"Faltan árbitras, se van dando pasos aunque todavía haya carencias de representación"
Reunimos a tres generaciones de árbitras de países tan dispares como Estados Unidos, Suecia e Irlanda del Norte.

España tendrá su primera árbitra en el fútbol profesional la próxima temporada. El ascenso de Marta Huerta de Aza a Segunda División y de sus dos compañeras, Eugenia Gil y Olatz Rivera, a Primera RFEF ha llevado al primer plano de la conversación la situación de las mujeres en el arbitraje. Aprovechando la Ibercup de Estoril, hemos reunido en Relevo a tres representantes del arbitraje estadounidense, sueco y del Reino Unido que han formado parte del proyecto 'Referee Abroad'.
La sueca, Sofia Steffner, apenas tiene 20 años y dirigió una de las finales del torneo. Es la versión prometedora, sentada a la derecha, de Aliya Khan, una estadounidense ya consolidada a sus 28 años y en la cuarta división del país. Frente a las dos, el conocimiento de una gran referente como es Arleen Campbell, primera mujer presidenta de árbitros en Irlanda del Norte. Viene de ser elegida árbitra del año en su país. Tres visiones complementarias, de distintas culturas y que ayudan a completar el mapa actual.
En ninguno de sus países consideran suficiente la presencia de árbitras en el sistema. "Tenemos una árbitra FIFA y dos asistentes. Aunque somos una federación pequeña intentamos mejorarlo" explica Arleen. "Hay muchos árbitros pitando encuentros locales con 14 o 15 años, pero no ves tantas árbitras jóvenes. Creo que hay una carencia de representación y es necesario trabajar más para el futuro", asegura Khan, y algo parecido cuenta Steffner: "Como en América, si hay una árbitra que destaca puede ir creciendo aunque no es fácil que llegue al primer nivel".

La árbitra sueca decidió apostar por el arbitraje desde su condición de jugadora: "Juego y jugaba al fútbol. En mi club había fútbol 7 y me pareció divertido ayudar y educar. Mi entrenadora creó un grupo de mujeres y me planteé continuar. Tenía informadores que me ayudaron y me hicieron sentir la pasión por el arbitraje. Fui a la Gothia Cup y me enamoré de lo que se siente en la comunidad arbitral". Hay varias maneras de acercarse al silbato, también desde el desafío que utilizó como herramienta Arleen Campbell: "Me gustan los retos. Sientes la emoción de este mundo. En mis primeros partidos no lo hice bien, pero me animaron a seguirlo intentando y eso me dio fuerza". Y luego está la parte física como desarrolla Aliya Khan: "Venía bien para estar en forma. Empecé arbitrando encuentros locales, me fui divirtiendo y pude crecer".
Khan podría estar en su Utah natal o de vacaciones en la playa, pero decide viajar a torneos como este y tiene muy claro el porqué: "El fútbol es una pasión internacional y aquí puedes sentir el intercambio cultural. Aprendes un montón, disfrutas de cada partido. Es algo único y muy atractivo porque cada país y cada equipo tiene un estilo y por lo tanto nuestra manera de arbitrar se tiene que adaptar". En la misma línea habla su colega norirlandesa: "Los árbitros desarrollan habilidades cada partido. Es muy interesante verlo, aprenden de sus propios compañeros, también de otras culturas y además conocen gente nueva. Hay que entender cómo siente cada equipo el contacto, el lenguaje para hablar con ellos. Arbitras cuatro o cinco partidos cada día y para los equipos es su propia Copa del Mundo".
Si a Alija Khan le gustaría llegar a lucir la escarapela FIFA, Sofía Steffner la secunda: "Quizá podamos estar juntas como árbitras FIFA (ríe y sueña). Me he hecho árbitra para para disfrutar de la gente. Quiero mejorar mis habilidades y no mirar más lejos. Ahora me estoy divirtiendo y en el futuro quién sabe. Es muy inspirador ver a los referentes y no nos damos cuenta de que en el futro podemos serlo nosotras". Campbell está ya en otra etapa centrada más en la formación y su interés es "trasladar mi experiencia a las jóvenes y que alcancen su mayor nivel. Yo ya alcancé objetivos pioneros en mi país. Ahora cuido lo que les transmito y también les animo a que se evalúen internamente".

La doble función de arbitrar a chicos o a chicas les hace abrir bien los ojos y entender las diferencias que ello supone. "Por mi experiencia las chicas suelen hablar mucho mientras que los hombres pueden protestar, pero en cuanto muestras tu autoridad lo aceptan, ellas suelen persistir en la protesta", explica la leyenda norirlandesa. Diferencias que tienen también que ver con la forma de jugar, según Khan: "Son estilos muy diferentes e influye cómo se posicionan. Las mujeres juegan más por el centro y por eso los movimientos del árbitro son distintos. Tienen un peso corporal medio inferior, mientras que los hombres cargan más hacia la parte superior. Por eso el tipo de faltas es diferente. Hacen falta habilidades distintas". Para Steffner el trato suele ser distinto según el caso: "Me cuesta más con ellos. Quizá la relación es más cercana con las chicas y es posible que a ellos también les pase al revés. A lo mejor en el futuro puedo ir adaptándome".
Esta entrevista se realiza cuando la Eurocopa está terminando y no hay árbitras en la competición. No hay suficientes mujeres en la élite, lo saben, pero Alija Khan está esperanzada porque hay una árbitra estadounidense en la Copa América: "Es muy positivo que esté Tori Penso arbitrando, puede ayudar a abrir el camino".
Un camino que ellas quieren continuar, cada una a su manera y en latitudes y culturas tan distintas. No tienen seguidores, pero sí una pasión por el arbitraje que ya se les ha inoculado y no quieren abandonar.