Por qué los ultras de Serbia y Albania se han pegado en la Eurocopa pese a no estar en el mismo grupo
El conflicto de Kosovo ha provocado una enorme tensión en Gelserkirchen, que se ha saldado con seis detenidos y la intervención policial.

Pese a que Albania y Suiza no se cruzarán de momento en esta Eurocopa, han protagonizado un momento de enorme tensión por las calles de Gelserkirchen, que ha concluido con seis detenciones, grandes desperfectos en las zonas de conflicto y con la Policía escoltando a cientos de serbios rumbo al estadio. Pese a que se trataba de un partido de alto riesgo y la seguridad estaba reforzada, los más radicales se las arreglaron para citarse lejos del epicentro de las 'fan zone' y del estadio para una de las imágenes más violentas en lo que va de torneo.
Incluso con la intervención policial, los serbios no se tranquilizaron y caminaron rumbo al campo con gritos sobre Kosovo. Se trata, ni más ni menos, de un asunto político, en el que el fútbol nunca queda en un segundo plano. No les hizo falta competir en el mismo grupo. Tampoco jugar entre sí. Una guerra con una enorme carga histórica...
LOS ORÍGENES DEL CONFLICTO
La provincia de Kosovo
Kosovo es, a día de hoy, un terreno autoproclamado independiente. Así lo reconoce la ONU, aunque no países como China, Rusia... ¡y España! Pero este capítulo llegará más tarde. La región formó parte de la extinta Yugoslavia, donde tuvo cierta autonomía. Era una provincia autónoma. Serbia, Eslovenia, Croacia, Montenegro, Bosnia Herzegovina y Macedonia conformaban tal unión, además de dos provincias autónomas pertenecientes a Serbia: Voivodina y la propia Kosovo.
La tercera Guerra de los Balcanes tuvo uno de sus principales detonantes en el conflicto kosovar. Las costuras de Yugoslavia se resquebrajaban. En Serbia surgió con fuerza un movimiento nacionalista, que quería crear la Gran Serbia, conformando, por supuesto, a sus provincias autónomas y a decenas de comunidades yugoslavas que mantenía en algunos de los países próximos. Mientras, en Kosovo fue creciendo la influencia albanesa, surgida de la proximidad geográfica entre las regiones.
EL CONFLICTO
La Guerra de los Balcanes
Milosevic, mandatario serbio, puso fin a la autonomía de Kosovo por temor a perder el control de la región por la influencia albano-kosovar, cada vez más arraigada entre núcleos de su población. Serbia sospechaba que el progreso de la comunidad le acarrearía una pérdida de poder en la cuna del nacionalismo serbio, donde se encontraban iglesias ortodoxas y monumentos de gran valor sentimental para su pueblo.
Esta drástica decisión de Milosevic hizo saltar las alarmas en el resto de repúblicas yugoslavas, que se lanzaron a proclamar su independencia con el fin de evitar que Serbia las anclara en su estructura de forma irremediable. Justo tal y como estaba haciendo con Kosovo. Mientras unos países la lograron de forma sencilla, Bosnia y Croacia tuvieron que lidiar con la guerra.
UN PROBLEMA SIN SOLUCIÓN
Kosovo y el papel de la OTAN
La Guerra de los Balcanes no puso fin al conflicto entre Serbia y Kosovo. Y Serbia enfatizó su poder censurando todo recurso cultural albanés en la región. Allí, surgió la UÇK, un grupo armado de influencia albano-kosovar para combatir a las tropas serbias que querían dominar su territorio. En 1998, estalló la guerra entre ellos y Yugoslavia, que ya solo estaba compuesta por Serbia y Montenegro.
La OTAN se posicionó del lado de Kosovo, lo que forzó a los serbios a firmar la paz. Una paz que, a día de hoy, no es plena. En aquel entonces, retiraron sus tropas de allí, pero no se marchó su población.
EL PRESENTE
Falsa calma
Con el paso de los años, la tormenta no amainaba. En 2008, Kosovo anunció su independencia unilateralmente. Muchos países a nivel mundial no la reconocieron. Otros, sí. Actualmente, la región tiene apoyos de la Unión Europea o Estados Unidos. Mientras que del lado serbio están Rusia, China, la India o países sudamericanos. La ONU declaró que su independencia era legal. De ahí que, por ejemplo, sea una selección reconocida por FIFA.
En 2013, Serbia y Kosovo pactaron comenzar a tener relaciones institucionales, pero no fue más que un apretón de manos sin perspectiva a largo plazo. Esas conversaciones no fructificaron hasta el punto de volver a aumentar la tensión en ocasiones puntuales. Por ejemplo, Kosovo emitió leyes que impedían dar utilidad en el país a los DNI serbios.
RECONOCER O NO RECONOCER
El papel de España
España, pese a que la ONU y la Unión Europea sí lo hacen, no reconoce formalmente a Kosovo como un país. De hecho, en el partido de fase de clasificación para el propio Mundial de Catar que enfrentó a ambas selecciones, Radio Televisión Española tuvo que referirse al rival como Federación de Fútbol de Kosovo.
