José Castro: "Mourinho es un plus para la Roma, pero el Sevilla tiene ilusión, convencimiento y un gran entrenador"
El presidente realza el valor de alcanzar la séptima final de la Europa League tras un año complicado. "No la hemos ganado más que nadie por casualidad", dice.

En una temporada convulsa, el Sevilla disputará otra final de la Europa League. Será la quinta bajo la presidencia de José Castro Carmona (Utrera, Sevilla, 1958), que también vivió como vicepresidente las dos primeras -entonces Copa de la UEFA- junto a José María del Nido Benavente. "Conseguir la séptima en un año tan complicado sería prolongar la alegría de los sevillistas durante estos dos últimos meses", confiesa el máximo dirigente sevillista a horas de vivir ese duelo ante la Roma en Budapest.
La agenda del presidente está a tope en las horas previas a la final. Atenciones a los medios de comunicación, pero también muy encima de todos los preparativos que conlleva un desplazamiento masivo de sevillistas y en el que el club se ha involucrado al máximo para conseguir que el mayor número de hinchas puedan estar en Budapest. "Ha sido el más complicado, pero también será el más importante. Habrá el doble de aficionados que cuando fue con el Liverpool", señala Castro, que ha realizado en primera persona gestiones al máximo nivel para abrir más temprano el aeropuerto de San Pablo o también esa ayuda de casi un millón de euros con la que la entidad ha subvencionado el viaje de numerosos sevillistas.
Aquí en su despacho, rodeado de imágenes de la Europa League... ¿Qué piensa al ver esos trofeos?
Se me pasa por la cabeza el trabajo que hemos hecho aquí en los últimos 20 años. Hemos sido abonados durante muchos años y no habíamos sido capaces de ganar ni una Copa del Rey. A partir de 2006 somos de los clubes más laureados. De los últimos diez años, somos es el único club que ha estado siempre en octavos de final en UEFA. En los diez últimos años hemos estados siempre en Europa, seis de ellos en Champions. Todo esto es a base del esfuerzo de todos los que estamos aquí, de los anteriores dirigentes y de los jugadores. Han dejado esta historia y esta plata aquí. Antes la plata la traía Cristóbal Colón a Sevilla y ahora la trae el Sevilla.
A horas de una nueva final, ¿tiene usted alguna superstición que repita en estos días?
No, no soy supersticioso. Lo que sí soy es creyente y creo que esta copa nos la merecemos por todo lo que hemos sufrido durante los últimos meses. Pienso que nos toca ganarla de nuevo en un año que además es necesaria. A mí no me da yuyu. Le hemos dado tanto a la Europa League, a este torneo, que tenemos que recibir todo lo que le hemos dado. Cualquier equipo, con una liga tan complicada como la que ha vivido el Sevilla, seguramente habría dejado aparte la competición porque estábamos coqueteando con el descenso, no lo olvidemos. Pero nosotros no hemos hecho eso. Eliminamos al PSV y al Fenerbahçe en esa época tan mala y luego a dos grandes entre los grandes como Manchester United y Juventus. Eso es porque en nuestra mente esta que la Europa League es tan especial... No hemos ganado más que nadie por casualidad. Siempre le hemos puesto mucho cariño y mucha obligación, entre comillas. El Sevilla nunca deja de luchar.
Echando la vista atrás en esta temporada tan dura, ¿qué ha aprendido?
En fútbol, como todo en la vida, nunca se deja de aprender. No toca hablar de lo pasado. Ahora estamos centrados en la final. Hemos cometido errores este año y ya hemos hecho una autocrítica clara y evidentemente hay cosas que no haré más en mi vida: por ejemplo, firmar a un entrenador por más de dos años. El fútbol cambia y un técnico que es maravilloso puede no encajar o que su mensaje se termine y la plantilla no lo coja. No sólo ha sido un gran aprendizaje para el futuro, sino lo de esta campaña ha sido tan doloroso, que cuando se pasa tan mal se queda marcado a fuego. Y lo que se aprender a fuerza de dolor nunca se te olvida.
Pocos dudaban de que la plantilla no era para pelear por el descenso, ¿pero esperaba esta reacción?
