Fallece Luis Suárez, el español que hizo cumbre en el monte más alto del fútbol

El coruñés, legendario Balón de Oro en 1960, llevó al FC Barcelona, al Inter de Milán y a la Selección a la gloria.

Luis Suárez Miramontes (La Coruña, 1935-2023)./RELEVO
Luis Suárez Miramontes (La Coruña, 1935-2023). RELEVO
Andrés G. Armero

Andrés G. Armero

"Me reafirmo: es el mejor jugador español de todos los tiempos". Arsenio Iglesias, el entrenador que forjó la leyenda del Superdépor, repetía en bucle en cada entrevista lo que su paisano Luis Suárez Miramontes (La Coruña, 1935-2023) significa para el fútbol patrio. Se va un hombre que jamás se cansó de hacer historia.

Sus gestas en blanco y negro ganan color con el paso de los años. Ningún español ha roto tantas barreras como aquel niño del barrio obrero de Monte Alto, hijo de carniceros y hermano de futbolistas, que empezó con un balón de trapo y terminó con un Balón de Oro.

El de Suárez es el triunfo absoluto de la valentía y de la perseverancia, nombre premonitorio del extinto club coruñés que puso en sus pies los primeros balones de cuero para que su elegancia hiciese el resto. Después vino el Deportivo, donde pasó una sola temporada en Primera, antes de recalar en 1954 en el FC Barcelona.

No lo tuvo fácil en la Ciudad Condal. Tras un par de años titubeantes, Helenio Herrera, el entrenador que cambió su vida, le dio galones. Y el gallego respondió con goles, asistencias y títulos: 2 Ligas, 2 Copas y 2 Copas de Feria. Amén del Balón de Oro de 1960, la manzana prohibida para todo futbolista nacido en España, la fruta que sólo él había mordido hasta que Alexia Putellas le dio el segundo (y el tercero) bocado . Aun así, el público le recriminaba algunas suplencias de Kubala con música de viento, aunque ni era él el culpable ni jugaba exactamente en la misma posición, como siempre recordaba.

En su último partido con la zamarra culé, no le pudo regalar al barcelonismo la ansiada Copa de Europa en Berna en 1961. El Benfica venció 3-2 en un partido recordado hasta nuestros días por una pifia del portero Antoni Ramallets. Sí le regaló una caja de 250 millones de liras, en concepto de su traspaso al Inter de Milán, la operación más cara de la historia en aquel entonces.

"Tuve mala suerte; si no fuese por culpa del fútbol, tendría una carnicería"

Luis Suárez

En Milán, de la mano de su mentor Herrera, 'el Arquitecto' levantó un monumento al fútbol. Comenzó jugando de organizador, de '10', y terminó jugando de todo.Dos Copas de Europa, dos Intercontinentales y tres scudettos fue su legado colectivo. En lo individual, mereció más que nadie un nuevo Balón de Oro, sobre todo en 1964, el año en el que su Inter derrotó por 3-1 al Real Madrid de Di Stéfano en Viena en una final europea para el recuerdo. El año en el que logró con la Selección Española la Eurocopa ante la URSS en el Bernabéu.

Como jugador, terminó su carrera en la Sampdoria y, como entrenador, se comprometió con muchos de los destinos que conoció vestido de corto: Inter, en varias etapas, Sampdoria, Deportivo y la Selección Española, entre otros. A los mandos de la Roja, su combinado cayó en Italia 90 de forma cruel en octavos de final en la prórroga. Aquella maldita falta contra Yugoslavia en la que Míchel se agachó en la barrera.

Luis Súarez era un explorador de caminos intransitables. Fue tan importante que hasta su homónimo uruguayo, 'el Pistolero', se llama Luis en su honor. Fue un coruñés de pura cepa que volvía a saludar a la Torre de Hércules cada vez que podía, cargado de material de sus clubes para repartir entre la gente. En el viaje de vuelta sólo se llevaba en su maleta percebes y la retranca de todo gallego. "Tuve mala suerte; si no fuese por culpa del fútbol, tendría una carnicería", confesaba en la TVG en un especial por su 80 cumpleaños. Hoy en el cielo, habrá mariscada con Arsenio.