El "travesti" que intentó atentar contra Franco en la Eurocopa
Stuart Christie planeó un magnicidio contra Franco, aunque finalmente no se ejecutó. Fue denominado así por un 'kilt' escocés.
*Esta historia es una especie de 'mockumentary', una historia con tintes reales que nunca llegó a ocurrir como tal, aunque sí muchos de los hechos que se relatan. En este caso, el asesinato de Franco en la Eurocopa era uno de los planes que se barajaban junto a todo su contexto, pero su ejecución no se produjo.
"No podemos jugar en suelo comunista". Carrero Blanco y Alonso Vega, ministros de Presidencia y de Gobernación, persuadieron a Franco para que no tuviera lugar un suceso atroz para la dictadura: jugar los cuartos de final de la Eurocopa de 1960 entre España y la URSS. No merecía la pena. Los soviéticos eran más que rivales deportivos. Eran el enemigo ideológico. ¿En qué cabeza cabía? Pero no era tanto el viaje hacia 'tierras rojas'. Era dar la posibilidad a que sus ideas, sus pensamientos, su manera de ver el mundo desfilaran por el centro de Madrid. Ni pensarlo. Había que tomar una decisión.
Muchos españoles abrieron el 'diario ABC' el 26 de mayo de 1960, se pararon en la página 69 y leyeron el comunicado de la Real Federación Española de Fútbol: "El partido España-Rusia, suspendido". Una decisión que fue tomada a cinco días de viajar a Moscú. Pero Franco no solo quiso acabar con la posibilidad sino también con la "especulación extranjera". Evitó que se comprase ese día el diario L'Équipe para que no explicasen los motivos detrás de la suspensión. Es importante controlar el mensaje, de primero de propaganda dictatorial.
"¿Pero cómo no vamos a ir a la Eurocopa?". "Para una vez que podemos ganar algo…". Fueron algunas de las opiniones de ciudadanos que no entendían cómo España, que tenía a Luis Suárez, a Di Stéfano, a Gento o a Del Sol, podía temer a los soviéticos. Ni que Lev Yashin fuera un Golem. O que se fuera a iniciar una guerra… Desde la RFEF dieron alternativas para no delatar sus influencias políticas en la decisión. Propusieron jugar en territorio neutral, incluso disputar los dos encuentros en territorio ruso, algo que nunca consideró la Unión Soviética. Además, la negativa española era una batalla ganada sin participar. Y alimentada más si cabe con la propaganda del 'Pravda', el diario de cabecera de los soviéticos: "El régimen fascista español tenía miedo al equipo del proletariado soviético", publicó. A Franco le llegó este titular. Y esas palabras resonarían durante mucho tiempo después.
España dejó a un lado el bochornoso episodio, cosa que no hizo el presidente de la federación soviética, Valentin Granatki. "Esto es vergonzoso", añadió en un informe que escribió para que se sancionara a España y se les otorgará una indemnización por los daños morales y económicos, además de remarcar lo peligroso que era que la política se inmiscuyera en el deporte. Lo consiguió, pero no como esperaba. La RFEF fue sancionada por la UEFA en el Congreso de Roma de 1960… con 2.000 francos suizos.
La Unión Soviética ganó la primera Eurocopa… pero en los despachos del Kremlin dolió la "batalla" perdida contra España. No habían sido castigados. No hubo un escarmiento. Un caldo de cultivo que se alimentó más cuando la dictadura empezó a virar hacia un lado más aperturista, con la intención de cambiar su imagen al mundo. En 1964 se celebraron los "25 años de paz" del franquismo en España. Y la siguiente edición de la Eurocopa sería una buena oportunidad para demostrar a la UEFA, a la FIFA y a todo el planeta que la nación española "estaba evolucionando". Convencieron y se hicieron con la fase final de la Eurocopa, semifinales y final con sedes en el Camp Nou y el Santiago Bernabéu, donde se disputaría el gran partido.
Que el Congreso de la UEFA diera como visto bueno la sede de España para la Eurocopa fue una afrenta para los soviéticos. Estaba claro que todo aquello era más que un deporte. Ante tal impunidad había que tener siempre un plan B. Y se recurrió a la conspiración, al espionaje y al terrorismo.
Ese mismo año en el que la Unión Soviética gana la Eurocopa, en España empezó a nacer una organización antifranquista y armada conocida como Defensa Interior, formada por organizaciones anarquistas en el exilio. Los soviéticos tuvieron contacto con este grupo terrorista, el cual tenía un objetivo principal: el magnicidio contra Francisco Franco. ¿El problema? Sus atentados les habían puesto en el punto de mira. Por ello, mucha de la logística venía de fuera para no ser localizada. Incluso el armamento. Pero había un plan...
Un joven escocés llamado Stuart Christie, anarquista y afincado en Londres, se trasladó a París, donde fue captado por sus compañeros de filas españoles. En Toulouse se encontró con Octavio Alberola, coordinador de Defensa Interior, que le contó el plan: "Cruzarás la frontera con unos explosivos pegados al cuerpo". Con ellos tenía que llegar a Madrid y encontrarse con su contacto, Fernando Carballo, en la Carrera de San Jerónimo, en la Delegación de American Express. Allí, urdirían el plan, pero el contexto estaba claro: atentar contra Franco en un partido de fútbol.
Stuart tenía que pasar desapercibido, pero no era la persona más discreta. No tenía muchas cosas en su haber, aunque sí dos importantes. Un jersey grueso tejido por su abuela, la misma que le inspiró a ser un anarquista convencido. Sin duda, un objeto simbólico. Al igual que su 'kilt', la tradicional falda escocesa. Eso sí, se obligó a llevar unos pantalones. Recorrer España en falda era, cuanto menos, sospechoso. Partió a primeros de junio. Cruzó la frontera de España por La Junquera, previo paso por el control de Le Pérthus. Un agente le dio el alto y le preguntó en qué condición iba. "Turista", aseguró, mientras portaba varios kilos de explosivos.
