El fracaso que abrazó al impasible Southgate reabre el debate sobre la formación de los técnicos ingleses: "No quieren aprender"
Manos en los bolsillos y con una Inglaterra paupérrima rescatada por Bellingham, se compara la casi debacle a la de Islandia en 2016.

Gelserkirchen (Alemania).- A falta de 15 minutos para el final del partido, con Inglaterra con media cabeza en el fondo del mar y sin capacidades para salir a flote, el árbitro ordenó una pausa de hidratación. Southgate, con su polo blanco y sus manos en los bolsillos, con esa pose de hombre tranquilo, de profesor de Matemáticas, no gesticuló, apenas habló. Se dirigió a Walker, luego a Bellingham, con la mirada todos en otros menesteres. Era un momento crítico para Inglaterra, con 0-1 y sin tirar a portería en 75 minutos. Uno de los favoritos se iba para casa mientras su afición se desgañitaba y pedía acción ("tirad, tirad") y su entrenador se mostraba impasible, manos en el bolsillos.
El seleccionador salvó un 'match-ball' gracias al talento de Bellingham después de que su selección solamente lanzase una vez a portería ante Eslovaquia. "Otro ridículo como el de Islandia en 2016 estuvo a punto de suceder", se leía en The Guardian, mientras que el seleccionador despejaba balones en sala de prensa y señalaba a los críticos: "No necesito escuchar a los de fuera, porque yo soy mi mayor crítico, y creo que la mayoría de los jugadores también lo son. Así es como se entrena a un equipo y se mejora su rendimiento".
La figura del seleccionador, que llegó al cargo después de la Eurocopa de 2016 y ha clasificado a su selección para unas semifinales y unos cuartos de final en los dos últimos Mundiales, y a un subcampeonato de la Eurocopa en 2021 en una sonora derrota en Wembley, está más en entredicho que nunca y reabre el debate sobre la figura de los entrenadores ingleses en una Premier donde solamente hay cinco de los 20 equipos, ninguno en los clubes más poderosos.
Para la próxima temporada estarán Gary O'Neil en el Wolverhampton, Russell Martin en el Southampton, Eddie Howie en el Newcastle, Kieran Mckenna en el Ipswich Town y Sean Dyche en el Everton. De hecho, habrá los mismos entrenadores españoles que ingleses. "El fútbol inglés no es europeo, su carácter los hace diferentes. Su mentalidad les hace que no quieran aprender. Los clubes exitosos no recurren a ellos. Su estilo es arcaico. Los técnicos no tienen nociones metodológicas ni una riqueza táctica como en otros países", se arranca un conocedor a fondo de la Premier y de su metodología.
"El futbolista también se forma con poca riqueza, se aturulla"
"Son atletas y tienen cualidades técnicas muy buenas, a nivel de golpeo, pero tienen carencias colectivas", explica, mientras pone en evidencia que el seleccionador no tiene la capacidad de que afloren sus cualidades. Hay muchos ejemplos, como Saka o Foden, incluso Palmer, tres de los mejores futbolistas de la Premier que son una sombra en Inglaterra, sin capacidad para intervenir en el juego ni para ser determinantes en el área rival. "El jugador también se forma con poca riqueza, con más de dos o tres consignas, se aturulla", relata. Un ejemplo es el Manchester City, donde en su equipo titular apenas cuentan con tres o cuatro ingleses.
Los grandes clubes de la Premier se han desarrollado gracias a entrenadores de fuera en los últimos tiempos, cuando el fútbol ha evolucionado y selecciones como Eslovaquia, con un valor de plantilla diez veces inferior a Inglaterra, son capaces de plantear dificultades desde su organización defensiva. Con Southgate el debate se mantiene y la grada inglesa, repleta en Gelserkirchen, mostró su disconformidad desde el minuto 30 de partido cuando empezó a impacientarse ante la poca profundidad inglesa.
Aunque la plantilla esté con el seleccionador como expresa públicamente y también desoye y contrarresta las críticas (Bellingham declaró que "escuchas a la gente hablar toda esa basura..." y "hay jugadores que se dicen unos a otros que falta un minuto y hay esa lucha interior y ese espíritu en nosotros. Tenemos esa unión esta noche, haríamos cualquier cosa para proteger a este entrenador. Sigan adelante y sigan luchando, es un honor ser parte de esto, vamos a seguir adelante", se explayó Rice), la poca comunicación en el campo de Southgate y su falta de ideas para cambiar el guion del partido es patente. Y su pasividad también tiene interpretaciones.
"Un entrenador por norma debe ser activo... si no lo es..."
"Hay dos lecturas. Un entrenador por norma debe ser más activo aunque habrá momentos de calma. Pero depende de su conducta habitual. Si es así siempre, muestra que es una persona pasiva. Si es porque ha decidido cambiar para transmitir tranquilidad, para no alterar al árbitro... Es una conducta normal y muestra adaptación", relatan desde la Escuela de Entrenadores. El caso de Southgate es el primero, hombre que aparenta que todo lo tiene controlado, pero el gol de Bellingham llega de la forma más improvisada y caótica posible, después de una peinada en un saque de banda que el jugador del Real Madrid remata para adentro con una acrobática chilena en el primer tiro a puerta del partido.
Eliminada Eslovaquia, que acabó en el área inglesa desde el momento del 2-1, ahora Suiza pondrá a prueba el conocimiento de Southgate, en el ojo del huracán. "Estaba fuera si perdía", coinciden todos. Pero salvó un match ball. Es el fútbol.