecimientos. Como ha sucedido estos días con la venia de los que mandan -en los que se han firmado contratos en la misma mañana de un partido como si nada- y como ha sucedido siempre.