Para mí, para el vicepresidente y para Monchi, que tuvimos esa reunión cuando se perdió en Getafe, no ha sido una sorpresa. Mendilibar nos dio un diagnóstico del enfermo cuando tuvimos la reunión con él en Madrid. El enfermo era el Sevilla y él, el doctor. Él nos dijo que llevaba en paro varios meses, que se dedicaba a ver todos los encuentros de Primera y todos los del Sevilla y que creía que tenía el tratamiento para el equipo. A fe que lo tenía. Ha ordenado al equipo, le ha dado otro aire y sobre todo es un tipo normal, trabajador, que está encantado con el Sevilla y nosotros con él.
"Mendilibar nos dio un diagnóstico del enfermo y que creía que tenía el tratamiento; el enfermo era el Sevilla"
¿Esa medicina le puede valer para el futuro?
Ahora mismo toca que todos los empleados del club, desde el utillero a los que limpian los aseos, desde el presidente al último jugador de la plantilla, que todos remen en la misma dirección: tenemos que tener los cinco sentidos en la final. A partir de ahí tocará hablar de lo que sea. Que todo el mundo esté tranquilo, porque en el Sevilla no paramos de trabajar. No quiero entretener a nadie ni sacar un minuto de la cabeza a nadie. Ahora mismo, Budapest, Budapest y Budapest. Conseguir la séptima en un año tan complicado y tan duro sería prolongar esa alegría de los sevillistas durante dos meses y volviendo a tocar plata. Algo que es muy difícil aunque a veces se pueda ver fácil. Si era tan fácil, ¿por qué hace años no conseguíamos nada? Algo habremos hecho bien con los títulos y estaremos haciendo bien al llegar a otra final esta temporada.
¿Le ha dado el entrenador ese estilo de juego que le gusta al sevillista?
Esta plantilla era para jugar de otra forma, como lo está haciendo. En Sevilla nos gusta el fútbol de ataque, un fútbol diferente al que estábamos viendo. El de jugar atrás es muy arriesgado, el premio era muy poco para el castigo cuando nos quitaban un balón atrás. Gracias a Dios eso ya no ocurre. Jugamos de otra forma, no asumimos esos riesgos, y además, es la que más nos gusta aquí a todos los sevillistas. Y, sobre todo, la que nos está dando unos resultados que ahí están.
Todas las finales son especiales, pero ésta con todo lo que ha rodeado la temporada...
Todas son especiales, ésta yo diría que es necesaria por los sinsabores de esta temporada. Se ha visto lo difícil que era meterse tres años seguidos en Champions. Me gustaría que los sevillistas entendieran ese mensaje: ganamos cosas porque este club hace las cosas mejor que los demás. Siendo ésta la más importante, por tenerla aquí cerca, evidentemente, aunque yo no fuera presidente en ese momento, yo soy sevillista antes que presidente, y Eindhoven es lo más porque llevábamos 58 años sin ganar nada y nuestro único título era ser sevillistas durante muchos años. La primera nos cambió la vida a todos.
"Hay cosas que no haré más en mi vida: por ejemplo, firmar a un entrenador por más de dos años"
¿Siente que el sevillismo ha disfrutado ésta a la altura de la más grande? Se lo digo por el ambiente que se vivió ante el United o la Juventus...
Creo que el ambiente del Manchester casi ha superado ese ambiente porque la afición del Sevilla, a pesar del resultado, veía que el potencial del rival al que nos enfrentábamos. La gente llevó en volandas al equipo. Eliminar a un club con cuatro veces tu presupuesto es difícil, pero que quede 5-2 la eliminatoria es aún más complicado. Una buena anécdota, la de Colonia. Previo a la final, el presidente de la UEFA está media hora con un presidente y media con otro. Allí Alesakdr me dijo: "Oye José, qué difícil el Inter". "Sí, muy difícil, pero ganará el Sevilla. Estoy absolutamente seguro", le contesté. Si este torneo fuera la Champions o cualquier otro, tendría mis dudas, pero siendo la Europa League estoy seguro. Entonces me dijo que los dos delanteros del Inter habían costado 140 millones de euros. Como si hubieran costado 500, al final ganará el Sevilla. Al terminar el partido tuvo la deferencia de saltarse el protocolo, y él, que es el presidente de la UEFA y que le da la copa directamente al capitán, me la dio a mí para que yo se la diera a Jesús Navas. Se saltó el protocolo por la fe que tenía el primero de los sevillistas.
"Nadie la quiere como nosotros", rezaba una pancarta en la semifinal. ¿Ese convencimiento os hace más fuertes?