¿Pero por qué no lo reconoce? El motivo detrás de este comportamiento geopolítico no es más que el propio conflicto que existe en España por los aires de independencia en País Vasco y Cataluña. Apoyar la separación de una región como Kosovo de su país (Serbia) implica sentar un precedente a nivel internacional del episodio que se está viviendo bajo sus propias fronteras.
Aun así, no existe un conflicto entre ambas naciones, hasta el punto de que FIFA y UEFA, que sí bloquean una serie de enfrentamientos por motivos políticos, no restringen que España y Kosovo se puedan enfrentar de manera oficial.
🇪🇸🇽🇰 Kosovo en minúscula, así lo pone la cadena de televisión española RTVE en el gráfico ya que el España no reconoce a kosovo como país. pic.twitter.com/dMZbh4oEy3
— Fútbol y Política (@FutboliPolitica) March 31, 2021
ALIADOS
El sorprendente papel de Suiza
Bien, hasta ahora se han expuesto todos los precedentes del conflicto, pero queda el más importante para marcar la relación con el fútbol. También existe un importante vínculo con Suiza. Habitantes albano-kosovares y albanos tuvieron que emigrar de sus territorios cuando existió el conflicto armado con Serbia y en las épocas más tensas de la relación geopolítica entre ambos gobiernos. Suiza fue uno de los países que más inmigrantes atrajo. Ahora, con el paso de las generaciones, hay miles y miles de suizos con esa ascendencia que se posicionan en favor del pueblo de Kosovo. Así, la neutral Suiza, aunque no sea de forma pública, cuenta con un importante núcleo de población que condena los aires políticos serbios en relación a su (ahora) país vecino.
SERBIA, ALBANIA Y SUIZA
¿Cómo llegó al fútbol?
En 2014, Albania y Serbia se enfrentaron en un partido de clasificación para la Eurocopa. Poco antes de llegar al descanso, un dron sobrevoló el estadio con una bandera en favor de Kosovo. Mitrovic se hizo con esa bandera, lo que provocó un enorme conflicto sobre el césped que forzó la suspensión del encuentro. Se volvieron a enfrentar unos meses después, en la segunda vuelta, pero ya no lo han vuelto a hacer.
No siempre los futbolistas se posicionan en estos temas que trascienden del balón. Pero dos suizos sí lo hicieron. Tanto Xhaka como Shaqiri tienen ascendencia albano-kosovar y celebraron sus goles ante Serbia haciendo el gesto del águila bicéfala, un símbolo del nacionalismo albanés y en favor de la independencia del pueblo de Kosovo. Por cierto, el jugador del Arsenal reconoció que no llevaría el brazalete One Love y que en el pasado Mundial de Catar "no estaban para dar lecciones a nadie". También dijo que se tenían que centrar en el fútbol. Algo que no consideraba años atrás, cuando lanzó un mensaje no relacionado con el deporte y con un fuerte vínculo político a los ojos del mundo. En aquella ocasión, consideró que el brazalete, defensor de los derechos humanos, no procede por alejarse de los reglamentos de la pelota.
De vuelta al tema que concierne, los gestos de Shaqiri y Xhaka provocaron una escalada de tensión futbolística sin precedentes, que llegó a un sector de la afición serbia a realizar cánticos descalificativos contra Kosovo, que vio como héroes a los jugadores suizos. La federación serbia exigió suspender a tales futbolistas, pero FIFA declinó su petición. Les abrió un expediente y, posteriormente, optó por dejar su acción como castigo.
UN ASUNTO QUE SIGUE PRESENTE
La Eurocopa de Alemania y el Mundial de Catar
Cuando parecía que deportivamente este asunto había pasado a mejor vida, Serbia ha vuelto a sacar a la luz un conflicto de nunca acabar. A escasos días del partido ante Suiza, la selección serbia mostró en el vestuario una bandera con el mapa de Kosovo y el lema 'no rendirse'. FIFA reaccionó con la apertura de un expediente disciplinario que quedó en nada.
🇷🇸 Hoy antes del partido contra Brasil, la selección de Serbia colgó en el vestuario una bandera con el mapa de Kosovo, con los colores de la bandera de Serbia y con la inscripción "Nema Predaje", que en albanés dice "No hay rendición". pic.twitter.com/x2d2tVWmWF
— Fútbol y Política (@FutboliPolitica) November 25, 2022
Kosovo, que forma parte del engranaje de FIFA, emitió un comunicado oficial denunciando lo ocurrido. En la nota, aparecían expresiones tajantes como "incita al odio entre los pueblos y atenta contra los valores humanos" o "mientras Europa y el mundo enfrentan una gran crisis como resultado de la agresión no provocada de Rusia en Ucrania, una gran competición como la Copa del mundo debe ser un lugar donde prevalezcan los llamados a la paz, no para incitar al odio entre los pueblos".
No hubo ningún incidente grave a lamentar para entonces, pero en la Eurocopa de Alemania se ha vuelto a descontrolar. Los ultras albaneses ya venían 'amenazando' y retando a los serbios hasta que se han cruzado en la misma ciudad, se han lanzado botellas, mesas y sillas y seis han sido detenidos. La policía ha tenido que intervenir, escoltando a los serbios por las calles, hasta que entraran en el metro que les situara en el escenario del partido sin tener que lamentar más incidentes.