Alguien del club tiene que poner en su sitio definitivamente a Vinicius

¡El Real Madrid está clasificado para los cuartos de final de la Champions! Visto lo visto en Leipzig y en el Bernabéu, no sería ni extraño ni descabellado pensar que los de Ancelotti ya no pueden caer eliminados en esta Champions y, por lo tanto, creer que la decimoquinta está más cerca que nunca. Increíble. 'Pura chamba'. Para quien no crea en los milagros futbolísticos, existir, existen. O como se les quiera llamar. Que los alemanes no hayan ganado ninguno de los dos partidos es una oda a la sinrazón y un castigo a la justicia balompédica.
Amarilla para Vinicius por esta acción con Orban.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/g4rXiClsjR
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) March 6, 2024
En la ida, Lunin realizó nueve paradas y los alemanes encontraron razones para quejarse del árbitro con aquel gol anulado a Sesko del principio partido. En la vuelta, remataron 20 veces y también encontrarían argumentos para quejarse de un arbitraje casero que permitió que Vinicius estuviera sobre el campo hasta el final del partido, cuando se podía haber marchado antes perfectamente. Pocas veces un contrario le ha pegado un meneo futbolístico semejante al Real Madrid en un partido de eliminatorias. Parecía un partido de la fase de grupos de esos que ya no valen para nada. Se puede hablar de ciencia ficción, pero si el '17' del Leipzig, Openda (17 goles en 24 partidos de la Bundesliga) se hubiera puesto cada bota en su pie correspondiente, a estas alturas del artículo, ya tendría que haber rescatado el 'centenariazo' del Deportivo en aquella final de Copa del 6 de marzo del 2002.
No es propio del Real Madrid una actuación como ésta con lo que la Champions significa para la historia del club. No le salió bien a Ancelotti la reestructuración táctica con demasiados jugadores en posiciones forzadas. Tchouameni no se sintió cómodo de interior derecho; ni Kroos de mediocentro único; ni Valverde tan adelantado y pegado a la derecha... Hasta a ese fenómeno llamado Bellingham le costó entrar en faena y entró menos en juego de lo habitual.
Y dentro del desastre generalizado, no se puede obviar la actitud de Vinicius. Al brasileño alguien en el club le tiene que poner definitivamente en su sitio. Me consta que desde las oficinas al vestuario, todos están volcados con sacarle de la confusión que le atenaza. Pero o no son capaces o el chaval ya es irreconducible. Si su equipo no se quedó con 10 con casi toda la segunda parte por delante fue porque el árbitro italiano manejó el criterio UEFA de que al de casa se le mira de distinta forma que al de fuera. Toque quien toque. Hasta ahora casi no se había liado en los partidos europeos y dejaba sus peleas con el mundo para la Liga, pero está visto que tiene para todos. ¿Qué le hubiera supuesto al Real Madrid quedarse con uno menos en un partido tan canalla y ante un rival de esos que glorifica el fútbol aunque pierda? Imposible responder a la pregunta, pero la posibilidad ha existido. Ni su gol posterior le redime de la pena. La llegada de Mbappé debería aclararle las ideas, pero parece que corre el riesgo de que le ofusque un poco más.