Es un convencimiento claro, en Europa somos capaces de hacer cualquier cosa. El equipo se transforma. Mira los jugadores que había en 2006 y los de ahora. Son totalmente distintos, diferentes equipos, pero es igual. Es el escudo, lo que se vive, lo que escuchan los jugadores desde que llegan, lo que les metemos los dirigentes sabiendo lo importante que es este título para nosotros, es el día a día… Todo eso cala cuando juegan este torneo son capaces de cualquier cosa como eliminar al United o la Juve, dos equipos tan potentes.
Ha estado con el equipo en el entrenamiento, ¿cómo ha visto a la plantilla?
Están todos buenos, las finales tienen esas cosas, que hacen milagros. Está con unos deseos y ganas enormes de ganar la final. El ambiente es extraordinario. Han conjugado muy bien el entrenador con los jugadores y creo que se verá un espectáculo de final. Lógicamente hay que respetar al rival, es muy bueno, un presupuesto más alto que nosotros, con un entrenador que no ha perdido ninguna de las finales, pero nosotros, el Sevilla, tampoco hemos perdido una final. Están todos los aditamentos necesarios para que sea una extraordinaria final y ojalá el título venga para donde más lo queremos.
Hablaba de que es la final más necesaria. ¿Tanto cambia el escenario del futuro de ganar?
A nadie escapa que ganar la Copa es entrar en la Champions. Eso es prestigio, hace que los jugadores tengan también revalorización y, sobre todo, es dinero. La Champions paga más que la Europa League y no estamos en momento que le sobre dinero a ningún club después de la pandemia. Todo eso sería facilitar o ayudar un poco de cara al nuevo curso.
¿Asustaría verse fuera de Europa por vez primera en su mandato?
Ni me asusta ni me preocupa. Hay que respetar a la Roma y ya veremos. No quiero que se mueva un varal, que nadie del club vaya a mover nada antes del día de la final. Esta final es muy importante. No me da miedo de nada, absolutamente de nada. Lo he vivido todo en el fútbol. Si se gana nos ayudará; si no se gana, algo que no quiero ni pensar, resolveremos los problemas como siempre.
"Esta copa nos la merecemos por todo lo que hemos sufrido en los últimos meses"
La Roma de José Mourinho. ¿Qué imagen tiene del entrenador portugués?
Es un buen tipo, un buen entrenador, ahí está su currículum. El año pasado jugamos contra la Roma en Portugal, estuvimos hablando un ratito. Sabemos que es un maestro, ha hecho unas buenas declaraciones sobre Mendilibar y el respeto… Es un profesional extraordinario, es un plus que tiene la Roma para la final. Pero nosotros tenemos otras cosas: la ilusión, las ganas, el convencimiento, una buena plantilla y un gran entrenador que le está sacando el máximo rendimiento. Todas esas cosas me ilusionan para pensar que este título venga para Sevilla. Él pensará también que la va a ganar. Pero nosotros tenemos que olvidarnos de la Roma, de si juega Dybala o no, y centrarnos en lo nuestro.
En la grada habrá más aficionados de la Roma. ¿Le preocupa que eso afecte al partido?
No sólo no es un problema, sino que ante el Liverpool se escucharon más los 6.000 sevillistas, y ahora creo que ocurrirá igual. Si somos el doble que entonces seguro que se van a escuchar más los sevillistas que los romanos. La ayuda de la afición va a ser importante, como lo es siempre.
Hablando de los aficionados, ¿cómo ha sido ese proceso para organizar el viaje?
Ha sido muy complicado. Al final va a haber entre 12 y 13.000 sevillistas. Hemos conseguido vuelo para 7.000 personas, algo increíble porque tras la pandemia hay muchas empresas de chárters que no están trabajando y esto es la ley de la oferta y la demanda. Nosotros hemos buscado incluso aviones para dárselos a las agencias y también hemos logrado que el aeropuerto abra de tres a seis de la mañana, que no había forma, para que los 25 aviones no lleguen tarde y se pueda disfrutar de una final. Es el desplazamiento más difícil y complicado que hemos preparado. Podemos ayudar, pero relativamente. Las agencias de viajes son las que habían reservado, pero se han encontrado con que las empresas de aviones han subido los precios. Ha sido muy difícil, pero va a ser el desplazamiento masivo más importante.