B. LEVERKUSEN 2 - ROMA 2 (4-2)

El Leverkusen aprende cómo se la gastan los italianos y la Atalanta espera

Tras ganar la Bundesliga, el equipo de Xabi Alonso sufre más de lo debido para llegar a la final de la Europa League.

Xabi Alonso y sus jugadores festejan con el público el pase a la final. /AFP
Xabi Alonso y sus jugadores festejan con el público el pase a la final. AFP
Marcos Durán

Marcos Durán

Nadie dijo que llegar a la final de la Europa League iba a ser fácil para el Leverkusen de Xabi Alonso. A pesar de los 48 partidos invictos, del 0-2 de la ida en el Olímpico de Roma y de que el equipo alemán dominó gran parte del encuentro, la Roma vendió cara la derrota (empate en este caso) y la eliminatoria se la llevaron los rojinegros en una noche espectacular que tuvo de todo.

Peleas, amarillas, goles, penaltis, VAR... El encuentro parecía de Champions League, la Roma de De Rossi tenía claro cuál era su partido y más con la baja de Dybala, que no pudo jugar ni un minuto debido a una pequeña lesión. Pero sin el '10', otro argentino se encargó de los dos penaltis que le pitaron a favor a los italianos, uno en el primer tiempo y otro en el segundo. Paredes ponía el 0-2 en el Bayer Arena y la eliminatoria estaba empatada. Ahí empezaban los nervios.

Las caras de los aficionados alemanes era un poema, no se habían visto en esta situación casi en toda la temporada. Kovar achicaba agua como podía y es verdad que Xhaka, Palacios y Hofmann dominaban en el centro del campo con las ayudas de Grimaldo y Frimpong, pero el Leverkusen llegaba, llegaba, llegaba y se encontraba con el muro de Svilar.

Pero al igual que Neuer en el Bernabéu, Svilar, tras un partido descomunal, falló. En el peor momento. Porque cuando el partido parecía claro para irse a la prórroga, un gran córner de Grimaldo terminó en la cara de Mancini, que sin tiempo a reaccionar tras la mala salida del portero romanista, se marcó en propia puerta el 1-2 en el minuto 82. Ahí los de De Rossi vieron que no podían, pero aún así no lo iban a dejar de intentar.

El resto del tiempo fue un quiero y no puedo giallorosso. Un equipo que físicamente está al límite de sus capacidades y que sin la magia de Pellegrini (sustituido) y Dybala (lesionado) sólo le quedaba el balón largo, la fuerza de sus cabeceadores y las ganas de mandar el partido al tiempo suplementario. Nada de eso ocurrió, el Leverkusen aguantó y para colmo marcó el 2-2 en el 97' que salvaba el invicto y alargaba la racha hasta los 49 partidos.

El Leverkusen, avisado por los italianos

Tras sufrir ante la Roma, ahora le tocará frente a la Atalanta de Gasperini, que jugará su primera final de competición continental. Los italianos arrasaron al Marsella en casa y con un estilo de juego totalmente distinto al de la Roma y más parecido a lo que pregona el Leverkusen, intentará detener la racha victoriosa de los de Xabi Alonso.

El equipo del italiano ha demostrado ser uno de los más serios en la Serie A, llegando a la final de Coppa (contra la Juventus) y peleando por un puesto entre los cinco mejores que dan acceso a Champions. Gasperini ha conseguido que su equipo, tras tantas bajas y pasar sus mejores años en Champions, vuelva a ser protagonista tanto en Italia como en Europa. Una gran final en Dublín que se vivirá entre dos espectaculares entrenadores.