OPINIÓN

De la Fuente ha conseguido que la Selección sea el España Fútbol Club

De la Fuente saluda a la afición de Córdoba antes del España-Serbia. /AFP
De la Fuente saluda a la afición de Córdoba antes del España-Serbia. AFP

Esta Selección dentro del terreno se comporta como un equipo. Pero un equipo de los pujantes, de los que luchan por la Champions. Al menos, así se comporta en la actualidad. Este equipo nacional juega como si fuera un grupo de futbolistas que se entrena todos los días juntos. Su sentido de la compenetración es enorme, desorbitado. Se mueve en bloque. Achica para defender y presiona alto para recuperar lo más rápido y arriba posible.

De la Fuente, en El Arcángel, se montó un once sin barcelonistas, sin madridistas y sin atléticos, los tres grandes clubes españoles, pero para compensarlo sus futbolistas representaban a las cinco mejores Ligas del continente, más la propina de los dos futbolistas provenientes de los campeonato galácticos de Oriente. Como suena. De la Fuente tiró de 16 jugadores, el tope que le permite el reglamento. Siete de ellos juegan en LaLiga: Vivian, Zubimendi, Oyarzábal, Baena, Pedri, Bryan Zaragoza y Cubarsi. Cuatro en la Premier: Raya, Porro, Cucurellla y Merino. Uno en Italia: Morata. Uno en Francia: Fabián. Uno en la Bundesliga: Aleix García. Más Laporte y Joselu que viven por Arabia y Catar.

No se puede juntar una nómina más internacional. Lo mejor de lo mejor. Sin siete titulares, con un once montado sobre la marcha con los jugadores sanos, España se marcó uno de los mejores partidos de los últimos años, incluidos los de la Eurocopa, donde se proclamó campeona. La apuesta de De la Fuente salió redonda. Cuatro centrocampistas para jugar por dentro. Oyarzábal y Baena eran dos interiores. No dos extremos. Las bandas eran para Porro, omnipresente por su costado, y Cucurella. Dueños y señores del partido. La Selección marcó tres goles y remató dos veces a lo postes en sus 30 tiros a puerta. ¡Que se dice pronto!

Todo fueron buenas noticias para este equipo que crece y crece hasta que se haga complicado saber dónde puede estar su techo. Hasta Morata con su gol, tras fallar un penalti, se sumó al calendario de las 'bonas novas'. Una de las mejores, posiblemente, la explosión de Porro en el lateral derecho. Le hacía falta al del Tottenham un partido tan completo. Se comió la banda y tiró centros precisos a lo Jesús Navas, como en la acción del primer gol. También merece párrafo aparte, la actuación de Baena. Ha venido para quedarse a pesar de la competencia directa que tiene. El Baena de Córdoba puede competir con Pedri, con Merino, con Dani Olmo y con quien le eche un reto. Desde esa posición de '10', abre y cierra el abanico de su calidad para buscar el juego interior entre líneas con tacto y sabiduría.

Puestos a relatar todas las bonanzas de la noche, Oyarzábal también merece su espacio. De interior derecho se soltó un partido completísimo. Tiró del primer toque y todas sus diagonales llevaron peligro. Una vez más reivindicó su constante presencia en las listas del seleccionador. Es evidente que es uno de los suyos y actuaciones como ésta le continúan dando crédito.

La afición, como se vio en Murcia y Córdoba, se ha vuelto a enganchar a la Selección. No solo porque ganara la cuarta Eurocopa, también por su juego, por su ambición, por su orgullo. Sale siempre a ganar y no desfallece hasta cerrar los partidos. No estaba Carvajal, ni Rodri, ni Lamine, ni Nico Williams, ni Dani Olmo, ni Le Normand, ni Gavi... Ni fue titular Pedri, pero España desplegó un fútbol moderno y convincente. Ese que entra por los ojos. Y el día que no lo haga, también se escribirá, pero encontrará la comprensión de saber que juega como los ángeles, si es que los ángeles alguna vez jugaron al fútbol.