Finalmente llegó a la capital el 15 de junio haciendo autostop. Su alojamiento estaba en Vallecas, pero detenerse era peligroso. Rápido cogió un taxi rumbo a la Plaza del Sol para quedar con su contacto. Allí, en la Delegación de American Express, habían quedado después de comer, para que no hubiera tanta gente. Pero Stuart sentía que les estaban siguiendo. Se pidió una cerveza con limón, tenía que normalizar su presencia.
Minutos después de que la caña llegara a su mesa, Fernando Carballo apareció. Se abrazaron, fingiendo amistad. Se sentó a su lado, le hizo un par de carantoñas al escocés y fue al grano: Stuart se infiltraría en la final de la Eurocopa entre España y la Unión Soviética. Y debería colocar los explosivos cerca de la tribuna del Santiago Bernabéu. Al acto al que asistía Franco, los periodistas y fotógrafos se apostaban debajo para coger la mejor instantánea. Actuaría como periodista internacional. ¿Su 'acting'? Dejarse una mochila con objetivos, que después sería detonada. El régimen no sospecharía de un británico. El foco estaba al otro lado de la tabla de ajedrez, con los soviéticos.
Stuart creía que iba a ser un mero intermediario. Su mayor actuación de confrontación fue en la base naval de Faslane en febrero de 1963. Tenía 18 años y apenas conocimientos sobre atentados. Defensa Interior lo dejaría todo dispuesto. Tres días después de su llegada, le habían dejado todo el equipo y la documentación preparada en su piso de Vallecas. Tenían que asegurarse que España iba a pasar a la final en el Bernabéu. Y cumplió ante Hungría en semifinales.
El día 21 de junio de 1964, Stuart emprendió el viaje a mediodía, con cinco horas de margen. Llevaba dos mochilas. Una de huida, con sus pertenencias, y otra con "objetivos y cámaras". Aparte, llevaba enfundada una cámara AGFA. El taxi cogió el Paseo de la Castellana y le dejó en la Avenida General Perón. Una calle que recorría y convertía al Santiago Bernabéu en un coloso que cada vez se hacía más grande.
Stuart fue directo a la garita de prensa, pero se dio cuenta de algo. Más bien de alguien. Una presencia detrás de él. Sin tiempo a la reacción le puso una pistola en la espalda, le agarró del hombro y le metió en un furgón. La Dirección General de Seguridad se había dado cuenta del plan desde que entró a Madrid. A Fernando Carballo también le interceptaron. El atentado contra Franco fue un fracaso.
Le interrogaron y requisaron sus pertenencias. Explosivos, un jersey grueso y una falda escocesa. A los agentes, algo ignorantes, les debió valer para reírse de Stuart, al que llamaron 'travesti'. Un término que acabó filtrándose a la prensa cuando la noticia trascendió, aunque el suceso nunca fue reconocido como un intento de atentado contra Franco. Eso debilitaría su imagen. "Desarticular una organización terrorista" era lo más adecuado.
¿Pero habría más ataques en el partido? España no podía cometer riesgo alguno. Y Franco tampoco podía no aparecer. Sería un gesto de cobardía contra la Unión Soviética. La solución fue fácil. Franco asistiría al palco de honor junto a Carmen Polo, se haría la foto protocolaria desde la grada para que las 120.000 personas le vieran y, después, se ausentaría. ¿Una prueba? Franco no entregó la Eurocopa a España cuando la ganó. Fue Henri Delaunay, presidente de la UEFA, el que bajó a dar el trofeo a Olivella… en el mismo terreno de juego. Tantas sospechas sobre un atentado que se optó por esa medida de seguridad.
Desde el régimen se vinculó directamente a la Unión Soviética como artífice, pero la acusación sería muy grave y podría trascender. No había pruebas tangibles. Y la realidad es que Defensa Interior ya había atentado contra la dictadura. Stuart, simplemente, fue la cabeza de turco. Fue condenado a garrote vil, pero la condena llegó a ser conmutada por veinte años de prisión. Stuart Christie fue liberado el 21 de septiembre de 1967 por la presión internacional, con personalidades como Bertrand Russell o Jean-Paul Sartre haciendo alegatos de defensa hacia el anarquista.
Stuart vivió para contarlo, concretamente en un libro que se llama 'Franco me hizo terrorista'. Una historia tan real contada por el escocés que no fue tan cruda como la hemos narrado en estas páginas. Pequeñas y trascendentales mentiras como si fuera un 'mockumentary'.
Sí, se jugó esa final. Sí, hubo conflictos y diferencias entre España y la Unión Soviética, pero nunca participaron en un intento de atentado contra Franco. Lo que es sorprendente y cierto es que Stuart Christie, que falleció en 2020, colaboró en el intento de asesinato de Franco. Era un anarquista escocés que colaboró con Defensa Interior, que llegó a España desde Toulouse con explosivos, que se infiltró en Madrid… pero que fue arrestado en aquella delegación de American Express.
Llevaba un jersey gordo pero no una 'kilt', aunque sí se publicaron artículos sobre un "travesti escocés" cuando fue detenido. El objetivo era el Caudillo, pero no en la Eurocopa. Se intentaron otras fechas como la final de Copa del Generalísimo. ¿La prueba? Stuart fue arrestado el 16 de agosto de 1964. Una historia real sin relato.
[Este reportaje pertenece a Relevo Mag, un proyecto especial de Relevo con motivo de la celebración de la Eurocopa].