EUROCOPA | ESLOVAQUIA- UCRANIA

La salvación de la Ucrania de Rebrov pasa por dos cuadernos guardados en Santurtzi y en Sitges

Vicente Gómez y Albert Bosch son los asistentes del seleccionador y los que se encargan de aconsejarle antes de tomar decisiones.

Rebrov, ante Rumanía. /EFE
Rebrov, ante Rumanía. EFE
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Düsseldorf (Alemania).- Sergei Rebrov fue un extraordinario delantero. Rápido, instintivo, que dominaba el espacio y letal cuando recibía en situaciones de ventaja. Eso le hizo marcar 160 goles en su carrera. Un olfato que ha mantenido de entrenador, porque el de Kiev cuenta sus temporadas por éxitos. De 2014 a 2017 estuvo en el Dinamo de Kiev y ganó dos Ligas, una Copa y dos Supercopas. Logró clasificar 15 años después a su equipo para los octavos de la Champions, y le metió un 5-2 al Everton en la Europa League. Para abrir boca, no estuvo mal.

Antes del 'boom' àrabe, Rebrov fue entrenador del Al-Ahli, pero no consiguió el título y se marchó al Ferencvaros húngaro al final de la temporada. Un borrón que subsanó rápido. Permaneció tres años y ganó tres títulos y devolvió a la entidad a la fase de grupos de la Champions 25 años después. Volvió a Emiratos Árabes, al Al-Ain, con el que ganó Liga y Copa, pero no logró repetir y se fue en la segunda temporada, hasta que en 2023 lo llamó Ucrania. Cuestión de estado. El general Rebrov no falló y metió al equipo en la Eurocopa pese a todas las adversidades provocadas por la guerra. Y ahora debe sumar ante Eslovaquia para, al menos, prolongar la vida de su selección en Alemania.

El currículum de Rebrov no se entiende sin los apuntes que le han llegado estos años de Santurtzi y Sitges, donde residen Vicente Gómez y Albert Bosch, dos de sus ayudantes más fieles que se encargan del análisis de la propia Ucrania y de los rivales. Antes de tomar una decisión, el independiente Rebrov, un hombre que escucha pero decide, pone la oreja a todo aquello que procede de estos dos técnicos españoles que llevan años a su lado.

Bosch estudió Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en Barcelona y ejerció en el fútbol catalán, en el Espanyol por ejemplo, hasta que en 2013 se va como responsable del fútbol base del Dnipro. Un trabajo que le ayudó a conocer a los mejores talentos del país, jugadores que ahora son adultos y están a sus órdenes. En 2015, Rebrov lo reclutó como asistente, y hasta ahora. En 2014 llegó Vicente Gómez, mayor, de 53 años, formado en Lezama y que en 2006-07 se convirtió en la mano derecha de Javier Clemente en el Athletic.

"Es un entrenador que le gusta participar, es activo, tiene una metodología clara y es capaz de adaptarse a los jugadores. Le gusta el orden, una buena estructura defensiva, pero que sea un equipo global, de ahí los sistemas como 4-3-3 y 4-2-3-1 para atacar con muchos jugadores", explican desde el cuerpo técnico. Ante Rumanía, donde todo salió al revés a partir del 1-0 recibido después del error de Lunin, Ucrania tuvo una mala tarda. Las sensaciones son que se puede revertir.

"Desde que inicié mi etapa de entrenador siempre tuve ayudantes españoles. Me gusta mucho el fútbol español y todo su conocimiento, y creo que es de gran ayuda porque todos ellos quieren tener el balón, indagan en por qué pasan las cosas, cuando lo pierden quieren recuperarlo con intensidad. Ese es el fútbol moderno… Quiero que mis equipos sean así", explicó el seleccionador ucraniano a este periodista en 2019 en una entrevista para Diario AS.

De hecho, los tres residen en España, porque Rebrov está afincado en Marbella, aunque pasa temporadas en Ucrania cuando va a ver partidos. Bosch controla la zona de Cataluña y Valencia, y es habitual verlo en Montilivi para seguir a Dovbyk y Tsygankov, también en Valencia, donde juega Yaremchuk. Rebrov delega y confía, y esta tarde ante Eslovaquia.